Segunda corrida del abono de la corta Feria de Málaga. Hace apenas unos días, la plaza de toros de Gijón se convertía en protagonista por la polémica suscitada por el nombre de dos toros: Feminista y Nigeriano. Los dos astados, de la ganadería del caudillo de Albacete, Daniel Ruiz, se convirtieron en protagonistas.

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A Málaga llegaban ocho toros de la misma ganadería a lo largo de la semana. Estaban escogidos en el campo y todos tenían unas hechuras similares. Entre ellos, un Nigeriano. "Un poco de miedo sí que entró cuando se vio el lío de Gijón", confirman a EL ESPAÑOL de Málaga fuentes cercanas a la organización de los festejos.

En Asturias, la alcaldesa socialista de Gijón ha decidido que la plaza deje de dar toros y se convierta en recinto musical. Todo, a raíz de los nombres de dos astados: "No se puede desplegar una ideología contraria a los derechos humanos", afirmaba Ana González, la regidora.

"En Málaga nuestro alcalde no entra en esas tonterías", afirmaba un aficionado antes de entrar a la plaza. En cualquier caso, Nigeriano, herrado con el número 50 y nacido en noviembre de 2016, se quedó como segundo sobrero. Sus 518 kilos estaban en consonancia con el resto de hermanos que sí lidiaron: Artesano, Travieso, Cantor, Rebujano, Almendrito y Travieso.

El run run en los alrededores de la plaza y en el ambiente taurino local daba a pensar mal: "El toro tenía que haber salido, pero han querido evitar cualquier lío". En Málaga, a diferencia de Gijón, la propiedad del coso no es del Ayuntamiento, sino de la Diputación Provincial. En cualquier caso, ambas administraciones están gobernadas por PP y Cs. 

Entre los entendidos hablaban del "toro de la controversia". Nigeriano es hijo de la vaca Nigeriana, que a su vez viene de Africana, todas de la ganadería de Daniel Ruiz y provenientes de las fincas Gorgoji y el Cortijo del Campo, en Alcaraz (Albacete).

No es la primera polémica con el nombre de un toro. Ya ocurrió en Sevilla el 2 de julio de 1939, el día en el que Manolete tomaba la alternativa. El toro que le había tocado en suerte, con la Guerra Civil recién terminada, se llamaba Comunista. El presidente de la corrida no transigió con que un astado con ese nombre fuera toreado. Para evitar problemas, el ganadero, Clemente Tassara, aceptó cambiar el nombre a Mirador.