El malagueño Fernando Denis es uno de los mayores expertos en ciberseguridad de España. Ha sido el CEO de una firma mítica del sector como Hispasec, de ahí dio el paso a Softonic y este mes de julio decidió cambiar de aires y crear su propia empresa, Bitnaga, con otros tres expertos.
Hace apenas un año se decía que la inteligencia artificial no destruiría empleo, que solo se trataba de aprender a usarla. Cada vez más profesionales del sector lo niegan abiertamente.
Denis es uno de ellos. Afirma claramente que la mayoría de empleos van a desaparecer. Eso implicará cambios drásticos en las políticas de los estados que aún desconocemos.
Y no es lo más inquietante. La IA, utilizada por gobiernos y ciberdelincuentes de forma maliciosa, puede ocasionar todo tipo de problemas en los sistemas de las ciudades.
No queremos amargarle el domingo, pero tampoco nos podemos esconder debajo de la sábana y pensar que no está pasando nada. Fernando Denis es el protagonista de nuestra sección A título personal y sus respuestas no dejan indiferente a nadie.
-Usted es malagueño y desde niño se interesó por la informática. ¿Cómo fue?
-Soy malagueño de pura cepa, de los que nos gusta nuestra tierra y todo lo que hacemos lo hacemos aquí. Empecé en el mundo de la informática desde pequeñito. Soy del 84 y en aquel entonces, con 7 u 8 años, no todo el mundo tenía un ordenador.
Mi padre me metió el gusanillo y siempre he tenido la informática muy presente y cerca. Hice un grado superior, después entré en la universidad y monté una empresa de desarrollo de software.
Fue una aventura con dos socios más. La verdad es que no fui lo suficientemente valiente, me bajé del barco rápido y de ahí pasé por varios sitios, hasta que entré en una empresa llamada Iron Gate que fabricaba un firewall aquí en Málaga.
-Su entrada a la ciberseguridad.
-Sí. Fue mi primer acercamiento a la ciberseguridad. La empresa no fue bien y di el salto a Hispasec. En Hispasec entré como técnico y estuve 15 años. Toqué casi todo lo técnico allí: desarrollaba, administraba servidores e, incluso, nos metíamos en auditoría y análisis de malware. Nos dedicábamos mucho al tema del phishing y el malware. Después de la venta de VirusTotal pasé a la parte de dirección y fui CEO de la compañía durante 7 años.
-Para el que no lo sepa, hay que señalar que Hispasec fue una de las primeras de ciberseguridad en España.
-Sí. Hispasec nace en el 1998 con un boletín de ciberseguridad que fue pionero. Tiene un germen romántico en todos los que llevamos tiempo en ciberseguridad, porque era el canal de divulgación de ciberseguridad en castellano. No solo en España, sino en Latinoamérica, era una marca súper reconocida.
En enero de 2024 decidí que mi etapa en Hispasec estaba concluida y pasé a trabajar a una empresa más grande que se llama Sofistic. Quería pertenecer a un organigrama más complejo y ahí me hice cargo de la parte de negocio de México, República Dominicana y España, trabajando desde Málaga.
-Todo el día viajando.
-Siempre he viajado bastante porque Hispasec también tenía bastante negocio en Latinoamérica. Viajar en los últimos años ha sido una constante en mi vida.
Fernando Denis en el centro de Málaga.
-Y este mismo año decide dejar Sofistic y crear su propia empresa en Málaga de ciberseguridad llamada Bitnaga. ¿Por qué?
-En julio di por zanjada la relación con Sofistic y decidí montar mi propia empresa. Era algo que me venía rondando la cabeza y que en algún momento quería hacer. Tuve la suerte de que parte del equipo también quería venirse.
Somos cuatro. Una persona que lleva la parte comercial, otro la parte de operación y arquitectura —adaptando las tecnologías a la realidad de la empresa—, un técnico sénior que era el responsable de I+D de Sofistic y yo que me encargo de la dirección.
Este proyecto está tan vinculado a Málaga que el nombre "Bitnaga" es un claro guiño a la cultura malagueña.
-Están empezando ahora mismo.
-Sí, porque realmente estamos funcionando desde el 1 de septiembre. Julio y agosto sirvieron para preparar la parte de consolidación de la empresa: pacto de socios, estatutos, alta bancaria, preparar el portfolio de servicios y la guía de estilo.
La empresa está enfocada en ciberseguridad e inteligencia artificial, pero sobre todo con un enfoque AI native, naciendo con la IA. Todos los servicios que tradicionalmente dábamos en ciberseguridad los estamos rediseñando teniendo en cuenta el potencial que nos ofrece la inteligencia artificial.
-¿Le da vértigo empezar ahora con su propia empresa?
-Me daba mucho vértigo empezar con un equipo ya consolidado y con gastos importantes. Pero hice un plan de negocio diciendo: "Muy mal se me tendría que dar para no vender", puesto que tengo bastante experiencia en el mundo del negocio. Cuando haces la provisión de caja te das cuenta de que el proyecto no es tan locura.
No he hecho un plan de negocio para convencer a un inversor, lo he hecho para convencerme a mí mismo de que esto no es una locura, no voy a tener que hipotecar la casa y es factible. Ese plan sí se presenta a inversores y habrá una parte pequeña de la empresa donde entrará un inversor privado para dar esa estabilidad inicial y acometer los retos. Empezar a pulmón con estos gastos sería más problemático.
-¿Qué perspectivas se marca a corto o medio plazo?
-He puesto un plan a 4 años. Mi objetivo es dar el salto a Latinoamérica. Uno de los inversores que probablemente entre me abre bastantes puertas de negocio allí. Quiero replicar lo que siempre se me ha dado bien tanto en Hispasec como en Sofistic que es generar negocio en España, pero mirando siempre a Latinoamérica. El plan a 4 años es llegar a una situación de empresa totalmente consolidada y estable, y sobre todo crear producto.
Vivimos un momento donde crear producto se ha democratizado bastante. Tengo la filosofía de tener una base de producto que pueda adaptarse muy bien a las compañías. No pretendo crear un producto unicornio, sino productos diferentes que ayuden a las empresas y sean una alternativa más económica y con mayor capacidad de adaptación.
-Entiendo que en el sector de la ciberseguridad ya hay mucha competencia. ¿Cuál cree que será su ventaja competitiva?
-Hay competencia y quizás este proyecto hace 3 años me hubiera dado mucho más miedo. Ahora con la IA me siento fuerte y con capacidad. Veo que los clientes grandes buscan más la artesanía del nicho porque ven que con las capacidades de la IA no necesitan tanto a esa empresa de 200 trabajadores. No estoy encontrando reticencia en clientes grandes para trabajar con nosotros.
El cliente grande sí te escucha, quiere saber nuevas maneras de hacer las cosas y sabe que el mundo ha cambiado y que sobre la mesa tenemos armas que antes no teníamos. La empresa tradicional tiene una inercia de trabajo que nosotros podemos cambiar de base, ofreciendo cosas diferentes y mucho más eficientes en rendimiento y coste.
Denis, CEO de Bitnaga, tras la entrevista.
-Se habla mucho de la ciberseguridad, pero ¿están realmente las empresas preparadas o invirtiendo en ella?
-Hay dos cosas. La primera es que se dice que ahora es el momento de la ciberseguridad. Llevo escuchando eso 20 años, desde que empezamos. Se han ido dando pasos de sensibilización en la sociedad y en la empresa y hoy en día nadie dice que esto no sea importante.
Sobre si las empresas están preparadas, depende de si le han dedicado tiempo e inversión. Hoy en día no veo que haya que hacer grandes inversiones si tienes los socios adecuados. Yo le pregunto a una empresa su presupuesto y, en función de eso, hacemos un plan a 1 o 2 años para buscar la tecnología número uno o buscar otras alternativas adaptadas a sus necesidades. Mi trabajo es decirle: "Con este presupuesto estás tranquilo, o con este vamos cortitos pero tapamos la puerta que más debe preocuparte".
-Son las empresas entonces cada vez más proactivas. ¿Tienen miedo a los ataques?
-Las empresas son proactivas, pero todavía me sigo encontrando esa empresa a la que le presentas un proyecto totalmente adecuado a su presupuesto y realidad —que para una empresa medianita no son cientos de miles de euros— y no lo acometen, o tardan en hacerlo, y después tienen el incidente.
Entra un ransomware y ahí es cuando me llaman y da más pena, porque cuando un ciberdelincuente está dentro y ya ha cifrado la información, no tenemos una máquina del tiempo. Te puedo ayudar a negociar, a recuperar cierta información o acompañarte para que el proceso sea lo más sereno posible, pero ahí no podemos hacer más. Sigue pasando a día de hoy.
-Los datos del Incibe señalan que el número de ciberataques sigue creciendo.
-Ha llegado el punto de que antes conocía empresas de mi sector que sufrían ciberataques, pero ahora cualquier familiar o amigo conoce a alguien que ha tenido un ciberataque.
Te han atacado seguro y el tema es saber cuándo vas a tener problemas.
-Hablaba antes de la inteligencia artificial. Los propios dueños de las empresas están expresando su miedo por el monstruo que se está generando. ¿Es segura la IA?
-Hemos creado algo que es más inteligente que nosotros y no sabemos qué va a pasar en los siguientes pasos. Siempre hemos tenido cierto control sobre los avances, pero este avance no lo comprende casi nadie.
No sabemos qué problemas nos puede generar la IA en los próximos cuatro años. Esa incertidumbre es lo que nos tiene que preocupar. Debería haber salvaguardas y consenso sobre cómo utilizar la IA, porque además te acomoda muchísimo y le vamos delegando más tareas.
Por otro lado, estamos usando la IA para encontrar vulnerabilidades en sistemas y nos está haciendo avanzar muchísimo. Lo que a una persona le llevaba 10 años, la IA lo hace en un minuto.
Si se hace desde una perspectiva de gobierno controlada ayuda a encontrar fallos y solucionarlos, pero si este poder lo tienen los ciberdelincuentes patrocinados por gobiernos éstos pueden utilizarlos para encontrar fallos en los sistemas. Cuando la ciberseguridad se ve como un arma nadie te garantiza que un gobierno que encuentre vulnerabilidades en sistemas críticos las reporte en lugar de guardarlas como arsenal.
Hay que tener en cuenta que igual que un ciberdelincuente puede encontrar un fallo, el creador de ese sistema también puede hacerlo y arreglarlo por lo que el tiempo de uso es corto.
-Es tremendamente inquietante.
-Esto pasaba antes también sin la IA, pero la IA es un arma para todos. Nos permite defender mejor y encontrar fallos, pero también ayuda a los atacantes.
-Están hablando incluso de que se podría destruir la civilización. ¿Es exagerado o es para temer de verdad?
-Hay que verlo desde una perspectiva filosófica. Hemos creado algo más inteligente que nosotros y a saber cómo nos va a controlar en el futuro. Por ahí está el miedo. Las capacidades las tenemos sobre la mesa y son brutales. Si se usan de forma respetuosa e inteligente no debería ser un problema, el problema es cuando se usan para cosas malas.
Una IA lo podría gestionar todo en una empresa. La parte de dirección, de operaciones... Cuando le das a la IA esas capacidades de mando y control es donde puede estar el problema.
Fernando Denis en la plaza de Camas en Málaga.
-Jon Hernández, un divulgador experto en IA, dijo el otro día que la IA destruirá 800 millones de empleos en el mundo.
-Ese sí puede ser el problema. La destrucción de trabajo va a ser muy grande, y cuando lo unamos con la robótica, es otro nivel. No sé qué puestos de trabajo van a sobrevivir. En un escenario a 10 años se me ocurren muy pocos trabajos que puedan hacerlo.
-Es una forma de destruir la civilización si todo el mundo está en paro. ¿De qué viviría la gente?
-Los gobiernos tendrán que buscar mecanismos de rentas universales, no lo sé. Van a cambiar muchas cosas. Los que tenemos niños tenemos un reto sobre qué valor dar a su formación para que tenga sentido el día de mañana.
La destrucción de empleo en el sector tecnológico es altísima. Empresas cuyo valor era el software han caído en bolsa un 50% porque esa propiedad intelectual hoy en día se replica de forma súper sencilla con la IA.
Lo que hacía un programador por un coste ahora lo hace la IA por 20. Eso ya está destruyendo trabajo a diario. Las contrataciones ya buscan perfiles con capacidades de comunicación con el cliente y empatía, porque las personas compran a personas. El perfil puramente técnico de programador ya lo replica la IA. Ahora se buscan habilidades humanas.
-Cambiando de asunto para relajar el ambiente, ¿cómo ve a Málaga actualmente?
-Hay que quitarse el sombrero con lo que se está construyendo. Málaga se ha consolidado como un polo de atracción de empresas desde hace 7 u 8 años.
Sí es verdad que a veces me dicen que Málaga está llegando al nivel de Barcelona. Yo viajo todas las semanas a Madrid y Barcelona y su tejido empresarial está a años luz del nuestro. Pero tenemos el atractivo de que las empresas quieren venirse por el clima y la accesibilidad, y muchos directivos extranjeros viven aquí.
Seguiremos creciendo, alineados por el cambio de chip que supuso la pandemia con el teletrabajo.
A Málaga le faltaba tejido empresarial cuando empecé en ciberseguridad y ahora el malagueño siente que puede dedicarse a la tecnología sin tener que irse a Madrid como hace 20 años.
-Habrá que ver qué ocurre con la movilidad y el acceso a la vivienda para poder seguir creciendo sin ahogarse.
-Inicialmente las empresas venían a Málaga porque los salarios y la vida eran más baratos. Hoy en día cuesta casi lo mismo vivir en Málaga que en Madrid o Barcelona, por lo que no hay ese salto salarial entre ciudades. Creo que eso es algo positivo.
-Málaga apuesta mucho por la tecnología, pero teniendo en cuenta todo lo que hemos hablado no se sabe cómo puede perdurar en los próximos diez años.
-Málaga está mejor posicionada que otras ciudades para este reto futuro, porque su atractivo como ciudad es un intangible que no puedes crear en Madrid.
El trabajo se va a destruir en todo el mundo, pero no todas las ciudades tienen las capacidades de Málaga. Lo veo como una oportunidad de seguir creciendo cuando otras no lo hagan.
