Publicada

La Junta de Andalucía ha anunciado una ampliación de la deducción autonómica en el IRPF para inquilinos que residen de alquiler en su vivienda habitual, con efectos desde el ejercicio 2025 que se declara en la campaña de la renta de 2026.

El nuevo límite máximo de ahorro asciende a 1.200 euros anuales, lo que supone un incremento notable respecto a los topes anteriores y sitúa a Andalucía entre las comunidades con mayor desgravación específica para el alquiler de vivienda.

Esta mejora se dirige especialmente a colectivos con mayores dificultades de acceso a la vivienda, como jóvenes, mayores, personas con discapacidad o víctimas de violencia de género y terrorismo, que son los principales beneficiarios de la deducción.

La medida se enmarca en el paquete de cambios fiscales aprobado por la comunidad autónoma para 2026, con el objetivo de aliviar la carga económica del alquiler en un contexto de fuerte encarecimiento de los precios de la vivienda.

La deducción permite desgravar un porcentaje de las cantidades satisfechas en concepto de alquiler de vivienda habitual hasta alcanzar el nuevo límite de 1.200 euros anuales, siempre que se cumplan requisitos de renta y se pueda justificar el pago del arrendamiento.

En el caso de personas con discapacidad, el límite se incrementa hasta 1.500 euros al año. Para acceder a estos importes máximos no basta con vivir de alquiler, sino que hay que pertenecer a determinados colectivos protegidos y cumplir requisitos de renta.

Beneficiarios

La normativa autonómica dirige esta deducción especialmente a menores de 35 años, mayores de 65, víctimas de violencia de género o de terrorismo y personas con discapacidad, y además establece un límite de ingresos en torno a 25.000 euros anuales en tributación individual, cifra que la Junta ha elevado respecto a ejercicios previos para que más inquilinos puedan acogerse al beneficio.

De esta forma, muchos inquilinos andaluces verán reducido de manera efectiva el coste neto de su alquiler, ya que parte de lo abonado se recuperará posteriormente a través de la declaración de la renta.

Para acceder a esta ventaja fiscal será imprescindible que el contrato de arrendamiento esté formalizado conforme a la Ley de Arrendamientos Urbanos, que la vivienda constituya la residencia habitual del contribuyente y que el arrendador figure correctamente identificado en la declaración.

Además, la Junta recuerda la importancia de conservar recibos, extractos bancarios y documentación que acredite tanto el pago del alquiler como la pertenencia a los colectivos que pueden disfrutar de los límites ampliados.

Con esta ampliación de la deducción, el Gobierno andaluz busca incentivar la formalización de contratos de alquiler declarados y aliviar la presión económica que soportan los hogares que viven de alquiler.

La medida se suma a otras actuaciones en materia de vivienda y fiscalidad autonómica y pretende convertir el IRPF en una herramienta adicional de apoyo a los inquilinos en 2026.