Samuel Baeza
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No hay mejor entorno en Málaga para hacer una ruta de senderismo que caminar y contemplar la belleza de una de las gargantas más espectaculares de toda la provincia de Málaga, situada al oeste y atravesada por tres valles paralelos a la costa.

Pisar este conjunto supone retrotraernos al Jurásico y viajar unos 150 millones de años para asomarnos a una ventana tectónica abrazada por unidades geológicas de las Béticas Internas y las del Campo de Gibraltar.

Escondido entre Casares y Manilva, el Canuto de la Utrera no difiere demasiado en su aspecto del Torcal de Antequera, pero en una versión mucho más reducida. En la parte alta, incluso, se puede llegar a ver la costa.

El término “canuto” hace referencia a los valles estrechos y en todo el conjunto existen gran variedad de aves que anidan en las paredes verticales. También es destacable el valor de la vegetación autóctona: el pino carrasco, adelfas, algarrobos o sabinas.

El kilometraje, ida y vuelta, varía en función de la duración que quieras. La oficial son alrededor de 4 kilómetros; si eliges la versión con los baños de la Hedionda, sube a 6 kilómetros y la circular-completa, alrededor de 12 si decides recorrer la sierra y el pequeño Torcalito de Manilva.

Si te lanzas a hacerla cuando el calor aprieta, tu visita a los baños es obligada. Podrás zambullirte en las aguas cristalinas de estas termas que, según cuenta la leyenda, Julio César mandó construir después de curarse de una afección en la piel.

Además, la sierra cuenta en el subsuelo con otro de sus elementos más distintivos: más de 90 cuevas y simas donde se han desarrollado espeleotemas de interés científico.

Llegar hasta la ruta no tiene pérdida; se llega fácilmente en coche desde Casares o Manilva y hay parking en los alrededores. Con solo buscar “Sendero Canuto de la Utrera” es más que suficiente para que Google Maps te oriente hasta tu destino digno de una postal.