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Las claves

Julio Vicente Melgarejo es de esas personas que prácticamente conocen a todo el mundo. Tiene dos buenos atributos para ello. Es periodista, experto en radio, y es argentino, por lo que, como decimos por aquí, tiene labia de sobra.

Su historia es más que llamativa. Empezó a trabajar en la radio en Mar del Plata y, por razones de desamor, acabó en Málaga hace más de 20 años. Una ciudad en la que ha prosperado y en la que ha montado su propia empresa de organización de eventos.

Melgarejo es el protagonista de nuestra sección A título personal de este domingo.

-Lleva más de 20 años en Málaga pero es argentino y hace gala de ello.

-Tengo 68 años y tres hijos extraordinarios, ya mayores. Nací en Quilmes, provincia de Buenos Aires. Quilmes destaca fundamentalmente por dos cosas: una por la cerveza, que es la emblemática del país, y otra porque el Quilmes Atlético Club es el club de fútbol argentino más antiguo, fundado por ingleses.

-¿Cómo empezó a interesarse por el mundo de la radio?

-Fue a los 12 años. Vivía en la localidad de Madariaga por cuestiones de trabajo de mi padre. La radio era mi pasión. Escuchaba a Heber Pinto, que era un relator uruguayo, y a su locutor comercial, Eduardo Goren, que era increíble. Yo andaba solo por las calles del pueblo retransmitiendo.

En 1978, durante el Mundial de Fútbol de Argentina, la voz más característica de la radio del pueblo me invitó a participar en la emisora. Para mí, hablar y salir al aire en la radio local era algo extraordinario e inimaginable.

Pero como siempre he querido más, no me conformé con eso y empecé a buscar la oportunidad de ir a Buenos Aires. Eso era algo que nadie del pueblo había hecho antes.

Melgarejo en la sede de EL ESPAÑOL de Málaga con nuestro querido león. Angel Recio

Con un gran esfuerzo, patrocinadores y amigos, logré viajar a Buenos Aires. Allí empecé a conocer el Luna Park, el mundo del boxeo y a profundizar en el fútbol, asistiendo al Monumental de River. Conocí a Beto Alonso y a boxeadores históricos.

En el 78 coincidió que un boxeador de Madariaga se consagró campeón argentino y sudamericano y empecé a seguirlo. En 1981 me mudé definitivamente a Buenos Aires para estudiar periodismo y dar el gran salto. Sin embargo, a los 9 meses regresé al pueblo porque no me gustan las grandes ciudades; me devoran si me dejo llevar.

-¿Y qué hizo?

-Volví al pueblo a reinventarme. En 1983 presenté mi currículum en LU9 Radio Mar del Plata. Mar del Plata es una ciudad muy parecida a Málaga en casi todos los aspectos, incluso tiene mar, aunque allí las olas suelen ser de 5, 6 o 7 metros, no como el Mediterráneo.

Me llamaron para hacer una suplencia y, aunque me pagaban muy poco, sabía que tenía que aguantar para conseguir mi oportunidad. Así que estuve un tiempo. Hacía de todo en la sección de deportes.

Eso era los fines de semana, y durante la semana me quedaba en la ciudad porque sabía que en algún momento surgiría una oportunidad. Estuve así un año y pico. Justo llegó un momento en el que falló un periodista, hice un pequeño reemplazo y, a partir de enero de 1985, empecé a trabajar en LU9 formalmente con un periodista muy conocido que sigue siendo un referente, Julio Lagos, quien ganó el Premio Rey de España de Periodismo en 2003.

-¿Cómo era aquel trabajo?

-Yo hacía las entrevistas en la calle, lo que en Argentina se conoce como "movilero" o "el móvil" (no la unidad móvil como se dice en España, sino en masculino). Ahí inventamos un poco la entrevista color en la radio. Al no haber imagen, el objetivo de esa radio de voces era lograr que el oyente viera con la mente lo que yo estaba viendo en la calle y que él no podía ver porque estaba trabajando, viajando o conduciendo un taxi.

Estuvimos dos años en LU9 y luego pasamos a LU6 con un contrato fantástico. Fueron cuatro años inolvidables. Cuando se medía la audiencia, de cada diez oyentes, 9.6 nos sintonizaban a nosotros; era una locura.

Allí conocí a grandes personajes, desde Joan Manuel Serrat a Muhammad Ali (o Cassius Clay). Seguí la trayectoria de varios boxeadores argentinos, retransmití fútbol y colaboré con el baloncesto.

Julio Melgarejo tras la entrevista en la calle San Juan. Angel Recio

En 1988, Julio Lagos, que era mi padrino radial, regresó a Buenos Aires y yo me quedé solo. En 1989 asumí el desafío de conducir mi propio programa, llamado Un día más. Estuvimos en antena durante 1990 y 1991 en horario de madrugada, de una a seis de la mañana.

Hacer un programa en directo a esas horas es una experiencia incomparable e inolvidable. Era algo totalmente diferente, y más en una ciudad como Mar del Plata, donde en pleno invierno (julio) puede haber vientos de 120 km/h y tormentas por las noches. Fue una época hermosa.

Conduje ese magacín durante diez años y obtuvimos dos nominaciones al Premio Martín Fierro —que sería el equivalente a los Premios Ondas en España— en el área de producción general.

-Y, sin embargo, acabó siendo despedido.

-El propietario de la radio se enemistó con otro empresario. Ambos eran españoles (uno gallego y otro riojano). Como se enemistaron, el dueño de la emisora nos despidió a todos los que éramos amigos de su rival, una situación rocambolesca.

Tuve que volver a reinventarme. Dado que la mayoría de los medios locales pertenecían a este hombre, las oportunidades de prensa desaparecieron y muchos supuestos amigos también, como suele pasar. Empecé a hacer de todo.

-Y fue ahí cuando vino a Málaga.

-En diciembre de 2002 la que era mi pareja en ese momento decidió venir a Málaga porque su hija ya vivía aquí tras terminarse nuestra relación. Decidí hacer lo imposible por viajar para intentar recuperar la relación. Un buen amigo me prestó el dinero para el pasaje, de lo contrario habría sido inviable. Llegué a Málaga en diciembre a buscar trabajo, sin saber que aquí en esa época todo se paraliza por las vacaciones de Navidad y Reyes.

-Vino a Málaga entonces por amor.

-Vine absolutamente por amor. Nadie me llamó ni me fue a buscar; fue por amor. Tuve que regresar a Argentina porque mi billete de vuelta estaba cerrado y no tenía dinero para quedarme, justo en plena transición de la peseta al euro.

En Mar del Plata realicé mi último trabajo con la Fundación Juan Manuel Fangio, con la que mantengo una excelente relación. Finalmente, regresé a Málaga el 19 de marzo de 2003, el día de San José.

Mi expareja ya no me estaba esperando en el aeropuerto, lo cual fue un golpe y me obligó a empezar a remar desde cero. Llegué en situación irregular, como la mayoría de los migrantes de aquella época, buscando trabajo y tratando de recomponer mi vida sentimental.

Dejé en Argentina a mis tres hijos; una locura que solo se hace por amor. Así empezó mi trayectoria de más de 23 años en Málaga. En lo profesional, trabajé en el Grupo G2 y como comentarista en la Cadena SER de Málaga durante dos temporadas de liga (2003-2004 y 2004-2005) junto a queridos profesionales como Jorge Ramos, Justo Rodríguez y otros compañeros. Después vino una etapa increíble con Calzados Gody, donde iniciamos la caminata solidaria, y luego estuve siete años como jefe de prensa de los espectáculos de Disney en Andalucía y Zaragoza, lo cual fue una experiencia fantástica.

-¿Espectáculos de Disney?

-Sí, los espectáculos teatrales y shows de Disney que venían a Málaga y a Andalucía. Es la Fórmula 1 del entretenimiento familiar. Aprendí muchísimo. En 2011, debido a un recorte mundial de la compañía, todos los contratados externos nos quedamos fuera, excepto Mickey y Minnie (se ríe).

Nuevamente tocó reinventarse, algo que he hecho muchas veces. Para entonces ya había fundado DZ3, mi propia empresa de eventos, y desde ese momento hemos seguido adelante, con épocas mejores y peores, como todo el mundo.

Tuvimos un programa de radio online y ahora estamos por iniciar una nueva temporada. En resumen, he trabajado con muchas empresas en relaciones institucionales y en grupos de empresarios como BNI. Actualmente estoy en un pequeño paréntesis de unos meses para definir los próximos proyectos.

Julio Melgarejo junto a un comercio tradicional del centro de Málaga. Angel Recio

-¿Por qué decidió quedarse en Málaga? ¿Sentía que la ciudad le daba oportunidades?

-En gran parte porque tiene muchas similitudes con Mar del Plata. Aunque hoy en día Málaga se ha convertido en una ciudad sumamente potente y cosmopolita, sigue conservando ese aire cercano de pueblo.

Si caminas por Calle Nueva o pasas por Calle Larios a las dos y veinte de la tarde, es muy probable que te cruces con dos o tres conocidos. Esa esencia se mantiene a pesar del gran crecimiento de la ciudad, y eso me encanta.

Los malagueños y malagueñas me han tratado de una manera fantástica, y siento que este es mi lugar. Con el tiempo, mis tres hijos también pudieron venir a vivir a España, lo cual es una gran tranquilidad dada la inestabilidad constante que se vive en Argentina. Actualmente tengo un hijo en Málaga y dos en Barcelona.

Crecer al compás de esta ciudad y estar a su altura es un desafío hermoso.

-¿Nunca ha pensado en volver a Argentina?

-El único momento en el que realmente consideré volver fue en 2011 por una suma de factores personales y profesionales, incluyendo lo de Disney, pero soy una persona que siempre prefiere mirar hacia adelante.

Valoro el pasado y he vivido momentos maravillosos, sobre todo gracias a la radio. Escribí un libro sobre mi experiencia en radio y un segundo libro titulado Pequeñas Grandes Historias de Amor, a través del cual conocí a quien se convirtió en mi esposa hasta hace unos meses. He tenido una vida apasionante y espero seguir teniéndola. Si pudiera, la viviría de nuevo, cambiando algunas cosas, lógicamente.

-¿Qué es lo que más le atrae de Málaga?

-La mejor definición me la dio Marta Suárez, de Bodegas Quitapenas, hace unos años, cuando recién habían inaugurado sus instalaciones en el polígono.

Fuimos a hacer una visita y, charlando, le comenté el orgullo que representaba para mí estar allí, en una bodega de cuatro generaciones y 120 años de historia, y sentirme un poco malagueño.

Ella me respondió: "En realidad, tú tienes más mérito que yo para ser malagueño. Yo nací aquí por pura circunstancia, pero tú elegiste venir a Málaga. Por lo tanto, eres más malagueño que yo". Esa frase se me quedó grabada para siempre y la guardo con mucho cariño.

Variedad

"Málaga sigue conservando ese toque tradicional donde puedes escaparte a los pueblos de alrededor o buscar más movimiento hacia el lado de Marbella si lo prefieres"

Además, no he vivido en ninguna otra ciudad de España que no sea Málaga, y me apasiona. He pasado casi el 80% de mi vida viviendo cerca del mar, lo cual es un privilegio.

Málaga sigue conservando ese toque tradicional donde puedes escaparte a los pueblos de alrededor o buscar más movimiento hacia el lado de Marbella si lo prefieres. Disfruto muchísimo de la ciudad y he logrado transmitirle ese cariño a varios amigos. Tengo una pareja de amigos que viene de visita todos los años desde hace una década porque les aseguré que se enamorarían de Málaga y, de hecho, volverán en unos meses.

-¿Qué cree que hay que mejorar en Málaga?

-Considero que la ciudad corre el riesgo de perder la identidad malagueña. Es un peligro del que podría no haber retorno si no se le pone freno a tiempo.

No se trata de oponerse al progreso o a la modernidad, pero veo que se están perdiendo comercios y locales que eran referentes históricos, especialmente en la gastronomía.

Al malagueño de a pie cada vez le cuesta más acceder al centro. La pandemia evidenció esto. Cuando se permitió volver a salir, a los comercios del centro les costó mucho recuperar a su clientela habitual por diversos errores de enfoque, mientras que los negocios de los barrios se reactivaron mucho antes.

Quienes gestionan la ciudad deberían poner más atención y apoyar el desarrollo de los barrios. El malagueño está dejando de ir al centro, salvo quizás para ver el alumbrado de Navidad, y eso es preocupante. Hay que fomentar que no se pierdan las raíces, que la ciudad conserve su esencia y que los jóvenes conozcan la historia de Málaga.

Un ejemplo claro es el fútbol. Durante mis primeros años aquí, me llamaba la atención ver que los jóvenes eran del Barça o del Madrid, y si les preguntabas por el Málaga, lo veían como algo secundario. Hoy en día, afortunadamente, eso ha cambiado y se ven muchas más camisetas del Málaga C.F. e incluso de la selección española en las calles, lo cual es un gran avance.

-El Mundial y las falsificaciones han ayudado bastante.

-Sin duda. En el deporte, como en la vida, de los segundos nadie se acuerda. Ayrton Senna, a quien considero el piloto más grande de la Fórmula 1, decía una frase que me quedó grabada: "El segundo es el primero de los perdedores". Es una definición cruda pero real.

Durante generaciones se vio al Málaga como un equipo menor, olvidando la rica historia de jugadores como Viberti o el propio Basti, goleador histórico al que seguimos disfrutando en El Palo, además de tantos otros que han vestido esta camiseta. Sin embargo, una asignatura pendiente es que el club todavía no pertenece a los malagueños.

Petición

"Quienes gestionan la ciudad deberían poner más atención y apoyar el desarrollo de los barrios. El malagueño está dejando de ir al centro, salvo quizás para ver el alumbrado de Navidad, y eso es preocupante"

Esa es una gran cuenta pendiente. Si el club estuviera en manos de malagueños, respaldado por empresarios locales que aporten el capital necesario, la historia sería diferente.

En cualquier caso, el equipo está mejor organizado, en gran parte gracias a una cantera que se ha convertido en un referente de primer nivel, más allá de que se haya tenido que recurrir a ella por necesidad. A mucha gente le sorprendió que el Málaga lograra el ascenso, y ahora lógicamente le costará asentarse en la categoría, como a cualquier equipo que sube.

-¿Crees que lograrán mantenerse en Primera División? ¿Se anima a dar un pronóstico?

-Creo que sí se van a quedar en Primera. Habrá que sufrir, como sufren todos, incluso los clubes grandes. No creo en la suerte. Creo firmemente en el esfuerzo, el trabajo y el sacrificio.

Julio Melgarejo posa tras la entrevista. Angel Recio

El técnico del Málaga ha demostrado tener una gran capacidad, logrando cambiar el rumbo del equipo de manera notable con los mismos recursos. La clave estará en la primera vuelta de la competición. Si consiguen los puntos necesarios en ese tramo, la segunda vuelta se encarará con mayor tranquilidad.

Será una temporada complicada, pero mantener la categoría en Primera es fundamental tanto para el club como para la proyección de toda la ciudad.