Málaga

Muchos andaluces pudieron trabajar por primera vez el curso pasado al ocupar una de las 8.000 nuevas plazas creadas para reforzar las aulas durante la pandemia. La figura del docente de refuerzo Covid le ha cambiado la vida a más de uno. La malagueña Carolina Fernández Lozano es una de ellas. "La pandemia ha llegado en el mejor momento porque la bolsa de infantil iba muy mal", destaca la maestra en una conversación con EL ESPAÑOL de Málaga. 

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Fernández acabó su grado de Educación Infantil en la Universidad de Málaga hace cinco años. Después marchó al extranjero, como otras personas de su edad, con la intención de aprender inglés y sacarse el B1. Cuando volvió encontró trabajo en un colegio privado. "Estuve más de un año. Hice varias sustituciones, pero no me contrataron", se lamenta. Después decidió prepararse unas oposiciones que acabó aprobando en junio de 2019.

La joven estuvo esperando hasta octubre de 2020 para iniciar su primera aventura laboral en un colegio público de Málaga. "No empecé a trabajar hasta la pandemia. La bolsa llevaba años en los que prácticamente no entraban aspirantes, que somos los que no hemos trabajado nunca en la escuela pública. El año pasado gracias a los apoyos covid, unos 800, entramos mucha gente nueva", señala orgullosa.

Otra imagen de la maestra malagueña. E. E.

Para la graduada por la UMA, ha sido "un auténtico alivio poder trabajar". "He estado esperando bastante. Rechacé trabajos menores como dar clases extraescolares y hacer de canguro", asegura. Cuando salieron esas plazas, Carolina estaba muy arriba en la lista de la bolsa. Tanto que hasta pudo elegir donde quería currar. La segunda opción que puse fue el Colegio Nuestra Señora de Gracia.

"Me pilla al lado de casa. Para ser interina que entra por primera vez a trabajar es un triunfo que me toque un trabajo al lado de mi hogar. Lo normal es que te toque el último pueblo de Almería donde nadie quiere nadie", reconoce. La docente ha estado de apoyo dentro de Infantil en "un colegio que trabaja de forma innovadora" y donde ha aprendido "mucho", recalca.

Su cometido era pasar por distintas clases en función de las necesidades. Sobre todo ha dedicado su tiempo a niños de tres años, que son los menos autónomos. Los vigilaba para que no ocurriera nada. "Se necesitan muchas personas no sólo en época de pandemia. Debería haber mucho personal en infantil y pocos niños. Cada vez tenemos ratios mayores y no se da abasto", insiste la profesional.

En cuanto a las restricciones, ella no ha notado que haya supuesto muchos cambios. "Llevábamos mascarilla siempre. Nos han dado uniformes para ponerlos encima de la ropa que teníamos que desinfectar. La ventilación ha sido clave. Teníamos ventanas y puertas abiertas siempre", explica la maestra, que recuerda que esta medida se ha notado mucho con las olas de frío. "Hemos pasado días horribles", critica.

Otro de los temas que comenta esta docente es el de los grupos burbuja, que no les ha permitido relacionarse tanto con otros profesores de primaria. "Las reuniones se hacían de forma telemática", cuenta. "La mascarilla ha sido un incordio. Los niños te entienden peor y debes elevar más la voz. He tenido problemas con ella porque la he forzado. Se me iba la garganta y enganchaba catarro con catarro", admite.

A la joven de 27 años siempre me han gustado muchos los niños, sobre todo los bebés. "Son inocentes y van aprendiendo cualquier cosa que hacen. Es todo aprendizaje. Me generan mucha satisfacción el ser parte de ese proceso de aprendizaje y debes ser muy creativo para trabajar con niños tan pequeños", asegura. 

La bolsa pegó un tirón

María Martínez Silva también pudo currar durante la pandemia. En su caso en el colegio concertado Maristas Málaga como refuerzo covid el curso pasado de septiembre a mayo. "Tengo amigos que sí estaban en la bolsa de educación primaria pública y han trabajado todo el curso gracias a la figura de docente de refuerzo covid. La bolsa pegó un buen tirón y bajó", subraya.

Una foto de la docente. E. E.

La malagueña hizo una sustitución el año anterior en Maristas. Esta vez estuvo en las tres clases 3 de primaria y en las tres clases de cuarto de primera ayudando a aquellos niños que, según ella, "estaban más rezagados en algunas asignaturas o que después de la pandemia había notado la vuelta a la cole". "El virus ha agravado esta situación", señala.

A finales de mayo la llamaron de una bolsa pública de Pedagogía terapéutica, cuyas oposiciones había aprobado, y muy a su pesar dejó el refuerzo covid. "La vocación me ha venido desde pequeña. Me ha llamado la atención desde siempre. Es algo que tenía muy claro. Me llena mucho ayudar a los demás. Y más a un niño que tiene esas necesidades y va prosperando. Es algo con lo que te sientes muy satisfecha", asegura.

7.000 profesionales

La delegada del Gobierno andaluz, Patricia Navarro, ha destacado esta semana el esfuerzo realizado por el Ejecutivo regional para garantizar que el nuevo curso educativo que comienza este mes sea seguro frente a la Covid, resaltando como una de las principales medidas la incorporación de alrededor de 7.000 profesionales más al sistema (más de 5.300 docentes y 1.200 personas de limpieza y administración).

Patricia Navarro ha explicado en rueda de prensa que este nuevo curso será presencial en todas las enseñanzas y que se mantendrán las medidas necesarias para garantizar la seguridad ante el virus de profesorado y alumnado, con protocolos Covid actualizados, grupos escolares de convivencia, entradas y salidas de los alumnos escalonadas y el uso obligatorio de mascarilla en mayores de 6 años.

Navarro ha agradecido a los docentes "el esfuerzo que han realizado para que uno de los cursos más difíciles de la historia fuera un éxito", y les ha trasladado que el Gobierno andaluz hará el esfuerzo que sea necesario para que las aulas vuelvan a ser espacios seguros durante este nuevo curso 2021/2022.

Respecto al inicio del curso en Infantil, que comenzó este miércoles, ha resaltado también que el presupuesto del Gobierno andaluz destinado al primer ciclo de Educación Infantil ha aumentado hasta los 323 millones de euros, a pesar de que desde 2018 ha habido casi 7.000 nacimientos menos.