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Víctor Quintero posa con la Copa de Andalucía conquistada este verano por el Atlético Torcal Nueces de Ronda. EEM

Esta historia comienza en un instituto de Málaga, allá por el año 1997. La directora del centro le pidió a Víctor Quintero, uno de los cabecillas a la hora de jugar al Fútbol Sala, que montara un equipo femenino. Y desde entonces no ha dejado los banquillos. Hoy es técnico del Atlético Torcal Nueces de Ronda, equipo malagueño que juega en la Primera División Femenina de este deporte. Entre medias le ha dado tiempo a convertirse en Ingeniero, montar una empresa, entrenar en todas las categorías y sacarse todos los títulos de entrenador.

De su mano, y junto a una estructura de club pequeña, el club se ha afianzado en la máxima categoría del fútbol sala femenino nacional. "Eso cuesta mucho trabajo".

Por su profesión, conoce de cerca el mercado inmobiliario, hoy en boga, y motivador -o no- de una convocatoria electoral. La entrevista iba a ir por el fútbol sala, pero ese perfil de ingeniero, autónomo y empresario también sirve para hacer una radiografía de lo que está ocurriendo en la ciudad.

Se levanta a las cinco y media de la mañana y recibe a EL ESPAÑOL de Málaga en una plazoleta a las puertas del mítico pabellón de Guadaljaire, donde el club tiene su cuartel general, después de un entrenamiento.

Víctor, ¿cómo se está dando este inicio de temporada?

Bueno, hemos empezado bien, dando la cara con Melilla y con Estrela, que era un recién ascendido, pero un equipo con muchísima gente de nivel. Pero es verdad que la última derrota con Rodiles, antes del parón por selecciones, nos ha dejado un poco tocados. Porque era un recién ascendido también, fuera de casa, y no estuvimos en el partido; se nos escapó bastante. Pero bueno, la verdad es que el objetivo pasa, como todos los años, por intentar mantenernos. Ahora tenemos otro recién ascendido y es muy importante el partido que tenemos en dos semanas. Pero bueno, la idea se presenta manteniendo el bloque e intentando mantener la categoría otra vez.

A pesar de que estáis ya consolidados en la primera categoría, con mucha pelea, el objetivo sigue siendo el mismo.

Sí. Ten en cuenta que nosotros el año pasado tuvimos una décima posición. Entonces, el siguiente objetivo que podrías decir es: “Oye, voy a estar entre los cuatro primeros”. Eso es irreal. Nosotros estamos muy lejos de esos cuatro puestos. Podemos competirles, pero bueno, al final nuestra plantilla es corta. Somos doce jugadoras; el resto de equipos, cualquier lesión la pueden cubrir. Nosotros, al final, tenemos esas dificultades. Pero bueno, mantener la categoría es el objetivo y, a partir de ahí, intentar ganar todos los partidos posibles, intentar hacer un buen papel en la Copa de la Reina, como el año pasado, y a ver qué podemos hacer.

El año pasado os colasteis en semifinales…

Correcto. En la primera participación en la historia.

¿Puede ser una vía que se le abra al Atlético Torcal para tocar plata?

Es un torneo de cinco partidos, es mucho más fácil que una liga de 30, ¿no? Porque, al final, aparte de eso, cinco partidos, tres son el mismo fin de semana… Entonces, primero ahora nos ha tocado un partido complejo en Ibiza. Porque jugamos en Móstoles un sábado, un martes en Ibiza, un sábado en Lugo. Son muchos kilómetros. Es un equipo de Segunda División, con muchas jugadoras extranjeras, muy buen equipo, pero hay que intentar pasar esa eliminatoria. Y después, antes de meterse en la fase final hay que jugar un partido a sorteo puro. Entonces, ahí, en teoría, si pasas, la mayoría de equipos son de Primera. Depende un poco del sorteo. Porque si te toca Melilla, oye, puedes estar en muy buen nivel, pero lo normal es que no pase. Pero bueno, siempre es un torneo bonito, porque cuando llegas a esa fase final, la verdad es que las fuerzas se igualan. Con la emotividad de ese torneo hace que parezca que todo se iguala.

Hace tres años, en un congreso provincial de entrenadores en Torremolinos, Víctor Quintero fue uno de los ponentes, y explicaba cómo tenía que dividir a sus jugadores para que acudiesen a las sesiones de gimnasio y de algunas complicaciones logísticas que había que sortear en el día a día del club.

¿Sigue teniendo que hacer encaje de bolillos para los entrenamientos?

Nosotros tenemos aquí un gimnasio. Sí es cierto que el equipo hace trabajo de fuerza a doble sesión los martes y lo dividimos. Lo hacemos en la clínica Fisio and Movement con Nuria, y lo hacemos en dos grupos porque hacemos seis y seis, siempre. Al final tiramos de recursos. Hoy en día cada vez buscamos más especificidad. Por ejemplo, los entrenamientos específicos de porteras son el lunes. Mientras que el equipo está en sesión de vídeo, las porteras están trabajando. Tienes pocos recursos, pero voy a intentar dividirlo, intentar aprovechar al máximo posible las horas que tienes y los recursos que tienes.

¿Y los viajes?

Tenemos la suerte de tener un buen aeropuerto y una buena comunicación. Aunque ahora siempre ir en tren es una aventura, porque siempre hay retrasos y demás. Y con los viajes a Galicia, que son los más pesados, no ha hecho daño también el hecho de que Ryanair se haya ido de Santiago, porque nos iba muy bien esa conexión directa. Pero bueno, estamos volando a Asturias con Volotea y son viajes largos, porque son dos días, a veces tres incluso. Viajo un viernes o vuelvo un domingo. Pero lo cierto es que no tenemos esas palizas que teníamos los primeros años en autobús, con 14 horas de viaje. Nosotros ya el viaje más lejano en autobús es Madrid y, si no podemos cuadrarlo, por ejemplo a Móstoles, vamos y volvemos en avión. A Ibiza vamos y volvemos en avión. A Barcelona vamos y volvemos en avión. Galicia es todo en avión. Ceuta, en barco; evidentemente, Melilla, en avión. Alguno a Madrid que no podemos cuadrar el ida y vuelta en el mismo día en el tren, porque a lo mejor jugamos a las siete de la tarde y ya no podemos volver, entonces vamos en autobús. Pero la verdad es que los viajes nosotros somos unos privilegiados. Lo hacemos bastante bien, la verdad.

Antes la RFEF obligaba a tener al menos una jugadora profesional en la plantilla. ¿Ahora?

Ahora son seis obligatorias. Pero nosotros tenemos a todas las jugadoras profesionales, todas dadas de alta.

¿Y hay salario mínimo?

Tiene un salario mínimo profesional acorde a las horas que se les asegura. Y aquí todas nuestras jugadoras cobran el salario mínimo profesional ajustado a las horas de trabajo. Normalmente hay algunas jugadoras que trabajan para complementar el salario. Un trabajo compatible con la prioridad, que siempre es el entrenamiento. Hay algunas que tienen media jornada, otras entrenan en escuelas, otras a un equipo de niños… Y la mayoría, la mitad o un sesenta por ciento, estudian.

Dentro de toda la logística también está el pabellón, que es público y hay que cuadrar horarios. Vuestro horario al menos es raro, porque entrenáis de tres de la tarde a cinco.

Es una mala hora para comer. Vale, tendrás que compatibilizar comer a las doce o a la una, te tienes que acostumbrar, pero una vez que has comido, ten en cuenta que tienes la mañana libre y la tarde libre. O sea, puedes compatibilizar escuela, trabajo pequeño o trabajo por la mañana de media jornada. Entonces no está tan mal y estudias igual. Y además no sales de aquí a las diez de la noche.

¿Cómo es el presupuesto del Atlético Torcal en comparación con el resto de equipos de la competición?

Respecto a los demás no estamos mal, pero sí estamos por el décimo, décimo primero, décimo segundo… Pero tampoco sé los números del resto. Nosotros, en salarios de plantilla, estamos en eso: 10, 11 o 12. Y en condiciones de trabajo está el club en igualdad de condiciones con el resto.

¿Hay equipos que tienen dificultades para echar la competición adelante?

Bueno, hay varios equipos que a lo mejor pagan menos, y que no todas son profesionales. Nosotros tenemos también ayudas institucionales. Por parte del Ayuntamiento de Málaga, la Diputación, la Junta de Andalucía se está apostando por el deporte femenino, también por la RFEF. Y también tenemos unos sponsors privados que nos están apoyando muy bien. El club hace muy buen trabajo en ese sentido e intentamos profesionalizar al máximo el club. Todo es transparente, tenemos unos presupuestos que están auditados perfectamente y aquí nadie cobra un euro fuera de caja, digamos. Creo que en eso estamos dando pasos en la construcción de un equipo profesional.

Víctor Quintero durante un partido del Atlético Torcal Nueces de Ronda. Atlético Torcal

¿Y el entrenador se dedica solo a entrenar?

No. Evidentemente. No hay figura de director deportivo, por ejemplo. Yo trato de decir, a nivel económico, cuando planteamos la temporada siguiente, planteamos cuánto podemos dedicar a plantilla. Gestiono con jugadoras y representantes fichajes y renovaciones, que no es habitual en un entrenador.

Y los viajes, ¿quién los organiza?

El delegado del equipo, a través también de una agencia, pero yo también estoy en cuándo vamos a viajar o cuáles son mis preferencias. Y estoy totalmente en eso. Es lo que hay, hay que repartirse tareas porque realmente no damos para todo. Es una estructura muy pequeña en un club con muchas tareas y, evidentemente, se hacen muchas más cosas de las que correspondería, pero no nos podemos quejar.

¿Cuánta gente forma el staff?

Pues yo soy el entrenador; Rocío, es segunda entrenadora; tenemos un entrenador de porteras, Daniel; un delegado, que es Antonio; Cintia, que es la encargada de material. Somos los que habitualmente estamos con el equipo.

¿Y el resto de estructura del club?

Tenemos una junta directiva muy pequeña, cuatro o cinco personas. Dos o tres ayudan en lo que pueden, pero en el día a día no están. Van a actos, hacen mucha labor institucional, porque hay muchos eventos a los que acudir a los que no siempre puede ir el presidente. El presidente sí está en todos los marrones, como los burocráticos. No está en el día a día viniendo aquí (al pabellón), pero sí está en la mutua, en la Federación, en los horarios, nóminas, asesoría… Es un montón de trabajo.

Hablando de sponsors y de patrocinios, Nueces de Ronda sigue apostando por el Atlético Torcal.

Sí, Nueces de Ronda. Clínicas Rincón también nos ayuda bastante. Y hay un montón más de sponsors que nos ayudan a que podamos llegar a ese objetivo.

¿Notáis el apoyo de la sociedad malagueña, del tejido empresarial, en el equipo?

Sí, porque cada vez tenemos más apoyo mediático. Fíjate, tú me estás entrevistando, pero también otros medios de comunicación con los que habitualmente estamos en prensa.

Y se dan los partidos en abierto a través de Youtube. También algunos en Teledeporte.

Claro. Nosotros tenemos una pantalla interactiva en la que el sponsor va a salir. Si tienes 20.000 espectadores, pues 20.000 espectadores te están viendo. Se ve mucho más. Aunque con eso de darlo en abierto es difícil meter gente en el pabellón. Porque es más fácil verlo en el móvil, o en casa en el sofá. Intentamos siempre poner el mismo horario y eso a veces nos perjudica. Porque a veces coincide con otro evento deportivo. Hay gente que tiene el partido del Málaga o de Unicaja y es complicado. Es muy difícil fidelizar.

¿Y hay apoyo a nivel institucional?

Claro, totalmente. Realmente nosotros, sin esos tres patrocinios -Ayuntamiento, Diputación y Junta de Andalucía-, no podríamos estar en competición. O bueno, podríamos estar, pero sin duda alguna no podríamos tener un equipo profesional. Es que, si no tenemos un apoyo, si solo miramos efectos de rentabilidad, precisamente las instituciones públicas son las que deben quitarse de la rentabilidad, porque precisamente los que tienen rentabilidad van a tener el sector privado. Porque el sector privado viene de un retorno que nosotros tenemos más difícil ofrecer que el que ofrece Unicaja o el Málaga de fútbol, porque tienen mayor apoyo social. Las instituciones públicas deben apoyar a esos colectivos que no miran efectos de rentabilidad. Es así, es la realidad.

Y con todo este apoyo que me has dicho, empresarial, institucional, ¿el deporte femenino ha derribado todas las barreras o le quedan por derribar?

Quedan por derribar, porque hay prejuicios. En el caso del fútbol sala, es mucho más determinante el talento. El fútbol sala masculino tiene mucha fuerza, pero hay poco brillo. Es cierto que hay déficit de fuerza en el deporte femenino, pero no hay déficit de talento. Entonces, hay mucha gente muy habilidosa. No hay ninguna jugadora que sea peor que yo cuando yo era jugador, todas tienen más habilidades y más talento que yo. Evidentemente existe una distancia en fuerza porque es así, porque es hormonal, porque existe la testosterona y, en la realidad, es física, es una diferencia biológica. Pero yo siempre digo a la gente: “Oye, ven. Te vas a llevar una sorpresa”. Por la cantidad de alternativas, de ocasiones de gol en un partido. Es muy interesante y muy atractivo para el espectador.

Yendo a tu trayectoria, ¿cómo llegaste al fútbol sala?

Yo empecé en el 97 porque una profesora de Educación Física de un instituto aquí cercano me dijo que quería sacar un equipo femenino, quería fomentarlo para ver si podíamos promocionarlo. Yo jugaba a fútbol sala, era un poco así el cabecilla, Y me dijo: “¿Por qué no intentamos empezar a entrenar los viernes por la tarde a las cinco”. No había muchas botas de fútbol sala, algunas venían en chándal, otras en vaqueros… Ahí surgió. Empecé a entrenar y es cierto que los primeros años no había ni titulación. Empecé sólo para un año y he entrenado en categoría de ciegos, incluso. Creo que he pasado prácticamente por todas las categorías. Seleccionador con Málaga muchos años… Y por el camino me saqué los tres carnés de entrenador.

¿Y el Atlético Torcal?

Tuve una primera fase en Segunda División. Después estuve en Segunda División masculina. Y cuando el Torcal ascendió a Primera, ya conecté seis temporadas. Volví en la temporada 21-22 después del COVID. Llevo 27 entrenando y todavía me veo con ganas, sigo teniendo pasión, ilusión.

Y cuando no tienes puesto el chándal de entrenador, ¿cómo es Víctor Quintero?

Aparte de entrenador, soy ingeniero de profesión también. Soy autónomo, tengo una empresa, somos ocho personas trabajando.

¿Cómo es tu día a día? Tienes una empresa y luego gestionas muchas cosas en el club que tiene que ser algo parecido a otra empresa. No debe ser fácil.

Exacto. Yo me levanto muy temprano. Cuando digo muy temprano es que levanto a las 5:30 de la mañana. Voy dos días al gimnasio de 6:00 a 7:00. Cuando no voy al gimnasio preparo en esa hora los vídeos que quiero ver con las jugadoras el viernes a mediodía, después del entreno. Y después, a las siete, a trabajar. Cuando no entrenamos intento trabajar por la tarde también. Cuando entrenamos, martes, jueves y viernes, a las 3:45 estoy aquí. A las cinco cuando terminamos y me ducho estoy hecho un trapo, porque desde las cinco y media de la mañana sin parar… Pero después de entrenar siempre hay algo. Recoger a mi hija de extraescolares, alguna visita de trabajo… Y en invierno antes de las diez de la noche suelo estar acostado.

Y si con esa agenda te queda tiempo libre, ¿tienes algún hobby para emplearlo?

Me gusta el mar. La playa no me gusta, no soy playero, pero sí me gusta muy temprano estar en el mar, cuando no hay nadie. Uno puede escuchar las olas sin ruido de conversaciones y tal. Y me gusta mucho la bicicleta. Soy un amante del ciclismo, probablemente me gusta tanto o más que el fútbol sala. Casi soy un enfermo. Voy todos los años al Tour de Francia a verlo. Este año estuve en el Alpe d'Huez, por ejemplo. Y si no, la naturaleza me desconecta totalmente. Y no soy muy bueno en redes sociales. Pero cuando estoy aburrido a veces escribo. Y ahí está, el libro que publiqué -’Si ganamos… LO PETAMOS’ (beneficios destinados a AVOI) -, que los beneficios están destinados para un chiquito que era compañero de clase de mi hija, que tiene leucemia. Y, la temporada pasada, en esos viajes a veces largos, para gestionar emociones escribía. Las sensaciones de miedo, la culpa, la responsabilidad, la presión, ese dolor de la derrota, los gestionaba escribiendo.

Eres ingeniero, experto en edificación con un máster en la Universidad de Málaga, empresario que gestiona licencias de apertura, autónomo… Reúne las condiciones para diseccionar con conocimiento el tema de la vivienda, y en concreto cómo está la situación en Málaga. Has vivido esta evolución de la ciudad, has conocido otra Málaga.

La calidad de vida que tiene Málaga ha llamado a mucha gente de fuera y es muy difícil de gestionar. Por un lado, tienes ese motor económico que es el turismo, al que nadie de ningún signo político se atreve a limitarlo. ¿Cuántas viviendas turísticas hay en Málaga? Eso influye negativamente porque sacas del mercado viviendas residenciales. Málaga ha sido una ciudad asequible durante muchos años. Antes, por mi trabajo, hacía muchísimas licencias de apertura en el centro de Málaga. Hace muchos años que no hago ninguna, porque ahora son cadenas de fuera. Es decir, el malagueño se ha ido hasta de lo autóctono, incluso para trabajar allí en el centro. ¿Cuántos negocios locales quedan allí? Pues muy pocos. Han venido cadenas a ocupar ese espacio. Es un parque temático: el centro de Málaga se ha convertido en un parque turístico. Recuerdo aquella Málaga de invierno, que es verdad que había sitios muy dejados, quizás no estaban limpios o bien cuidados, pero tenían su encanto. Ese silencio del domingo por la tarde en invierno en Málaga, poder ir a una tetería, poder tomarte un café, con poco ruido, con ese encanto... Eso se ha perdido, eso no existe. Ha evolucionado una ciudad que es un parque temático turístico. El centro de Málaga es muy bonito, atrae a mucha gente y tiene muchísima calidad de vida, pero esa calidad de vida la quiere mucha gente, no solo el malagueño. Y eso implica un subidón en el precio de la vivienda, que hace difícil vivir para el malagueño.

Como empresario, ¿Málaga es un buen sitio para venir a montar una empresa?

Es difícil también, porque está la mano de obra, el salario. Mis trabajadores merecen cobrar más, pero los servicios que yo vendo no me los pagan más. Ojalá el precio lo pusiera el empresario. Pero el precio lo pone el mercado y es difícil competir con los salarios y traer talento, porque, claro, el talento quiere ganar más dinero. En Málaga hoy, con un salario de 1.600 o 1.700 euros, es difícil vivir. Se te va a ir un alquiler a 800 o 900 euros para vivir solo. Es complicado. En Málaga hay que afrontar esto para no morir de éxito. Pero no sólo pasa en Málaga, es un problema a nivel nacional. Pero creo que hay que garantizar que la gente pueda acceder a una vivienda, que no queden pisos vacíos. Y después hay que construir pisos. Porque los pisos, a los que yo me dedico y sobre los que hago proyectos como ingeniero, son pisos que yo proyecto, pero que no me puedo comprar. Yo no puedo comprar una vivienda porque estamos hablando de viviendas de 800.000 euros o de un millón de euros, viviendas que no son las que demanda la población. El problema de la vivienda hace ocho años existía. Era un problema de vivienda y hoy es una alarma de vivienda. Existía ya hace ocho años y, evidentemente, no se ha tomado ninguna medida.

Ahora vienen elecciones. ¿Crees que servirán para encontrar una solución?

Creo que ahora viene un tiempo convulso con las elecciones, porque más que quien gobierne, me preocupa que se polarice todavía más la situación. Pero los problemas no son fáciles de resolver: ni la vivienda ni la inmigración tienen una varita mágica. Y creo que ahí todo el mundo, desde la moderación, puede escuchar otra opinión.

Volviendo a Málaga, ¿vives en Málaga?

Vivo en Málaga.

¿Y qué te gusta de la ciudad? ¿Dónde te gusta perderte?

Me siguen gustando los bares más antiguos de Málaga. La Casa del Guardia, pero ya hay pocos en el centro que sigan quedando de ese estilo.

¿Y en los barrios?

Cerca del centro, Gamarra, en esas zonas siguen manteniendo algunos sitios con encanto. También Las Pirámides o Puerta Blanca... Y luego también, más allá de esos bares con encanto, Sacaba, Pedregalejo, El Palo, sitios donde sigue habiendo espigones.

¿Te ves fuera de los banquillos?

Soy entrenador. Cuando tú acabes, no se acaba tu carrera. Yo siempre, mientras que yo tenga ese hambre por entrenar como tengo, seré entrenador. No sé qué me gusta más del fútbol sala, entrenar, enseñar o aprender. Las tres cosas me llenan. Y luego hay muchas cosas que me gustaría hacer, entre ellas, entrenar una selección. Hace poco Gibraltar me llamó para hacer una entrevista, para ser formador de entrenadores allí. Me llamaron para llevar un equipo finlandés. Quizás una selección andaluza, que nunca he llevado, podía ser otra opción. Me lo ofrecieron en su momento y tenía que dejar mi cargo como segundo entrenador, o sea, como entrenador de Segunda División masculina, y decidí que no era el momento. Me gusta entrenar y creo que mientras que me acompañe la pasión, me gustaría entrenar y hacerlo. Además, lo hago también porque recibo mucho más de lo que yo doy. Yo, personalmente, me siento validado, me siento querido y tengo un grupo de gente, no solo cuerpo técnico, sino unas jugadoras extraordinarias. Y soy un afortunado. Hay gente que no puede vivir de su hobby, gente que vive de su hobby. Yo, por lo menos, mis gastos me los pago con el hobby, pero sobre todo puedo compatibilizarlo con otra profesión, puedo vivir y seguir disfrutando con 45 años de las obligaciones de un hobby que otra gente no puede hacerlo. A mí me pagan por hacer lo que me gusta. No me cuesta un duro. Hay gente que paga por hacer lo que le gusta.

¿Qué legado te gustaría dejar en el Atlético Torcal dentro de mucho tiempo cuando lo dejes?

Cuidar este deporte, que todavía está cogido con pinzas. Y me gustaría, y creo que lo estoy consiguiendo, que el equipo esté mejor que cuando llegué. Siempre hay una frase que me gusta mucho de los All Blacks de Nueva Zelanda, que siempre le dicen al debutante. El objetivo no es ganar, es dejar la camiseta en un lugar mejor. Cuando tú ya no vayas a ponerte más esta camiseta, cuando yo no esté en este pabellón, he dejado una estructura, una filosofía de forma de trabajar. Después habrá muchas formas de juego. Pero que haya una idea, que es un equipo valiente, ofensivo, que representa a Málaga. Ese tipo de Málaga descarada, internacional. Que toda la que venga a jugar se va a sentir como en casa. Tenemos chicas finlandesas, dos portuguesas, una brasileña, pero por aquí han pasado ucranianas, han pasado de todas las nacionalidades. Uno de nuestros gritos es “Málaga, mi ciudad; diversidad, Torcal”. Es como el grito de guerra antes de empezar.

No hemos hablado del Málaga Ciudad Redonda -la RFEF lo excluyó de la Segunda División de la liga de Fútbol Sala-.

Es un fastidio. Aparte de porque tengo amigos personales ahí. Primero fue lo de la UMA. Tú puedes decidir no continuar con el proyecto, Pero al final es lo que yo decía: hay que dejar la camiseta en un lugar mejor. Entonces, tú puedes decidir no continuar, pero déjale viabilidad, déjale un camino para que pueda hacerlo. Y la RFEF yo creo que tampoco ha estado del todo acertada, Quizás el Málaga Ciudad Redonda, podría haber hecho las cosas mejor. Pero si existe voluntad… Ha sido un verano muy atípico. Creo que el fútbol sala no se merece eso, con calendarios a última hora, sin saber dónde se juega. Se podría haber hecho mejor y, la verdad, una pena para el fútbol sala malagueño porque era un equipo bueno. Lo que ha hecho Manu, apostando y poniendo pasta... Una pena, realmente, porque pierdo además un referente. Es que además eso cuesta muchos años, de categoría provincial a Tercera, a Segunda... Se ha generado una estructura que ahora se va a caer. Lo más difícil no es ascender con un buen equipo. Málaga está lleno de buenos jugadores. Es generar una estructura... Eso lleva muchos años. Cuando vas subiendo, tienes que meter gente, tienes que hacer dotación de presupuesto… Eso es muy complicado. Una buena estructura no se consigue de un año para otro. Necesitas tiempo, necesitas recursos.

La última. ¿Dónde ves al Atlético Torcal en el mes de junio?

Salvados, ojalá. No te voy a decir que dentro de los diez primeros… Pero al principio de temporada, viendo el nivel del equipo, lo que pudimos hacer, lo que hemos podido jugar en pretemporada con Melilla, este segundo partido aquí, pues claro, no te voy a decir que yo no sueño. Soy un soñador. Dentro de esa pasión siempre digo: “Hostia, meterme en Copa de la Reina, poder jugar partidos al nivel que jugamos el año pasado”. Pero bueno, la razón, esa razón que gobierna a los entrenadores, el sentido común, me dice que vamos a paso a paso. Nos hemos metido un tortazo hace catorce días. Nos han pegado una cura de humildad. Todos estamos un poco dolidos, tenemos que recuperar confianza. Todo el mundo pega un petardazo algún día.