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Las claves

Málaga sigue con un amplio número de parados pese a su crecimiento económico. Por una parte es debido precisamente a ese avance, ya que es una provincia que atrae a personas de otros lugares de España y del extranjero para vivir y trabajar y eso incrementa la población activa y el volumen de personas que buscan un empleo.

Por otra parte, es algo prácticamente estructural. Málaga depende en exceso del sector servicios y el turismo y el comportamiento del mercado laboral va en función de la temporada.

Así las cosas, Málaga terminó el pasado 2025 como la séptima provincia española con mayor número de personas apuntadas al paro.

En estos momentos hay 109.875 personas en las listas del desempleo del Servicio Andaluz de Empleo. Son 962 menos que en noviembre y 9.199 menos que hace un año.

La buena noticia es que el paro sigue cayendo en términos interanuales. La mala es que se mantiene por encima de los 100.000 y parece difícil bajar de esa barrera psicológica.

Madrid (274.930), Barcelona (240.513), Sevilla (142.010), Valencia (139.725), Alicante (118.842) y Cádiz (111.406) son las provincias españolas donde hay más desempleados que en Málaga. Algo lógico en grandes urbes como Madrid o Barcelona, pero Málaga presenta mejores ratios que otras provincias de corte similar.

Por otra parte, el volumen de personas afiliadas a la Seguridad Social sigue fuerte. Málaga cerró el año con 738.958 cotizantes, casi 25.000 más que un año atrás.

“Tal como ocurrió el pasado año, afianzamos el crecimiento del empleo durante siete meses consecutivos, impactando también en la paulatina desestacionalización turística, con el protagonismo de sectores como la construcción que, si bien ha cerrado el año con un ligero ascenso mensual del desempleo, lo ha venido reduciendo durante buena parte del ejercicio”, explica Natalia Sánchez, vicepresidenta de la Confederación de Empresarios de Málaga.

Sánchez añade que desde la CEM “advertimos sobre un menor dinamismo en la reducción del desempleo, debido a que cada vez cuesta más impactar en la tasa de paro de una provincia cuya población activa no para de crecer, cercana ya al millón de personas”.

De hecho, apunta Sánchez, “aunque continuamos generando empleo, no logramos hacerlo a un ritmo mayor que compense ese crecimiento demográfico y que nos permita, por ejemplo, bajar de los 100.000 parados”.