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Dentro del coche había 2 pistolas, una granada de mano y la información necesaria para localizar a las víctimas. La organización criminal lo había dejado aparcado en Marbella para que tres sicarios llegados desde Suecia cumplieran su cometido: un encargo que se basaba en eliminar a una o más personas de una banda rival.

Recuerda el inspector jefe Daniel Pascual que, en sus dos décadas dedicadas al crimen organizado ha visto de todo. Pero al percatarse de la presencia de la granada, el equipo pensó: "Madre mía, esto está escalando demasiado. Esto es territorio de guerra y no sabemos dónde va a llegar la cosa".

Los sicarios nunca pudieron llegar a usar ese arsenal gracias al incansable trabajo de la UDYCO Costa del Sol. Los agentes les dieron el cambiazo por armas que no estaban utilizadas. "Vamos a decir que el juzgado nos permitió dejar a los delincuentes actuar", declara el inspector jefe, aclarando que todo formaba parte del operativo.

Pascual, jefe del Grupo V de la UDYCO Costa del Sol, ha recibido este martes el distintivo rojo por varias operaciones. Entre ellas está la Operación Benicio, la que desmontó aquel plan el pasado mes de marzo. Lleva 20 años en la Unidad de Drogas y Crimen Organizado y resume con una imagen futbolística lo que significa trabajar en su unidad. Asegura que esto es "como la Champions League del crimen organizado" y que Marbella "siempre es el epicentro del mal a nivel europeo". "Luchamos contra delincuentes de muy alto nivel", sostiene.

Explica que lo que distingue a esta operación es que actuaron "en avance, es decir, antes de que hubieran matado a nadie". La pista llegó gracias a colaboradores y a la cooperación policial internacional con las autoridades suecas, algo que considera fundamental. Los sicarios venían de este país.

Tras sustituir las armas, con autorización del juzgado de instrucción y tras dejar que los sospechosos empezaran a moverse, observaron cómo los tres hombres se instalaron en un piso franco, compraron un patinete y otros objetos para preparar el ataque y recorrieron Marbella vigilando a sus objetivos. Los agentes los vigilaban a ellos las 24 horas, noche y día.

Cuando detectaron que se preparaban para la ejecución, asaltaron la vivienda con el apoyo del GOES y los detuvieron. Todo ocurrió en apenas 5 días, según recuerda, en una operación que se produjo a contrarreloj.

Describe aquellos días como "a revientacalderas", como dicen en el argot policial a esos días frenéticos con todo el grupo volcado. Además, trabajaron en colaboración con el equipo del inspector J. A. Chito, también condecorado con cruz roja este martes. Asegura que acoge este recibimiento con ilusión, en un día muy bonito, pero que le da más alegría saber que ha evitado con su equipo "la muerte de algunas personas". "Aunque sean criminales también, pero todo el mundo tiene derecho a la vida". Es de las pocas veces en las que han logrado llegar antes que los asesinos.

"Como si fuera un trabajo cualquiera"

Como ya contaba este periódico en un reportaje de Roberto Cardesi este fin de semana, la llegada de sicarios suecos a la Costa del Sol está a la orden del día. Algunos de ellos son calificados de baby-sicarios, por la corta edad que tienen. Muchos de ellos son menores y aceptan matar a otra persona por una cantidad de dinero que el agente califica de "irrisoria".

Recuerda que el año pasado se desarticuló un grupo que daba apoyo logístico a estos encargos y que llegó a tener una página web y una aplicación para gestionar secuestros y asesinatos. "Como si fuera un trabajo cualquiera, un encargo de albañilería o de lo que fuera", manifiesta.

Al llegar a la Costa del Sol, una estructura local les proporciona los datos del objetivo, el gimnasio que frecuenta o su posible domicilio, y un patinete para moverse. Detalla que, "cuando lo tienen todo preparado, le dan un arma y listo".

Ese sistema multiplica el riesgo de error. Sin entrar en detalles, se refiere al caso reciente de Nacho en Barcenillas. La víctima habría sido confundida con un miembro de una organización rival que creían que estaba haciéndoles contravigilancia. Advierte que la amenaza alcanza también a los agentes que hacen vigilancias de paisano, porque "en el momento que el tío te ve un día, te ve el otro y te ve el otro, piensa que eres de una organización rival y te matan".

Cuestionado acerca de si es real el auge de violencia que está viviendo la provincia de Málaga, recuerda que "Marbella lleva muchos años siendo noticia por los asesinatos relacionados con el crimen organizado".

Si bien, entiende la preocupación por los dos asesinatos registrados en Málaga capital durante dos semanas seguidas, el de Nacho y el del capo turco en Muelle Uno. Daniel y su equipo manejan la hipótesis de que la presión policial en Marbella y su entorno, con más presencia en la calle y más controles, habría llevado a estos grupos a desplazarse a otras localidades para dar esquinazo a los agentes.

De vigilante en la Expo 92 a cazar narcos

En su familia no había ningún policía. Tras la mili trabajó como vigilante en la Expo 92 de Sevilla y allí le llamó la atención el despliegue de unidades especiales como el GOES, la UPR, los escoltas o la UIP. Preparó la oposición y aprobó al año siguiente.

Suma 33 años en el cuerpo. Sevillano, estuvo destinado en la UDYCO de Sevilla y se trasladó a Málaga por circunstancias personales al ascender a inspector. Aquí se encontró, según cuenta, con "unos profesionales tremendos".

Pasó por el grupo de Estupefacientes y Relaciones Internacionales, centrado en operaciones con policías de otros países, y después por el primer grupo de Estupefacientes, dedicado sobre todo a la cocaína. En sus 6 años allí calcula que intervinieron cerca de 25 toneladas de esta droga.

Desde hace unos 18 meses dirige un grupo de apoyo operativo y de inteligencia a otros equipos de la Costa del Sol. Asegura que espera seguir ahí "por mucho tiempo". Su rostro transmite que le hace mucho bien frenar a 'los malos'.

Un día para el patrón del cuerpo

El acto de los Santos Ángeles Custodios ha estado presidido por el subdelegado del Gobierno en Málaga, Javier Salas, y el comisario principal y jefe provincial, Roberto Rodríguez, entre otras autoridades, como el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre. Salas ha agradecido el trabajo de los casi 4.000 agentes de la Policía Nacional en la provincia.

El subdelegado ha reafirmado el compromiso del Gobierno en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico y ha destacado el Plan Costa del Sol. También ha alertado del avance de la ciberdelincuencia, vista como un auténtico reto, que según los datos que ha citado supone 1 de cada 5 delitos en la provincia. "Gracias a las mujeres y hombres de la Policía Nacional, Málaga es una ciudad segura", ha expresado.