Málaga

La llegada del Centro Pompidou a Málaga en 2015 fue un soplo de aire fresco para la oferta museística de la ciudad y un gran aporte de autoestima ya que fue el primer museo que esta marca, cuya sede central está en París, abría en el extranjero. El Cubo del Pompidou se ha convertido en una imagen tan malagueña como La Farola o la calle Larios, trasladando una señal de modernidad al resto del mundo. Desde su inauguración ya han pasado por esta instalación más de 850.000 personas y está especializado en obras artísticas del siglo XX y XXI.

EL ESPAÑOL de Málaga se ha puesto en contacto con expertos del Pompidou para que nos recomienden sus cinco obras imprescindibles que no te puedes perder en Málaga, como ya hiciéramos con el Museo Picasso Málaga o el Museo Thyssen, y ésta es su elección. 

Sans titre (Etel Adnan)

Sans Titre

Sans Titre

Sans Titre

Etel Adnan, Sans titre [Sin título], 2010, Óleo sobre lienzo © Centre Pompidou, MNAM-CCI/Philippe Migeat/Dist. RMN-GP

Escritora, poeta y pintora, Etel Adnan nació de madre griega cristiana y padre sirio musulmán. Vivió entre Beirut, París y California, donde comienza a pintar en la década de 1960. Sus lienzos de colores vibrantes, que oscilan entre la abstracción y la figuración, revelan su admiración por la naturaleza. Los tres paisajes presentados aquí forman parte de una serie inspirada en sus recuerdos del mar en Beirut, pintados horizontalmente con espátula. La yuxtaposición de formas sencillas y colores planos y vivos crea composiciones poéticas que nos llevan a dejar volar la imaginación y a emprender un viaje en un espacio-tiempo fantaseado.

In my solitude (Billie Zangewa)

In my solitude

Billie Zangewa, In my solitude [En mi soledad], 2018, Piezas de seda cosidas a mano © Centre Pompidou, MNAM-CCI/Audrey Laurans/Dist. RMN-GP

Billie Zangewa reúne retales de seda para crear obras coloridas y figurativas: retratos, interiores domésticos o paisajes urbanos. Su técnica remite a su historia personal –recuerdos de tardes de costura con su madre y su abuela–, pero también a la historia social, a través de la cual rinde homenaje a un trabajo artesanal y desvalorizado durante muchos años. Para la artista, el feminismo también consiste en valorar la vida cotidiana y "dejarse llevar". Así es como se representa a sí misma en casa, leyendo, abandonándose a un momento plácido, íntimo, atemporal.

Les Deux Péniches (André Derain)

Les Deux Péniches

André Derain, Les Deux Péniches [Las dos barcazas], 1906, Óleo sobre lienzo © Centre Pompidou, MNAM-CCI/Philippe Migeat/Dist. RMN-GP, © André Derain, VEGAP, Málaga, 2022

La libertad del gesto pictórico y los colores vivos aplicados al lienzo sin preparar son característicos del periodo fauvista de André Derain. Durante su estancia en Londres en 1905-1906 para realizar una serie de paisajes, pinta esta escena desde un puente sobre el Támesis. Las barcazas aparecen descentradas en la composición, recordando el encuadre fotográfico. El trabajo de los barqueros es captado en acción por un trazo nervioso. Los tonos están elegidos con mucha precisión por sus relaciones de complementariedad (velas azules/rojas, agua amarilla/verde, etc.). El conjunto da a la obra una sensación de inmediatez y movimiento.

We stopped just here at the time (Ernesto Neto)

We stopped just here at the time

Ernesto Neto, We stopped just here at the time [Nos paramos justo aquí en ese momento], 2002 Lycra, clavo, cúrcuma, pimienta © Centre Pompidou, MNAM-CCI/Georges Meguerditchian/Dist. RMN-GP

Desde finales de la década de 1980, Ernesto Neto ha desarrollado una obra marcada por la espiritualidad, el humanismo y la ecología. En sus grandes instalaciones con formas y materiales orgánicos, el olor y el tacto desempeñan un papel tan importante como la vista. Se caracterizan por su ligereza, transparencia y sensualidad. De esta estructura suspendida cuelgan racimos llenos de diferentes especias. Los colores y sus variados olores invitan al espectador a centrarse en su percepción. Inmerso en la obra a través de sus sentidos y movimientos, se le anima a renovar la experiencia de su cuerpo en el espacio.

Semiotics of the Kitchen (Martha Rosler)

Semiotics of the Kitchen

Martha Rosler, Semiotics of the Kitchen [Semiótica de la cocina], 1975 Betacam SP, PAL, blanco y negro, sonido © Centre Pompidou, MNAM-CCI/Dist. RMN-GP

Desde la década de 1970, Martha Rosler desarrolla un arte feminista y político. Semiotics of the Kitchen, uno de sus icónicos vídeos, critica la idea difundida por los medios de comunicación de la época de que la educación de las mujeres estaba vinculada al hogar. Parodiando un programa de cocina, la artista ilustra cada letra del alfabeto con un utensilio cuyo uso es imitado de forma irreal, cuestionando así su significado. Al limitar su modo de expresión al campo léxico de la cocina, la artista subraya la frustración generada por las limitaciones de género, como la separación entre los espacios públicos y privados.

Noticias relacionadas