Las claves
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Hay personas viviendo en autocaravanas en Málaga, junto a la playa de Sacaba, cuando tienen piso en propiedad. “Les merece la pena vivir aquí porque no pagan nada y, mientras tanto, están pidiendo 1.000 euros, con que tengas dos, ya te embolsas 2.000 euros mirando al sol”, denuncia un vecino.
El suelo donde acampan estas familias es propiedad privada, concretamente de Repsol, por lo que el ayuntamiento como tal no puede intervenir; pero Rueda sí ve esencial una regularización. “Aquí hay viviendas que valen más de un millón de euros y luego ves el poblado ahí al lado. Hay una proliferación de autocaravanas con la situación de insalubridad que esto conlleva”, añade.
Francisco Illanes goza de un piso en propiedad en el centro de Antequera. 160 metros cuadrados. La empresa donde trabajaba cerró y tuvo que venir a Málaga por motivos laborales. Decidió comprar una autocaravana y habitar en ella. La gran diferencia con respecto a una vivienda son los metros cuadrados, aunque en su caso es afortunado por vivir solo y no tener cargas familiares.
“El 80% de las personas que viven aquí es porque buscan ahorrar o porque no tienen otros recursos, aun trabajando, para enfrentar el gasto del alquiler”, afirma. No se plantea alquilar una habitación porque sobrevive bien en la actualidad.
En Sacaba lleva cuatro años y ahora hace cuentas de lo que se ha ahorrado en alquiler. La inversión en la autocaravana le ha resultado rentable; no se ha depreciado demasiado. Pero la gran barrera de elegir este modo de vida es que exige un afilado instinto de supervivencia y saber defenderse cuando llegan los problemas con el resto de “vecinos”.
Unido a la vivienda, el precio de llevarse comida a la boca tampoco baja. “He vivido con 100 euros para comer, hoy ya necesito 260. Tengo una hija con tres hijos y me dice: ‘Papá, que yo necesito casi 1.000 euros para comer’. ¿Cómo puede ser eso? La clase media ya es pobre y la rica, más rica”.
