Una y media de la tarde. 1 de septiembre. En calle Gaucín, frente a la guardería Abuela Puri, una larga cola de madres, padres y abuelos esperando con sus carritos a que sus pequeños salgan de su primer día de guardería. Algún llanto se escucha por la ventana del centro. Otros cantan con las "seños" canciones infantiles. Cada cual lleva la rutina como buenamente puede.

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Mari Carmen es una de las madres que está en la cola. Es el primer año de su hijo en la guardería y se la nota ansiosa por recogerle. "He pasado la mañana nerviosa, mi niño es muy sentido y los cambios le afectan mucho", dice. Sin embargo, reconoce que si lo apuntó a la guardería fue por su bien, porque sabía que lo iba a pasar bien e iba a aprender mucho. 

Sin embargo, no son solo las madres de los alumnos del primer año de guardería los que lo pasan regular en este día de vuelta a la rutina. "Yo lo paso peor que él. No me termino de acostumbrar a estar sin ella, tengo que reconocerlo. Es que es muy pequeñita", dice Conchi, que solo tiene una hija. Algo que agradece, porque con más hijos cree que la cuesta de septiembre se le haría muy larga. "Tener un niño es tener una responsabilidad, pero también un gasto", añade.

Una tienda del barrio con mochilas infantiles. A.R

De hecho, en la espera conversa con Diana, una madre de cuatro hijos que ya tiene mucha experiencia en el ámbito escolar. "Me río yo de la cuesta de enero si la comparamos con la de septiembre. Para el nuevo curso no te queda otra que comprarle todo a tus hijos para que lleven sus estudios bien, pero en enero puedes regular si haces más o menos regalos, eso es así", explica.

Además, ella apuesta por el material escolar de calidad en lugar de ir a bazares donde puede ahorrarse algunos euros. "Al final lo barato sale caro. Prefiero gastarme 100 euros más y que la profesora no me llame cada dos días porque al niño se le ha roto algo. Invierto desde el principio porque al final merece la pena", dice.

En la cola hay otros padres como Alejandro, que apuestan por el ahorro a través de las compras online. "Nosotros, al tener niños aún pequeños, tenemos que gastar bastante en pañales. En Amazon, por ejemplo, a veces cojo mejores ofertas que en grandes almacenes. Es una muy buena opción", reconoce.

La Covid-19

Llama la atención pensar que los niños que han entrado al primer curso de la guardería este año, ya son "pandemials". No conocen un mundo sin personas que llevan media cara tapada y, muchos de ellos, han interiorizado antes el gesto de echarse gel hidroalcohólico que utilizar la cuchara al comer.

Así, los padres reconocen que les han dado una lección de vida. "Mi niña estaba en la cola esperando para entrar esta mañana y, con solo dos añitos y medio, me ha dicho que no se quitaba la mascarilla. Se negaba. Veía mucha gente a su alrededor", explica Conchi.

"Son mucho más responsables que nosotros", añade Diana, que, señalando la cola que forman los padres en la calle (con menos distancia de lo habitual) cree que los niños se toman más en serio las restricciones que los mayores. "Cuando entran dentro están segurísimos, los cuidan con unas medidas al milímetro. Pero el problema está fuera", cuenta.

Respecto a la vacuna, hay opiniones de todo tipo. Alejandro, por ejemplo, cree que cuando los expertos recomienden a los más pequeños vacunarse, él vacunará a su hijo, porque será señal de que la vacuna es segura. Sin embargo, Mari Carmen, cuyo marido trabaja en un hospital, aún no está muy convencida. "A mí de momento me da un poco de miedo vacunar a mi peque, y mira que mi marido me trata de convencer", dice entre risas.

El otro lado

En una barriada cercana, en La Luz, se encuentra otra guardería que inició ayer 1 de septiembre el nuevo curso: Mis Luceritos. Su directora, María Ruiz, está muy contenta por como ha ido el comienzo. "Hemos controlado muy bien la entrada y salida. Después de tantos años, los 1 de septiembre no son nada ya para nosotras", dice entre risas. 

Cartel de bienvenida al nuevo curso en Mis Luceritos. A.R

Respecto al curso, desde el centro lo comienzan con mucha ilusión y ganas de recibir a los más pequeños. "El año pasado no tuvimos ningún contagio y, este año, con todas las medidas que tomamos, como lavado de manos con agua y jabón, alfombras desinfectantes y el uso de ozono en las clases, creo que no tendremos ninguno", explica.

"No han tenido demasiadas dudas los papis porque al final todo sigue igual que el año pasado", cuenta. Así, reincide en que los más pequeños ven las medidas de la Covid-19 como parte de su vida. Muchos han nacido con ellas y, por lo tanto, no les cuesta nada cumplirlas. "Nos han dado una lección de vida a todos", concluye.