Las claves
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Algún día tendrá que llegar la derrota del Málaga CF. Pero tampoco fue contra el Burgos, que fue la víctima de la sexta victoria consecutiva de los de Funes, que dormirán este viernes empatados con las posiciones de ascenso directo a Primera División.
Es lanzar las campanas al vuelo, queda toda la segunda vuelta, y mantener esta secuencia es prácticamente imposible. Pero no queda otra que mirar arriba con este equipo al que le sale todo.
Resistió como pudo en los primeros veinte minutos y después se soltó la melena de la mano de tres mosqueteros que están a nivel muy elevado hoy día: Dani Lorenzo, Larrubia y Chupe.
Aunque es una victoria con muchos nombres, como Murillo, Puga o Rafita.
Funes introdujo un cambio con respecto al triunfo en Córdoba, sentó a Niño y apostó por Joaquín. El once del Málaga empieza a recitarse de memoria.
Fueron veinte minutos con el Málaga acorralado literalmente por el Burgos. El diluvio no le sentó bien a los de Funes. Incapaces de sacar el balón, superados en todas las líneas por el conjunto de Ramis.
Hasta que el agua dio una pequeña tregua y el Málaga empezó a encontrar espacios, compañeros libres para pasarle la pelota. Y así se fue castigando al Burgos.
Dani Lorenzo empezó a conectar con la pelota en todas las zonas del campo. Jugó e hizo jugar. Rafita, por su lado, empieza a merecer capítulo aparte.
'DL22' tuvo un tiro pasados los diez minutos, y luego, y en el 23' fue el primer aviso serio del Málaga. Un balón franco dentro del área para reventarla la mandó a las manos del portero. Fue un aviso.
Primero se reclamó un penalti por manos del Burgos. Después fue lo que llegó fue otra delicatessen de Larrubia, con algo de fortuna.
En el 33' se llevó la pelota hasta por dos veces ante dos defensas. Estaba cerca de la línea de fondo. A la segunda los superó y sorprendió a Cantero con un disparo a portería para adelantar al Málaga. Al disparo lo precedió un ¡oh! de la grada. Así está Larrubia.
Sin mucho tiempo para reponerse, el Burgos recibió otro mazazo. Balón a la derecha para Puga, que la puso al segundo palo muy llovida, como la noche. Y Chupe se elevó a las torres de Martiricos para darle dirección y cambiársela de palo a Cantero. 2-0.
Adrián Niño, jugador del Málaga CF, celebra un gol contra el Burgos en La Rosaleda
Chupe pudo ampliar la ventaja antes del descanso, con el Burgos desactivado tras el buen arranque. Pero la lluvia estaba arreciando de nuevo.
Tras la salida del vestuario el Málaga sí supo cómo superar la presión visitante. No fue el atosigamiento de la primera mitad. Llegó con claridad al área local, aunque el primer susto se lo llevó Alfonso. Curro se quedó sólo delante de Alfonso y la mandó arriba.
Luego, los de Ramis volvieron a agarrar al Málaga de la pechera, pero no contaban con Alfonso Herrero. O sí. En el 55' le sacó un mano a mano a David González levantando la manopla cuando, como tantas veces, era imposible que no acabara en la red.
Lo que continuó fue el dominio del Burgos, incomodando mucho al Málaga y acumulando llegadas al área local. Appin estuvo cerca de sorprender a Herrero desde lejos.
Pero el Málaga resistió y logró estirarse en un duelo que se volvió más desordenado. Cuando se le agotaban las piernas a los locales, Funes introdujo varios cambios que le dieron empaque al equipo. Los habituales de Rafa, Ochoa, y más tarde Niño. Dorrio y Juanpe también tuvieron minutos.
Los dos últimos cocinaron el tercero en el 85'. Murillo, colosal atrás, se anticipó en el centro del campo y le dio la pelota a Ochoa. Este eligió a Niño, que al borde del área se orientó la pelota con el control y la mandó a la exquinita, donde Cantero no podía hacer nada.
El tercero y la fiesta en las gradas, que habían soportado el diluvio, pero mereció la pena para vivir la sexta victoria consecutiva. La de un Málaga de Funes imbatido y con el que ya va a costar mirar atrás.
