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Las claves

La Orden Seglar de los Siervos de María (Servitas) de Málaga ha decidido recuperar una de las tradiciones más singulares y recordadas de la historia reciente de la Iglesia malagueña: el Pésame a la Santísima Virgen. Tras décadas de ausencia de esta bonita tradición, la orden retomará este ejercicio de piedad esta mañana de Sábado Santo en su sede canónica, San Felipe Neri.

Muchos creen que este es el primer paso para tener un Sábado Santo con tronos en la calle en la ciudad de Málaga, algo que llevan años deseando los cofrades malagueños.

La iniciativa, explican desde la orden, pretende hacer partícipe a todo el pueblo de Málaga de un acto que marcó durante años la espiritualidad del Sábado Santo. Se trata de la restitución de una estampa que durante una década fue punto de encuentro multitudinario para los malagueños que deseaban acompañar a María en su Soledad.

El origen de esta práctica se remonta a 1957, cuando el entonces obispo de la diócesis, Ángel Herrera Oria, impulsó el pésame con la intención de reforzar el carácter de recogimiento del Sábado Santo. Durante diez años, la sagrada imagen permanecía expuesta desde la noche del Viernes Santo hasta la tarde del Sábado en el presbiterio de la Santa Iglesia Catedral, recibiendo el pésame de miles de fieles.

La historiografía eclesiástica recuerda aquel acto como uno de los más concurridos en la Catedral de Málaga. Sin embargo, en 1967 dejó de celebrarse. Más de medio siglo después, la Orden retoma este venerable ejercicio de piedad, reivindicando su valor espiritual y su capacidad de convocar a la ciudad en torno a la contemplación del dolor de la Madre.

El acto se celebrará gracias a la disposición de la parroquia que acoge a la Orden y se plantea como un espacio de oración serena ante la presencia de la Santísima Virgen. La invitación es clara: "unir el corazón al dolor de Santa María en el día de su luto, reconociendo en esa Soledad la esperanza que anticipa la Resurrección".