El dispositivo de playas del Ayuntamiento de Marbella (Málaga) ha rescatado este sábado a ocho bañistas, cinco de ellos menores, en un área rocosa de la playa de Cabopino.

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La intervención se produjo pasadas las 11.40 horas cuando dos miembros del retén ubicado en la zona se introdujeron en el agua para auxiliar a un grupo de usuarios que se estaban viendo afectados por el oleaje. Cinco de ellos eran menores de edad.

Un tercer efectivo permaneció en tierra firme como apoyo durante la operación, que se realizó con éxito, para sacar a todas las personas del mar, incluido un particular que se ofreció a colaborar y que igualmente requirió de ayuda.

Los propios integrantes de la unidad de vigilancia y salvamento de la empresa Socorrismo Málaga, encargada del servicio en el municipio, asistieron en el lugar a algunos de los afectados que presentaban arañazos en las extremidades.

Además, durante la intervención, según han informado desde el Ayuntamiento de Marbella, uno de los socorristas también sufrió diversas heridas y contusiones leves por las que fue atendido y posteriormente se le trasladó al Hospital Costa del Sol, donde fue dado de alta.

Consejos para un baño seguro

Si estamos bien y decidimos meternos en el agua para refrescarnos, lo haremos despacio, de forma progresiva, mojándonos primero las muñecas y la nuca. El mejor consejo para evitar ahogamientos en espacios acuáticos en playas, piscinas, ríos o pantanos es estar acompañado en el momento del baño. Nuestros familiares o amigos deben supervisar la seguridad de la práctica, principalmente en el caso de niños, ancianos y enfermos. Si hay algún problema hay que dar la voz de alarma al 112 y tratar de auxiliar a la persona accidentada.

En el mar, si no sabemos nadar o lo hacemos con dificultad, lo más seguro es no alejarse de la orilla y siempre es preferible disfrutar de un baño en compañía que hacerlo solo. Elegiremos siempre zonas donde haya vigilancia y haremos caso a lo que indique la bandera que en ese momento ondee en la playa. Cabe recordar que el sistema de banderas funciona igual que un semáforo: roja significa prohibido el baño, con la amarilla se permite el baño con precaución y si luce la bandera verde, el baño está permitido.

En la playa, si nos arrastra la corriente, lo primero es mantener la calma y nadar a favor de la corriente. Lo haremos en paralelo a la orilla y una vez fuera de la corriente o del remolino en el que nos hayamos visto inmersos, saldremos del agua en cuanto sea posible. En caso de que estemos dentro del mar y no podamos salir, haremos señales de auxilio y nunca gastaremos bromas de este tipo.

En playas, pantanos y piscina evitaremos tirarnos de cabeza en lugares desconocidos porque puede haber poca profundidad o tener el fondo rocoso. Por otro lado, en cualquier lugar donde estemos disfrutando de un baño, saldremos del agua inmediatamente si sentimos escalofríos persistentes, sensación de fatiga o malestar, picores en el vientre o en los brazos, vértigos o zumbidos en los oídos.

Ningún flotador puede sustituir la vigilancia y observación directa a los más pequeños. Es crucial mirar a los niños constantemente y estar a una distancia próxima para poder actuar en caso de emergencia de forma rápida. Para evitar caídas accidentales entre los menores se debe evitar colocar juguetes junto a la piscina y disponer vallas, cobertores y lonas cuando no vayan a usarse o, incluso, alarmas especiales de piscina.

Finalmente, y ante cualquier situación de emergencia, se recuerda a la ciudadanía que tiene a su disposición el teléfono 112, gratuito, multilingüe y disponible las 24 horas del día, durante todo el año.