Málaga

El Centro asoma en el horizonte del Metro de Málaga con el brillo propio del destino anhelado. Atarazanas, en el lateral norte de la Alameda Principal, no será la última estación en el recorrido ya planificado para el ferrocarril urbano, categoría que, salvo imprevisto, corresponderá a la parada junto al futuro tercer hospital de la Costa del Sol. Pero es sin duda la de mayor valor cualitativo y cuantitativo. 

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La premura con la que se vienen afanando las decenas de obreros y operarios desde hace ya algo más de dos años en los tajos abiertos, busca, justamente, acortar la distancia que hoy por hoy separa el suburbano de la masa crítica de potenciales pasajeros. 

Pese a que los máximos responsables autonómicos siguen callando cualquier referencia formal a la fecha de terminación, los documentos oficiales fijan para octubre o noviembre la llegada de los primeros trenes hasta el casco urbano de la ciudad. 

Catorce meses tiene por delante la Administración regional para completar el rompecabezas del sistema ferroviario. Y aunque pudiera parecer mucho, no lo es si se tiene en cuenta que varios de ellos estarán destinados exclusivamente a realizar las pruebas necesarias del material rodante y de las instalaciones.

Trabajos en el interior de una de las estaciones del Metro de Málaga.

¿Pero qué es lo que queda pendiente tras más de una década de obras en la zona? Según han confirmado a EL ESPAÑOL de Málaga desde la Consejería de Fomento, restan "pequeños remates pendientes de obra civil en el tramo Renfe-Guadalmedina". 

El calendario que tiene por delante Fomento para ir cerrando el camino es claro. Para el último trimestre del año se fija la terminación del montaje de vía y de la catenaria entre Renfe y Atarazanas. A este mismo espacio temporal pertenece la culminación de los sistemas ferroviarios (comunicaciones, restos del paquete de electrificación, señalización y seguridad ferroviaria, sistemas de información al viajero). 

En el caso de la arquitectura de las dos estaciones localizadas en la parte final del trazado del Metro, el contrato formalizado con Acciona y Sando el 27 de julio del año pasado, por 24,9 millones de euros, establecía un plazo de 20 meses de operaciones. Los mismos vencerán en abril de 2022.

Recientemente, la Agencia de Obra Pública de la Junta de Andalucía (AOPJA) ha activado una contratación que permite contextualizar adecuadamente el tiempo del que se dispone antes de completar la operación.

Se trata de la asistencia técnica para coordinar las obras ahora en desarrollo para su entrega al concesionario y supervisión de la puesta en marcha. Más allá del valor del servicio, inicialmente fijado en 1,4 millones de euros, es relevante el plazo manejado: 18 meses. 

Aumento de la demanda

De este periodo, 12 meses se vinculan a la fase de coordinación de los trabajos de infraestructura, vía, arquitectura, instalaciones y señalización ferroviaria. Los otros seis, a la fase de pruebas y puesta en marcha. Las empresas interesadas tienen de plazo hasta el 6 de septiembre para presentar sus propuestas.

Trasladando esta previsión temporal al calendario y teniendo en cuenta que la adjudicación de este servicio no parece probable antes de octubre, puede deducirse que el estreno del tramo al Centro no tendría lugar hasta los primeros meses de 2023.

Sin embargo, es de prever un esfuerzo en este sentido, de manera que se cumplan las previsiones pactadas con la concesionaria en el nuevo contrato. En ese documento se habla de noviembre del año que viene.

El mermado recorrido actual, que une en El Perchel los ramales procedentes de Carretera de Cádiz (línea 2) y la Universidad (línea 1), sumó casi 6,9 millones de pasajeros en 2019. Fue el mejor registró en la corta historia del suburbano (inaugurado a mediados de 2014), dibujando una tendencia al alza que se vio drásticamente cortada por la llegada de la Covid.

Una vez el trazado dé el salto al Centro, la demanda se multiplicará casi por tres. Así al menos lo indican los estudios de demanda manejados por la concesionaria responsable de la explotación del ferrocarril urbano, recogidos en la modificación contractual firmada a finales del año pasado.

En ese documento se sitúa en algo más de 22,6 millones la cifra de viajeros que tendrá el proyecto una vez esté completado. Y eso incluye el ramal hasta el entorno del Hospital Civil, que no se espera antes de finales de 2027. 

De esta cifra global, 3,4 millones corresponden a la prolongación bajo tierra del trazado hacia la zona norte, mientras que los 19 millones restantes se asignan al resto del recorrido que desemboca en la Alameda.

El nuevo marco contractual, que perfila al detalle todos los escenarios posibles, así como las importantes compensaciones económicas a las que tiene que hacer frente la Junta mientras no se complete la red, también informa de los gastos de explotación que tendrá el ferrocarril una vez finalizado hasta el Civil.

En este caso, serán de 22.144.008 euros en 2020 hasta El Perchel, creciendo hasta casi 23,5 millones en 2022 hasta Atarazanas y alcanzando los 35,1 millones cuando los trenes lleguen al Civil.