Málaga

El 19 de septiembre del año 2016, cuando fue presentada en sociedad la primera versión de la torre hotelera proyectada en el puerto de Málaga, los aún responsables de la iniciativa, con un fondo de inversión vinculada a la familia real catarí al frente, auguraban que el inicio de los trabajos sobre el terreno iba a producirse a finales de 2017. La idea era abrir las puertas del lujoso establecimiento, en aquel momento dibujado con 135 metros de altura y 350 habitaciones, en 2020.

La realidad y los acontecimientos ocurridos desde aquel momento han deshecho todas y cada una de las previsiones puestas sobre la mesa. No sólo no hay torre alguna que se levante sobre el suelo ganado al mar tras la construcción del dique de Levante, es que tampoco se ha puesto una sola piedra del edificio y ni siquiera se ha culminado la tramitación administrativa y urbanística necesaria para hacer posible la iniciativa privada.

Siendo significativa aquella primera fecha, a la que anteceden otras ciertamente singulares como las relacionadas con el concurso impulsado por la Autoridad Portuaria para adjudicar la parcela a la empresa Andalusian Hospitality II, no lo es menos el momento exacto en que el Ayuntamiento de Málaga activó la modificación del planeamiento urbanístico necesaria para sentar las bases del futuro hotel.

Fue un 15 de junio de 2018 cuando la Junta de Gobierno Local dio luz verde a la aprobación inicial del citado ajuste, con el que se persigue, entre otros fines, asignar una edificabilidad máxima de 45.000 metros cuadrados a la parcela elegida para la torre. Para medir adecuadamente la dimensión de lo que se plantea sirva concluir que este volumen máximo propuesto multiplica por siete los 6.000 metros cuadrados edificables permitidos actualmente en la parcela, con una altura máxima de 13 metros.

Cuatro años después, el proyecto sigue sin abandonar la esfera municipal y los promotores siguen a la espera de que sea ratificada de manera definitiva la citada modificación del planeamiento.

El asunto no es menor, por cuanto sólo en ese momento será factible remitir el expediente, cargado de polémica en todos estos años, para que sea analizado y, en su caso, aprobado o rechazado por el Consejo de Ministros. Es al órgano ejecutivo estatal al que compete la decisión final, no solo las formas y alturas del inmueble, sino sobre si debe reconocerse o no el uso hotelero en el espacio portuario de Málaga.

Conflicto jurídico

Siendo convulso todo el procedimiento, está siendo especialmente azaroso en su última etapa. Cuando parecían resueltas las discrepancias protagonizadas por el Consistorio, de un lado, y Puertos del Estado, de otro, respecto al modo de completar esta fase de la tramitación, el equipo de gobierno sigue sin dar el paso definitivo. Aunque no es el único, esta divergencia de opiniones ha lastrado el avance del trámite.

Y, por lo que confirma el concejal de Ordenación del Territorio, Raúl López, se ignora con seguridad cuándo ocurrirá y cómo. "Ha dado para muchas portadas esta modificación", ha ironizado, para, después, poner sobre la mesa la necesidad de reflexionar sobre la actual Ley de Puertos del Estado. "Si algo hemos aprendido es que desde que está no se ha impulsado un solo hotel", ha expresado de manera crítica.

En este sentido, ha llamado a un análisis del articulado relativo al posible uso hotelero en espacios portuarios y sobre el hecho de que el Gobierno central pueda intervenir, como ha ocurrido en este caso, expresados sus dudas sobre la incidencia de la torre sobre el patrimonio y el paisaje.

"El tema está encauzado, ahora veremos cuándo llevamos la aprobación definitiva y en qué condiciones"

Raúl López, concejal de Ordenación del Territorio de Málaga

"Todo esto debe servir para que todas las administraciones tomemos nota desde el punto de vista competencial", ha defendido, buscando con ello la incidencia que ello tiene sobre la seguridad jurídica de los inversores. 

En cuanto a la aprobación definitiva, López no aclara el escenario inmediato. "El tema está encauzado, ahora veremos cuándo llevamos la aprobación definitiva y en qué condiciones", ha declarado a EL ESPAÑOL de Málaga.

A la espera de que se supere el actual periodo electoral en Andalucía, lo que puede haber frenado el interés municipal por resolver el asunto, el fondo catarí que está detrás de la iniciativa sigue haciendo gala de su estoicismo y paciencia, manteniendo firme su apuesta por la operación.

Muestra de ello es que a principios del pasado mes de marzo, la sociedad Al Alfia comunicó a De la Torre el acuerdo alcanzado con la cadena Hesperia para que sea ella la que asuma la explotación de 5 estrellas Gran Lujo de la torre del puerto.

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