Luchar contra los elementos no entraba en los planes del Málaga CF en El Molinón. O al menos no a este nivel, en el que casi ni le dejaron competir de tú a tú contra el emergente Sporting de Gijón. En el libreto de José Alberto había muchos borrones, muchos giros inesperados propios de una visita compleja ante el ahora líder de la categoría, pero en ninguno de ellos entraba la opción de sufrir una expulsión en el minuto 7 de partido y de disputar 95 minutos más con un jugador menos. No hubo heroica. Tampoco sorpasso. Y la lógica se impuso a la pasión, aunque el Málaga se empeñase durante buena parte del partido en contradecir el destino que le esperaba. 

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Fue un Málaga valiente y solidario. Apretó los dientes, defendió y corrió todo lo que no hizo en Ponferrada. Pero le sirvió de poco, a fin de cuentas. Porque el sacrificio no tuvo premio. No acabó la batalla de manera triunfal, golpeando en la cara al árbitro y a todos los que dieron por muerto al equipo cuando se quedó con uno menos. Lo luchó y lo batalló, pero un Sporting crecido y en estado de gracia no dio concesiones y remontó el gol inicial de Juande.

Aún así, hay poco que reprochar a este Málaga. Estuvo solidario, se vació en el campo y a punto estuvo de lograr la campanada. Pero sería tan injusto hacer un análisis de este Málaga obviando la expulsión como quedarse sólo en la imagen. Que el conjunto de José Alberto no está bien es evidente. Y a pesar de la derrota por la mínima y de la imagen ofrecida, toca mejorar futbolísticamente. No puede ir el equipo malaguista de víctima. Ni siquiera ante un acoso y derribo arbitral como el sufrido en El Molinón. 

La parte positiva es el compromiso malaguista, la aparición de Sekou y la sensación de que el Málaga no está tan lejos futbolísticamente del líder. La negativa, que el cambio en la portería generó un debate que entonces era inexistente y que ahora parece evidente. O que los despistes siguen costando caro. La lógica en Almería decía que el Málaga ganaría con uno más y acabó perdiendo. Y es que con 10 también se puede ganar.

Todo condicionado

El partido quedó condicionado claramente por una roja rigurosa. Una expulsión que con libreto en la mano puede ser tal, pero con criterio futbolístico no lo es. Y mucho menos lo es condicionar a un equipo a los 7 minutos de juego. Fue Escassi el ejecutado, que cometió una dura entrada tras golpear el balón e impactar con la planta al rival. A partir de ahí, cualquier análisis sesudo del partido ya es papel mojado u oportunista.

Pero el Málaga demostró personalidad y compromiso. Todo lo que no expuso en El Toralín, lo sacó en Gijón. Y lo hizo con uno menos. Cerró líneas de pase, juntó jugadores y apretó los dientes. Convirtió el campo en una guerra de guerrillas. Y ahí creció el equipo de José Alberto y se diluyó el Sporting. Con uno menos, cualquier atisbo de ataque era mínimo. Pero llegó. Un saque de esquina, un rechazo que recogió Jozabed para Brandon, pase atrás dentro del área y Juande que se vistió de delantero centro para rematar abajo con la izquierda (26’). El gol era una sorpresa, pero también un mérito a la buena puesta en escena malaguista.

A partir de ahí sólo quedaba cimentar las ideas que ya había puesto en práctica el equipo blanquiazul: defender a toda costa. Y lo hizo contra los elementos, porque el árbitro estaba por la labor de seguir poniendo piedras en el camino malaguista con más amarillas y poco diálogo. Aguantó con más solvencia de lo esperado al descanso para mantener la renta.

En la reanudación, José Alberto movió más el equipo y lo dotó de músculo y de defensa. Genaro y Lombán entraron para sobrevivir durante 45 minutos. Era complicado, pero era casi el único resquicio que quedaba para puntuar. Y claro, con el Málaga muy encerrado, las ocasiones no tardarían en llegar. Dujka tuvo la primera (56’), mandando el balón a la grada con todo a favor en el segundo palo. Y a la segunda no perdonó. Mal despeje de la zaga malaguista, balón suelto dentro del área pequeña y el montenegrino que no perdona de vaselina (59’).

Movió de nuevo ficha José Alberto y metió al esperado Sekou, que disputaba sus primeros minutos de blanquiazul. Disparo cruzado de Djuka que detiene Dani (70’). Y fue Gaspar el que acabó dando el golpe de la remontada (80’). Buena combinación con Djuka y disparo al primer palo del jugador rojiblanco para poner el 2-1.

Quedaban diez minutos más el alargue y el Málaga, con uno menos, buscaba la heroica. Pero siguió creando ocasiones el conjunto local, como una de Djuka que mandó a las nubes (85’). También Fran Villalba (92’), que disparó alto. Era un quiero y no puedo blanquiazul. El destino ya estaba escrito para el Málaga, que sumó una derrota más lejos de casa, la segunda consecutiva. 

Toca volver a hacer examen de conciencia para recuperar en casa el terreno perdido lejos de ella. Ahora visitará Martiricos el Fuenlabrada, que tiene que pagar los platos rotos de estas dos últimas jornadas.

Ficha técnica

Real Sporting de Gijón: Mariño; Milanovic, Babin, Marc Valiente (Berrocal, 84’), Pablo García (Kravets, 84’); Gragera, Pedro Díaz; Aitor García (Víctor Campuzano, 33’), Fran Villalba, José Luis Rodríguez; y Djuka.

Málaga CF: Dani Martín; Víctor Gómez, Peybernes (Antoñín, 87’), Juande, Javi Jiménez; Paulino (Ramón, 76’), Luis Muñoz, Escassi, Kevin (Genaro, 46’); Jozabed (Lombán, 46’) y Brandon (Sekou, 68’).

Goles: 0-1 (26’): Juande. 1-1 (59’): Djuka. 2-1 (80’): Gaspar.

Árbitro: Iosu Galech Apezteguía (C. Navarro). Expulsó a Escassi por roja directa (7’). Mostró amarilla a Luis Muñoz (22’), Brandon (23’), Djuka (23’), Juande (37’), Jozabed (44’), Gragera (51’), Paulino (61’), Pablo García (61’), Sekou (91’), Gaspar (96’).

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 7 de La Liga SmartBank de Segunda División disputado en El Molinón ante 13.462 espectadores.