Este verano ha sido horrible en las carreteras de Málaga. Todos los datos han sido peores que el verano del año pasado.
Así se recoge en el balance realizado por la Dirección General de Tráfico de la Operación Verano 2026.
Entre el 1 de julio y el 31 de agosto ha habido 235 accidentes. En ocho de ellos han fallecido 10 personas. Es el doble de muertos que en el verano del año pasado.
En conjunto ha habido 362 víctimas, 70 más que en el verano pasado, de las que 10 fueron mortales, 27 fueron hospitalizadas y 325 personas resultaron heridas pero no hospitalizadas.
De los 10 fallecidos, cinco fueron tras colisionar su vehículo con un objeto en la calzada; cuatro por atropello, y uno por un vuelco en la calzada.
Entre los conductores y ocupantes de vehículos fallecidos, tres iban en una motocicleta de más de 125 centímetros cúbicos, dos en turismos y uno en un vehículo articulado.
Entre las causas del accidente, la investigación alude a que tres personas murieron por distraerse en la conducción, dos por entrar en la calzada siendo peatones, uno por conducta negligente, otro por falta de experiencia y dos por otros factores sin determinar.
La mayoría de las personas fallecidas (7) eran hombres y las víctimas tenían todo tipo de edades. La mayoría (3) tenían entre 55 y 64 años. Cuatro personas tenían menos de 34.
Son estadísticas frías, casi inexpresivas, pero detrás de cada una de esas muertes hay mucho dolor. Diez personas sin vida y diez familias rotas.
Parece imposible acabar con la muerte de personas en las carreteras. Pero siempre se pueden evitar conductas peligrosas como las distracciones (el uso del móvil es una de las más habituales), correr más de la cuenta o, por supuesto, la ingesta de drogas.
