Málaga

La estrategia del Ayuntamiento de Málaga de reducir de manera drástica el vehículo privado en la ciudad y apostar por otros medios alternativos, caso de los modos eléctricos, se deja sentir también en la Empresa Malagueña de Transportes (EMT). La convicción de los responsables municipales es tal que incluso apuntan la posibilidad de que el año 2035 toda la flota de autobuses urbanos pase a ser eléctrica.

Alcanzar este objetivo tendrá importantes repercusiones medioambientales, como la reducción del 65% de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto la situación actual, una reducción de emisiones de 32.422 grCO2/km.; se dejarán de emitir a la atmósfera 11.250 kg de gases contaminantes anuales, así como 750 kg de CO2 anuales. Al tiempo, se reducirá un 10% del impacto acústico para velocidades por debajo de 50 km/h. 

Otro de los impactos positivos de esta especie de revolución en el transporte colectivo se dejará notar en los consumos de combustible. De los 6.876.966 litros de gasóleo consumidos en 2019 (antes de la pandemia) se ha pasado a 5.321.034 litros en 2020 (año Covid y se pasará a 0 en 2035. En el caso de la gasolina se pasa de unos 3.581 en 2019 a 400 litros en 2035.

Usos previstos en las nuevas instalaciones de la EMT de Málaga.

Estas son algunas de las ventajas que provocará esta ambiciosa transformación, en la que el Consistorio ya ha empezado a trabajar. La flota actual de la sociedad está integrada por unos 300 vehículos, de los cuales ya hay 25 híbridos eléctricos y está prevista la compra de 10 totalmente eléctricos en 2022. Una operación para la que se han solicitado fondos europeos.

A estos movimientos hay que sumar otro igualmente estratégico. Porque para responder a estas nuevas exigencias son necesarias unas instalaciones adecuadas. Con este fin, el Consistorio ha puesto en marcha el instrumento urbanístico mediante el que ordenar los terrenos sobre los que se levantarán las nuevas cocheras de la EMT, que vendrán a sustituir las actualmente localizadas en Camino San Rafael.

La parcela elegida, ya con un uso muy inicial, se sitúa junto al auditorio del Cortijo de Torres. En la misma se levantarán unas instalaciones capaces de atender a la nueva EMT pensada por los responsables municipales. Con este sentido, se aprovecharán los aparcamientos en superficie de los autobuses para instalar 23.580 metros cuadrados de placas fotovoltaicas.

Uno autobús de la EMT de Málaga.

Las mismas estarán colocadas sobre pérgolas que cubrirán las 257 plazas de los vehículos de 12 metros de largo, así como las 122 para los de 18 metros. Serán en total 6.200 módulos, con una potencia estimada de 4.774 MWh/año.

Esta especie de "aparcamiento fotovoltaico" es uno de los elementos más destacados del proyecto ya en tramitación. El mismo obedece a la intención municipal de afrontar la conversión de los sistemas de propulsión tradicionales, de manera que los combustibles térmicos sean sustituidos por energías procedentes del hidrógeno y la electricidad.

Además del parque solar y de las dársenas para autobuses, el plan incluye la construcción de varias áreas funcionales. Una de ellas es la de los talleres, con un desarrollo de 7.564,36 metros cuadrados de techo; otra es el de instalaciones técnicas auxiliares, con 2.160,63 metros de techo, y la tercera es de uso administrativo y servicios, con 3.770 metros.

El presupuesto estimado para la construcción de todo el complejo es de unos 47,2 millones de euros. De esta suma destaca la partida necesaria para la instalación de cargadores eléctricos 150Kw, con unos 10 millones de euros; o los 6,5 millones para maquinaria de equipamiento del taller de reparación.

Para reducir el impacto de este coste en las arcas municipales, el Ayuntamiento solicitó una subvención al Gobierno central, dentro del programa de los fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de 2021 por 15.825.144,45.

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