Un acelerón sin precedentes. Como un coche (eléctrico) que aumenta su velocidad para llegar antes que nadie a su destino, el Málaga TechPark pretende cumplir en 2027 -con más de dos décadas de antelación- los objetivos climáticos y energéticos establecidos por la Organización de las Naciones Unidas para el año 2050. Y para ello, ese metafórico automóvil cuenta con el combustible (de energía renovable) de Endesa.

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La compañía eléctrica financiará este sprint piloto de sostenibilidad, bautizado como #eCityMálaga, con un gasto aproximado de unos 30 millones de euros. Partirán del proyecto de ciudad inteligente SmartCity Málaga que la propia Endesa puso en marcha por toda la urbe en 2009. ¿El objetivo? Convertir el antiguo Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) en "el primer ejemplo real de que este cambio de paradigma es posible", de acuerdo con la empresa, y terminar extendiendo el sistema de "ciudad circular" por el resto de la urbe.  

Este ambicioso proyecto fue presentado este miércoles en el propio Málaga TechPark, con una simbólica foto de la unión público-privada que buscan para hacerlo posible: la que preside esta noticia, con el director general de Endesa en Andalucía, Rafael Sánchez Durán; el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; el consejero de Transformación Económica de la Junta de Andalucía, Rogelio Velasco, y el director general de Málaga TechPark, Felipe Romera. Como un equipo de baloncesto a punto de salir del tiempo muerto, juntan los puños en el centro frente a los medios.

Los resultados no se deberán hacer esperar: el plazo marcado para lograr los objetivos es de tan solo ¡seis! años, lo que requerirá un acelerón medioambiental para un recinto que ya fue también pionero en plantar la semilla del auge tecnológico, que ahora germina por toda Málaga.

El directivo de Endesa planteó el objetivo de que "se desvincule el crecimiento económico del consumo de recursos y del deterioro ambiental", ante lo que propuso ese concepto de "ciudad circular": es decir, seguir creciendo, pero sin caer en lo que definen como el paradigma de "extraer-usar-tirar". 

El objetivo es que una instalación fotovoltaica en el complejo permita abastecer como mínimo el 25% de las necesidades del recinto, que el parque de vehículos sea plenamente eléctrico y de cero emisiones, que se triplique la superficie arbolada, se reduzcan los residuos en un 50% o se duplique la tasa de reciclaje de diferentes materiales, entre otros.

Planteamientos ambiciosos que deberán ir concretándose en los próximos meses en pequeñas iniciativas a las que han invitado a unirse a todas las empresas del parque. Por lo pronto, los 30 millones de euros servirá para "asegurar el despliegue de los primeros elementos de base" y "asegurar un arranque contundente del proyecto", según lo definieron los organizadores en un comunicado.

Al igual que ocurrió con el boom tecnológico de la ciudad, la idea es que las mismos resultados positivos que se puedan obtener en el PTA acaben extendiéndose por toda Málaga. Y ojo, porque el consejero de Tranformación Económica ya señala el objetivo final: llevar esas técnicas de las ciudades inteligentes a todos los municipios de Andalucía, "incluidos los más pequeños".