Málaga

Los importantes restos arqueológicos desenterrados durante los trabajos de construcción del Metro de Málaga en la Avenida de Andalucía se mudan. Y lo hacen al punto del túnel del ferrocarril urbano donde, de cumplirse los compromisos asumidos por la Junta de Andalucía, quedarán expuestos en una sala especialmente acondicionada. 

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Los operarios de las empresas encargadas de completar la infraestructura del suburbano en su acercamiento final al Centro, Acciona y Sando, trabajan ya en el traslado de todas y cada una de las piezas encontradas en el subsuelo. Un movimiento, en cualquier caso, relativamente cercano, ya que el espacio museístico finalmente elegido se localiza en el primer nivel del túnel en la Avenida de Andalucía.

Es ahí donde fueron excavados y conservados dos segmentos de la muralla de cierre del arrabal de Attabanim, catalogados como Bien de Interés Cultural (BIC). Unos vestigios que, conforme a las resoluciones de la Delegación Territorial de Cultura, deben ser objeto de conservación y puesta en valor in situ. Hasta la fecha todos estos restos se habían almacenado provisionalmente junto a la muralla nazarí hallada y consolidada en el túnel de Callejones del Perchel, junto a la calle Malpica.

Momento en que una grúa baja uno de los palé con restos del Metro de Málaga.

La consejera de Fomento, Marifrán Carazo, ha puesto en valor el "riguroso" trabajo y la "eficiente" coordinación con Delegación de Cultura, para abordar todo este proceso de intervenciones arqueológicas, "conciliando los ritmos de ejecución de la infraestructura con toda la labor de prospección arqueológica, estudio y diseño de las soluciones técnicas a adoptar en cada caso, así como para su traslado y almacenamiento en el emplazamiento final que acogerá el espacio museístico". 

La Agencia de Obra Pública autorizó esta semana a la UTE Metro Conexión el inicio de este operativo para el desplazamiento de cada una de las más de un centenar de piezas arqueológicas (108 palés de estructuras arqueológicas), fundamentalmente de antiguas viviendas del arrabal oeste de la Málaga musulmana, de los siglos XI a XIV.

Se trata de un proceso minucioso de traslado, recurriendo a grúas de gran tamaño, así  como de depósito y reconstrucción del arrabal encontrado a su estado original, con el fin de preservar la integridad de los restos en similares condiciones a los que fueron encontrados.

De hecho, se están aplicando medidas de conservación activa, como ya se llevó a cabo en el anterior emplazamiento para albergar los vestigios, en el túnel de Callejones del Perchel junto a la muralla nazarí.  Dadas las dimensiones del espacio es preciso trasladar cada estructura y proceder a su montaje completo para continuar con la siguiente estructura, reproduciendo sistemáticamente este proceso.

Grúa de gran tamaño que trabaja en el traslado de los restos arqueológicos.

Todos estos trabajos se están llevando a cabo con celeridad, antes de la finalización de las obras de infraestructura del Metro, ya que el cierre de las rampas y huecos de acceso al túnel añadiría, incluso, más complejidad técnica a unas labores que ya requieren de un gran esfuerzo de coordinación entre las direcciones de obras y de los trabajos arqueológicos. 

En la práctica, esta actividad y algunos remates finales son las labores que restan para la terminación de este tramo entre Renfe y Guadalmedina, ya que la estructura del túnel y del recinto de la estación se han concluido en todos sus niveles. De hecho, ya se compaginan con trabajos de otros contratos, como arquitectura e instalaciones o montaje de la vía.

Una vez finalizados los trabajos de traslado de los restos exhumados y depositados en su ubicación definitiva bajo la Avenida de Andalucía, la Junta afrontará una segunda fase de musealización, con el objetivo de convertir este primer nivel de túnel en un espacio expositivo que permita el acceso al público en general.