Málaga

Con malas sensaciones regresa el Unicaja de tierras gallegas tras disputar la final del VI Torneo Vilagarcía de Arousa después de caer ante el Joventut de Badolona por 73-57 y, sobre todo, por la lesión de Darío Brizuela.

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A una semana del arranque liguero y tras una buena pretemporada, el conjunto cajista ha dejado algunas dudas de cara al estreno de la próxima semana ante el Mombus Obradoiro, al que sin embargo ganó el viernes por 82-89 en la semifinal. Demasiadas imprecisiones y la sensación casi de inoperancia para darle la vuelta al marcador ante el conjunto catalán que acabó con la primera derrota del curso.

El equipo de Fotis Katsikaris abusó de nuevo del juego exterior, un mal endémico que ya se vio demasiado la temporada pasada. No hubo juego en la pintura -de ahí que los números de Michael Eric volvieran a ser discretos-, no hubo acierto desde la pintura y también mala circulación. Cole sigue sin encontrarse y sólo sus penetraciones a canasta le dan algo de aire. 

Pero lo peor fue sin duda la lesión de Darío Brizuela. Nada más comenzar el partido sufrió un mal gesto y tuvo que incluso marcharse a vestuarios. Según apuntó el club a través de sus redes sociales, el escolta vasco sufre un fuerte esguince en su tobillo derecho y está pendiente de evolución.

Día para olvidar

Unicaja fue todo el partido por detrás en el marcador y a remolque. Sólo antes del descanso dio sensación de poder igualar la contienda a la Penya. Pero ni por esas, porque al intermedio del partido se llegó 36-31 para los catalanes. 

En la reanudación, la debacle fue absoluta. Unicaja, acostumbrado a moverse en tanteos más abultados, era el fiel reflejo de su falta de acierto y su crispación. Volvió a jugar Alberto Díaz y también Nzosa y ambos estarán aptos para el estreno liguero. Pero ni por esas encontró el camino correcto el equipo cajista, que sólo anotó 6 puntos en el tercer asalto (54-37).

La magnífica defensa de los de Carlos Durán fue suficiente para frenar el equipo de Katsikaris. El último cuarto tenía ya decidido el partido y sólo era cuestión de saber si Unicaja sería capaz de maquillar el marcador o de intentar la heroica. Hubo reacción, aunque leve por méritos de unos y deméritos de otros. Y el partido se cerró con triunfo de la Penya. Toca reajustar las piezas de cara al comienzo de Liga y recuperar las sensaciones de las cuatro victorias anteriores.