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Un doble asesinato en plena final de la Champions. Un sicario que había estudiado cada cámara de Fuengirola para no dejar rastro. Y un arma en las vías del tren que nadie había visto.

Hizo falta un olfato para encontrarla, el de Sua, la única heroína de cuatro patas condecorada este martes por la Policía Nacional en Málaga.

Sin embargo, esta perrita, de raza braco alemán, color vainilla, y unos siete años de edad, no ha podido subir al escenario del Palacio de Ferias y Congresos.

Su guía, David Pérez, no ha podido acudir al acto de los Santos Ángeles Custodios por motivos personales. En su lugar ha subido otro guía de la unidad canina con Gen, compañero de Sua, que ha recogido la medalla, con orgullo, en su nombre.

Esta adorable perra es experta en detección de armas y fue clave para acercar a la Policía Nacional hasta el sicario que mató a los dos irlandeses en el pub Monaghan's el pasado 31 de mayo de 2025. Los que la conocen hablan de ella como una gran trabajadora que destaca por su inteligencia.

Da la sensación que aquel doble crimen abrió la veda de un sinfín de tiroteos en los últimos dos años. Mientras una terraza del pub Monaghan’s, en el paseo marítimo de Fuengirola, seguía la final de la Champions League, un hombre con gorra y bufanda irrumpió en el local y mató a tiros a dos clientes.

Las víctimas eran Ross Monaghan, propietario del pub, y Eddie Lyons Jr. Ambos eran escoceses y pertenecían al clan Lyons de Glasgow, una organización dedicada al narcotráfico y enfrentada desde hace 2 décadas a otra banda de la ciudad, los Daniels.

Según la reconstrucción de los investigadores, el agresor disparó primero a bocajarro contra una de las víctimas. Su arma se encasquilló, logró resolver el fallo y persiguió a la segunda dentro del local hasta acabar con ella, delante de camareros y clientes.

Una huida por las vías

Montaje de la fachada del Pub Monaghan y Ross Monaghan. EFE

La huida estaba tan estudiada como el ataque. En la rueda de prensa que ofreció la Policía Nacional en la Comisaría Provincial de Málaga tras la detención, los investigadores explicaron que el autor se había rapado la cabeza, conocía las cámaras de vigilancia de la zona y las fue esquivando una a una. Para desaparecer sin ser visto llegó a atravesar un túnel ferroviario.

El comisario de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Málaga, Pedro Agudo, lo definió entonces como “un gran profesional”. Descartó que fuera uno de esos sicarios contratados a oficinas externas que, según dijo, están tan de moda. Lo describió como un miembro de la propia banda de los Daniels, con “una altísima profesionalización”.

En las vías del tren apareció el arma. La encontró Sua. Una imagen de aquel momento a la que ha podido tener acceso EL ESPAÑOL de Málaga en exclusiva muestra a la perra junto a un murito de hormigón, con la cabeza agachada y el hocico pegado al balasto. A pocos centímetros, casi camuflada entre las piedras grises, que se sitúan junto a las vías, asoma una pistola oscura.

Ese hallazgo fue fundamental para resolver el caso. La Policía Nacional identificó al sospechoso en apenas 5 días y en 7 ya conocía su nombre y apellidos.

El presunto asesino, un ciudadano británico de 44 años, había pasado en unas 15 horas por 3 países. Cruzó a Portugal por carretera, voló a Leeds y fue cambiando de domicilio hasta llegar a Liverpool.

Allí lo localizaron los agentes españoles, en colaboración con la National Crime Agency británica, justo antes de que intentara huir a una isla considerada paraíso fiscal, desde donde su extradición habría sido casi imposible.

Se le imputaron 2 asesinatos, pertenencia a organización criminal y tenencia ilícita de armas. En aquella misma rueda de prensa, el inspector jefe de la UDYCO de Málaga, Juan Antonio Sillero, explicó que la elección de Fuengirola fue “algo coyuntural”.

Los 2 objetivos coincidieron en el bar y, según relató, “aprovecharon para eliminarlos a los dos de una vez”.

Entre los 85 condecorados del acto de este martes, Sua fue la única de cuatro patas. Su olfato puso en manos de los investigadores una de las piezas clave de un doble crimen que llegó hasta la prensa británica.

El sicario del Monaghan’s había estudiado cada cámara y cada paso de su huida, pero no contaba con ella y su olfato. Este martes, la heroína de cuatro patas no pudo subir al escenario.

Lo ha hecho Gen en su lugar, en representación de otros muchos peludos que con su valía ayudan a resolver operaciones a los agentes de carne y hueso. La distinción, eso sí, lleva su nombre.