Málaga

En abril de 2019, pocos meses después de la llegada del Partido Popular y Ciudadanos al Gobierno de la Junta de Andalucía, el presidente regional, Juanma Moreno, anunció la aceleración de los ritmos de trabajo para acortar los plazos del Metro de Málaga. Aseguró, de hecho, que se iba a trabajar las 24 horas los siete días de la semana, con el objetivo de cerrar la cicatriz que en ese momento era la obra del suburbano en dos ejes especialmente sensibles para la ciudad: la Avenida de Andalucía y la Alameda Principal.

Casi tres años después de aquel anuncio puede concluirse que la Administración regional ha cumplido con creces. La pretensión es que los malagueños puedan llegar hasta el Centro urbano a bordo de los trenes del suburbano como muy tarde el próximo mes de agosto.

Sin embargo, Moreno también aseguró que esa aceleración de los ritmos no iba a suponer un aumento de los costes económicos que sufraga de manera religiosa la Junta. Una premisa que se ha visto seriamente alterada en este tiempo.

Varias son las alteraciones económicas que ha venido sufriendo la obra en su parte final del recorrido, lo que ha elevado con creces la factura final de la infraestructura entre Renfe y la Alameda. 

Una parte de ellas queda vinculada de manera estrecha a las excavaciones arqueológicas realizadas en la Avenida de Andalucía, de una envergadura final muy superior a lo pensado en origen. Pero no es el único motivo. Ahora la Agencia de Obra Pública de Andalucía, dependiente de la Consejería de Fomento, está tramitando tres nuevos modificados presupuestarios que van a añadir a la factura final en poco más de 11 millones de euros. 

Un montante fruto de tres proyectos. El de mayor impacto se corresponde con una adenda los trabajos de instalaciones y arquitectura de la parte final del trazado, entre el intercambiador de El Perchel y la estación de Atarazanas, en la Alameda Principal.

De acuerdo con la información oficial a la que ha tenido acceso EL ESPAÑOL de Málaga, este ajuste trae consigo una elevación de la inversión en esta fase de la actuación de 8.764.888,62 euros. Una cuantía que se sumará a los 20.584.520 euros del proyecto original, desarrollado por la unión temporal de empresas (UTE) integrada por Acciona y Sando.

Es decir, que salvo que haya nuevas alteraciones, la fase de arquitectura e instalaciones del último kilómetro del recorrido del Metro, que, según las últimas previsiones, recorrerán este verano los trenes del suburbano, va a costar poco más de 29,3 millones de euros, lo que supone un 42,5% más que el valor de contratación. En esta parte del recorrido se localizan dos estaciones, la de Guadalmedina, junto a El Corte Inglés, y la de Atarazanas, en la Alameda.

El segundo mayor incremento se corresponde con la terminación de la infraestructura en entre Renfe y la estación Guadalmedina. Esta fase de la operación ya ha sido objeto de dos modificados valorados en casi 7,4 millones de euros, a los que hay que sumar un tercero en tramitación por otros 1.976.569 euros. Esto implica que la ejecución de esta parte de la obra acabará costando 32.268.226 euros, un 41% más de lo contratado en su momento.

El otro incremento pendiente de ser aprobado por el ente autonómico está vinculado a los trabajos de superestructura de vía también en el doble tramo Renfe-Guadalmedina y Guadalmedina-Atarazanas. En este caso, el aumento económico es de 354.011,43 euros, a añadir a los 5.480.053,15 euros del contrato principal. La subida, en este caso, es de un 6,4%.

Estas son las últimas variaciones sufridas en el coste de construcción del Metro de Málaga, proyecto que, hay que recordar, fue adjudicado a finales de 2004 por algo menos de 352 millones de euros (sin incluir el valor del material móvil) y que superará los 900 millones de euros una vez concluya su recorrido hasta el entorno del Hospital Civil.

Esta es la realidad del ferrocarril urbano, que ha tenido que esperar más de quince años para empezar a atisbar su llegada al Centro histórico. El compromiso verbalizado por los responsables autonómicos fija para el próximo mes de agosto el momento en que los viajeros podrán prolongar el trayecto desde Renfe, adonde pueden llegar actualmente, hasta la Alameda Principal.

En términos de superficie se trata de un paso de apenas un kilómetro. Pero representará un crecimiento exponencial en el peso que el Metro tendrá en la movilidad de la ciudad. Antes de la llegada de la Covid, en 2019, fue capaz de transportar a casi 6,9 millones de viajeros. Es, hasta la fecha, el mejor dato de su aún corta historia. Los estudios de demanda apuntan que en el momento en que llegue a la Alameda, serán del orden de 18 millones los pasajeros.

Un valor que crecerá ligeramente, hasta superar los 21 millones de usuarios anuales, cuando el suburbano avance en dirección norte, hasta donde se proyecta la construcción del tercer hospital de la capital de la Costa del Sol. Aunque para lograr este objetivo habrá que esperar al menos hasta finales del año 2027.

Noticias relacionadas