Posiblemente tampoco era el día, pero el Unicaja claudicó con demasiada facilidad en Andorra ante el MoraBanc y recuperó los fantasmas del pasado, esos que se llevaban por delante al equipo y le impedían competir hasta el final en busca de una remontada. Con un mal partido general, sin el liderazgo de Jaime ni Bouteille, con mala defensa, con muchas pérdidas, sin juego interior y sin rebeldía, los de Katsikaris suman otra derrota más en Liga ACB, la tercera consecutiva, y comienzan a complicarse su presencia en la Copa del Rey.

En tierras andorranas apareció la peor versión cajista. Intentó el equipo de Los Guindos crecer desde la defensa, con Alberto, Bouteille y Rubén Guerrero trabajando como hormiguitas. Pero la falta de acierto en el tiro y las pérdidas lastraron cualquier atisbo de reacción. Una condena máxima. Entre Jelinek, Olumuyiwa y Hannah maltrataron al conjunto verde, fragil como pocas veces esta temporada para acabar 83-74.

Irregular

Y eso que que arrancó el partido con ritmo y con intercambio de golpes. Al ecuador del primer cuarto marchaban 11-11. Pero el Unicaja comenzó a olvidarse de defender y a perder balones en el ataque. Un parcial de 12-0 encendió las luces de alarma unido a seis pérdidas en el cuarto para cerrarlo 23-15.

El segundo asalto, sobre todo gracias a la intensidad de Alberto y Barreiro, Unicaja mejoró de salida. Un parcial de 2-10 igualó la contienda. Y la predisposición defensiva fue mucho mejor. Rubén Guerrero también aportó bajo los aros, y poco a poco los de Katsikaris recortaron distancias hasta llegar al descanso 37-38.

Pero en la vuelta de vestuarios, otra pájara. Un parcial de 10-0 volvía a poner tierra de por medio para los locales 49-42, que obligaba a para el partido a Katsikaris. Y la herida siguió abierta durante todo el cuarto para tener un parcial de 19-0. Casi siete minutos sin anotar, una auténtica sangría con malas decisiones en ataque y peores defensas. Cole frenó la hemorragia con sus 9 puntos, pero el cuarto fue desolador para cerrarlo con un 62-48.

Seis puntos de salida de Unicaja lo volvió a meter rápido en el partido. Y comenzó de nuevo a competir. Entró Nzosa en el choque en sus primeros minutos, pero el intercambio de canastas no rebajaba la distancia. En el ecuador del cuarto, 72-60. Se dejó llevar Unicaja de nuevo, que no tuvo ni fuerzas ni consistencia para acometer una posible remonta. Mal partido cajista, que sin embargo ya mira al duelo de este lunes en casa contra el Dijon en la tercera jornada de la Basketball Champions League. Tiene que cambiar ya la dinámica el Unicaja.

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