Málaga

¿Cuántas vidas caben en una obra de Sergio García (Gorafe, 1967)? A la vista está que muchas. El dibujante granadino es capaz de ilustrar en una sola obra la historia de un país, el día a día tras la pandemia o su personal versión del Guernica. Basado en el dibujo-trayecto y la narración multilineal, su trabajo está a medio camino entre la pieza expositiva, el cómic, la ilustración y la infografía. 

El artista, colaborador habitual en El País Semanal y el suplemento literario del New York Timesha firmado ya varias portadas para la prestigiosa revista New Yorker. En una de ella rindió homenaje al Museo de Arte Moderno de Nueva York donde dibujó a las señoritas de Avignon. Incluso ha reinterpretado a Pinocho, Alicia o la lucha entra Ahab y Moby Dick en algunos de sus encargos, y ha trabajado codo con codo con algunos de los mejores diseñadores gráficos del mundo.

El profesor universitario hablará de su huella gráfica en el nuevo disco de Lori Meyers acompañado de la banda granadina y el estudio Buenaventura el jueves, a las 19:30, en el Cementerio Inglés de Málaga dentro del festival Telmodice. Antes atiende amablemente a EL ESPAÑOL de Málaga durante una entrevista telefónica.

Su obra inspirada en el 'Guernica' de Picasso. S. G.

García concibe el papel en blanco como un espacio infinito sin más límites que el que impone el proyecto a desarrollar. "La idea es trabajar con un lienzo expansivo a partir de cual se desarrollan las narraciones. Cada proyecto empieza con el dibujo trayecto y acaba con los contenedores de historia, a trabajar con formatos nuevos como el libro, el disco o las piezas para un museo. Siempre hay un ejercicio de narración usando el carácter experimental", explica el investigador. 

Su interés por querer experimentar y buscar nuevas formas de narración en papel tiene su origen en su ser docente. "No dejo de ser un profesor de universidad que tiene que investigar, pero también quiero hacerlo con algo personal. Siempre me interesó la ilustración como un ejercicio de hacer algo nuevo. Soy una persona inquieta. De lo que se trata es de no aburrirse y de crear cosas nuevas", zanja.

Vinculación con Picasso

Uno de sus trabajos más ambiciosos lo ha unido para siempre con Picasso. El artista realizó una colosal versión del Guernica con referencias ocultas a pintores como Goya. La obra de 27 metros cuadrados, un retablo sobre la vida de un dictador desde que llega al poder hasta que muere (Franco si uno lee entre líneas), extuvo expuesto en el Museo Picasso de París y en el Festival de Cómic de Angulema en 2020. 

"La revisión de los clásicos de la pintura no dejo de hacerlo en cada obra. Hay una obsesión de revisitar los clásicos de la historia del arte y darle otro punto de vista", reconoce. García ha hecho estos guiños en otros trabajos como el que elaboró con la artista Lola Moral para la galería Arrabal donde reinterpretaron La Historia de Nastagio degli Onesti, una serie de obras de Botticelli que están en el Prado; o la portada de Lori Meyers, inspirada en un cuadro de Paul Klee titulado Casa giratoria.

El retrato de Putin

Algunos lo recordarán por su portada en El País Semanal donde ilustró al presidente de Rusia bajo el título Putin se quita la máscara. Para García, esa ha sido "una de las portadas más difíciles". "Diego Areso, director de arte y diseño de El País, me encargó un retrato de Putin con la guerra dentro. Tenía que retratar el horror de la invasión en una persona aparentemente fría. Hacer ese dibujo tuvo mucha complicación", cuenta.

Lo primero que le llamó la atención al documentarse sobre el mandatario fue la ausencia de gesticulación. "Es un personaje que no gesticula, mantiene una pose facial completamente plana. Parecía que llevara una máscara de kabuki siempre puesta, con esa frialdad cínica que tiene en la mirada. Fue lo que más me costó capturar", relata.

Varios de sus colaboración en 'El País Semanal'. S. G.

Uno de los problemas que planteaba este trabajo era articular las escenas bélicas dentro de la cara sin que pareciera un tatuaje. "Llegamos a un nivel de equilibrio. Una de las investigaciones que hago es la progresión de la lectura de las imágenes. Que tengas una imagen en un primer golpe de vista de la cara de Putin y luego hacer efecto lupa para hacer una segunda lectura. Quedó muy bien", dice entusiasmado.

-No me olvido de aquel dandi del New Yorker enmascarado y con una dosis de una vacuna en la mano. ¿Qué poder tiene la imagen hoy día en un momento donde las noticias falsas, los bulos y los negacionistas están a la orden del día?

-Tengo la suerte de trabajar para medios que son muy responsables como El País, New Yorker y The New York Times. Imagino que ya conoces la figura de los fact checkers (verificadores), la persona que se encarga de ver que aquello que se cuenta es cierto. Las dos portadas de New Yorker que he hecho están chequeadas. Han verificado que el pequeño vagón de metro que aparece en el sombrero del dandi de The New Yorker, Eustace Tilley, es exactamente el de una línea de metro concreta. Todo está comprobado. Lo que hago está amparado por ellos. La verdad absoluta no existe. En este mundo de redes sociales donde todo es tan volátil es importante tener una serie de referentes. Y si desde el dibujo podemos hacer eso es muy importante.

García cree que el debate sobre si el cómic ha dejado ser un arte menor está más que superado. "Hay un montón de autores que hacen obras muy serias sobre cualquier aspecto de la condición humana. El debate de la seriedad del cómic lo ganamos hace tiempo. En mi caso, quiero ir más allá", declara el dibujante, que a nivel gráfico se define como un artista "muy de frontera". "Mi trabajo está a medio camino entre el cómic, una pieza expositiva, una ilustración y una infografía. No me siento cómodo en los patrones. Me muevo bien en el territorio híbrido. Hablo varios lenguajes", sostiene.

En numerosas entrevistas, García ha reconocido que si no fuera profesor no podría desarrollar muchos de los proyectos que le llegan porque estaría intentando llegar a fin de mes. "Hay muchas formas de ser auténtico. Se puede ser auténtico desde lo comercial. Creo que la creación se puede abordar desde muchos puntos de vista. Suena tópico. Les recomiendo a todos que sean auténticos y tengan una forma de crear que les identifique. Hay mucha gente trabajando y es importante ser uno mismo y tener una fuerte personalidad", asevera.

El profesor universitario, fan de Spirou, leía mucho cómic francobelga cuando era niño y adolescente. "Siempre me ha gustado dibujar. La primera vez que fue consciente que podía hacer algo con interés fue en la EGB. Tuvimos que organizar el viaje de estudios e hice con un amigo un pequeño fanzine para recaudar dinero. Fue consciente de lo potente que era el medio, y de hacer cosas a partir del dibujo", rememora. 

El ilustrador con una basta carrera en el sector francobelga y editoriales españoles como Santillana dice que hace lo que le gusta y lo pasa bien. "Es un sueño poder hacer esto", afirma. La Universidad de Granada le dedicará una exposición antológica en otoño donde el público podrá observar su colosal retablo en honor al Guernica de Picasso en el Hospital Real.

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