"No celebrar la feria es un grano más en nuestra mochila; en condiciones normales, hubiésemos ingresado unos 3.000 euros", afirma José Núñez, hermano mayor de la Cofradía de Crucifixión, de Málaga. "No es mucho, pero eso lo hacemos en los dos únicos días que abrimos", continúa. Como a otros colectivos, la suspensión, por segundo año consecutivo, de la Feria de Málaga, afecta, y mucho, a los cofrades.

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No sólo en lo económico, pero sí principalmente en esto. "El problema es que la mochila se va llenando, porque nuestra actividad social nos reportaba muchos ingresos; en resumidas cuentas, sin todos los actos y eventos que teníamos antes de la pandemia, hemos dejado de ingresar casi el 50% de nuestro presupuesto". Otro buen porcentaje que se ha dejado de recibir en 2020 y 2021 son la subvención de la Agrupación de Cofradías y las luminarias de los hermanos.

La no celebración de las fiestas de Málaga no es más que la punta del iceberg de las penurias económicas que empiezan a pasar algunas hermandades. Muchas sólo cuentan con las cuotas anuales de sus hermanos (una media de 36 euros al año). Por eso, lo que años anteriores suponía un esfuerzo para sacar un pico, ahora se echa mucho más de menos.

A otras hermandades, que no haya feria les supone un poco menos. Es el caso de Salutación. Su hermano mayor, Manuel Calderón, relata a EL ESPAÑOL de Málaga que "no somos una de las hermandades clásicas de feria desde, pero veníamos celebrando una o dos jornadas de hermandad estos años atrás, y evidentemente era un dinero que como todo ingreso extraordinario en las hermandades más humildes nos venía como agua de mayo".

"No nos iba a hacer ricos poder celebrarla, pero tampoco nos ahoga no hacerlo", remata Calderón. En el caso de Salutación, no cuenta con unas dependencias sociales propias, como sí ocurre en el caso de Crucifixión, por lo que el impacto es menor. Muchas cofradías viven del alquiler de sus salones a privados para celebración de bautizos, comuniones o cumpleaños.

Pero se da otra circunstancia que, para las hermandades, es casi más preocupante que la económica: el aspecto social y de hermandad. En ese sentido, Laura Berrocal, hermana mayor de la Archicofradía de la Sangre, considera que lo más importantes es "la pérdida de los puntos de encuentro entre hermanos. Desde que todo comenzó, esa vida se ha visto perjudicada considerablemente".

Pero Berrocal también hace referencia al aspecto económico: "La pérdida de ingresos hace que no se pueda sacar adelante ideas sociales, que es donde estamos invirtiendo nuestros esfuerzos" pero nos gustaría poder hacer mucho más.

Del mismo modo, el hermano mayor de la Sentencia, José María Romero, apunta a que en su hermandad se pierde "una buena cantidad de ingresos extraordinarios, amén del punto de reunión de los hermanos en unas fechas tan destacadas".

En definitiva, la no celebración de la Feria de Málaga supone que los cofrades malagueños sigan viendo lejos aquellas fechas en las que llenaban sus casas de hermandad en cruces de mayo, verbenas o veladillas por motivos diversos. La realidad económica de algunas de las corporaciones es, sin duda, un análisis profundo a realizar.