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Las claves

Francisco de la Torre parece infinito. Incansable, el veterano alcalde de Málaga, que acumula ya más de 26 años al frente de la sexta ciudad de España, sigue sin ponerse fecha de caducidad. Y a sus 83 años de edad anuncia que volverá a presentarse a la reelección en los comicios municipales de mayo de 2027.

Convocado en el mismo lugar donde hace cuatro años anunció que aceptaba la petición del PP, el regidor ha zanjado las dudas sobre su continuidad con una respuesta breve y directa. "Mi respuesta es sí", ha afirmado.

De la Torre ha dejado entrever, además, que esta podría ser su despedida al frente del Ayuntamiento. "Yo creo que si salgo reelegido será el último mandato", ha admitido durante la comparecencia.

El alcalde, que ya suma 26 años en el cargo, ha vinculado su continuidad al estado de su salud. "Mi propósito es cumplir el mandato y la confianza que los malagueños puedan depositar en mí, mientras la salud lo permita", ha declarado.

Cuando llegue la cita, el mandatario municipal tendrá 84 años y, en caso de lograr el apoyo mayoritario de los malagueños, su intención es la de permanecer en el cargo los cuatro años de mandato.

De la Torre se ha mostrado dispuesto a seguir al frente de la ciudad. "Estoy dispuesto a trabajar con entrega y dedicación al servicio de los malagueños, del bien común, para continuar con la trayectoria de Málaga", ha explicado.

Las de 2027 serán las séptimas elecciones locales a las que concurrirá como cabeza de cartel del Partido Popular tras haber llegado a la Alcaldía en los primeros meses de 2000, tras la marcha de Celia Villalobos a Madrid al ser designada ministra de Sanidad por el entonces presidente del Gobierno José María Aznar.

Desde entonces, se ha mostrado imbatible, confirmando una dinastía incontestable, en la que ha acumulado varias mayorías absolutas. La última, la de 2023, cuando fue capaz de alcanzar los 17 concejales.

De la Torre da el paso convencido, seguro de la necesidad de afrontar los nuevos retos a los que se enfrenta Málaga y pese a un mandato marcado por fracasos simbólicos como el fracaso de la Expo Internacional 2027 y con la necesidad de encauzar el grave problema en materia de viviendas.