Junio está siendo un mes negro en cuanto a ahogamientos en la provincia de Málaga. El último, el de un anciano ahogado en una playa de Torre del Mar el pasado viernes. Ante esta situación, la solución es el mantra de siempre: prevención, concienciación y formación. Las tres áreas las trabaja Costa Sur en sus formaciones a lo largo del año para bajar estas cifras escalofriantes: es la única escuela homologada a través de la Federación Española de Asesoramiento y Socorrismo.
“Estos datos son preocupantes, por eso hacemos mucho hincapié en que si hay menores, debe haber supervisión por parte de los padres”, recalca Jorge Natera, director de la escuela, y añade: “Las cifras de ahogamiento aumentan y las medidas son insuficientes. Son varios factores los que influyen, entre ellos la falta de supervisión, carencia de medios humanos y materiales y un desacato de las normas por parte de los bañistas; algo que los socorristas tenemos que prevenir”.
Natera critica que desde las administraciones públicas no se dotan los medios humanos suficientes y que en ciertos municipios debería haber más presencia de socorristas con menos distancia entre las torres de vigilancia. “La Administración debe ampliar la temporada porque creemos que se queda corto en la Costa del Sol que sea del 15 de junio al 15 de septiembre. En Semana Santa ya hay gente en la playa”.
Además, desde la escuela denuncian una falta de formación alimentada por cursos exprés que se ofrecen en un día. “No se pueden adquirir los conocimientos necesarios para salvar una vida. Lo ideal es regirnos por la Federación Española de Salvamento y Socorrismo y dar una formación de calidad para prevenir ahogamientos. La rapidez es contraria a una formación correcta”.
En la actualidad, los ahogamientos se concentran sobre todo en playas, según el último Informe Nacional de Ahogamientos; pero esto no debe relajar a los que se bañan en piscinas. “En una piscina se pueden poner medios tan simples como una valla alrededor para que los niños no se caigan al agua, que ya se hace en algunos hoteles de la Costa del Sol” .
En el Informe Nacional de Ahogamiento también resalta otro dato preocupante: el 90% de los casos se dan en zonas donde no hay supervisión de profesionales, de ahí la demanda por parte del sector de más medios humanos, sobre todo en playas más escondidas. “Veo más concentración de socorristas en La Malagueta y La Misericordia porque están las bases, pero no es lo necesario”.
Las banderas son otro signo al que hay que prestar atención. Una prueba clara es el reciente fallecimiento de otro menor en la playa de Arrabassada, en Tarragona, cuando ondeaba la bandera amarilla: “Es sinónimo de riesgo alto, nos avisa de un peligro. Lo que hay que hacer es meternos donde hacemos pie; no utilizar nada hinchable por si hay corriente”.
En casos de perfiles vulnerables, lo recomendable es hablar con ellos y prevenir este tipo de accidentes. Si está ocurriendo, hay que avisar a los servicios de salvamento y socorrismo; pero evitar a toda costa “hacerse el héroe” porque entonces se pueden poner en peligro las dos vidas.
La jornada laboral de un socorrista empieza dándose una vuelta por la zona donde se levanta la torre de vigilancia para que, si hay algún anzuelo o cristal, se retire a fin de prevenir accidentes. Si hay corrientes, el socorrista debe avisar, esos registros se canalizan a través del Ayuntamiento y el profesional se limita a vigilar y prevenir. Y en caso necesario, actuar rápido.
Inscripción en el curso, programa y precios
“Nosotros no miramos tanto el presupuesto, sino que la formación sea de calidad porque yo vengo de trabajar como socorrista y sé dónde se flaquea más y dónde menos”, apunta Natera, y agrega: “Muchas escuelas no te dan el aro salvavidas, que es un material básico”.
Para inscribirse, depende de la época del año. Al estar enfocado a estudiantes, si es en invierno, se realiza los fines de semana; en verano, son semanas completas e intensivas donde se hacen las prácticas en playas y piscinas. El diploma que se obtiene abarca trabajar en parques acuáticos, piscinas y playas.
El primer paso es rellenar una ficha de inscripción, realizar un pago de una reserva de 180€ y con eso se calendariza la fecha que mejor le venga al alumno. Se ofrece una clase de teoría de soporte vital básico y, al mismo tiempo, un temario a través de un campus virtual.
“En julio se hará un curso del 13 al 18 en horario de mañana y por la tarde se trata de que los estudiantes lleven también la parte online. Al final es toda la semana con esa formación porque hay muchas cosas que ver y hay que estar atento a todo.
Una vez transcurrida esa semana, se hace el examen de primeros auxilios y soporte vital básico y uno de socorrismo que incluye soporte vital básico. Por tanto, hay exámenes teóricos, físicos y el online.
El curso completo cuesta 380€ e incluye tres diplomas: curso de socorrista acuático por la Federación Española, soporte vital básico y actuación en accidentes de tráfico, es decir, cómo actuar ante una víctima con politraumatismo.
Pero desde la escuela dejan claro que no garantizan el empleo. “Hay escuelas que sí lo hacen, pero creo que directamente te venden el curso porque no te pueden garantizar algo que no saben: depende de la ubicación, del horario… Lo que sí hacemos es contar con la persona si sale alguna oportunidad porque tienes una bolsa de empleo con nosotros”.
El mensaje para el verano es claro: “Nos duele la boca de decir que hay que hacer caso a los socorristas, que no se metan con bandera roja, que se informen antes de meterse y que es preferible no bañarse un día a poner en riesgo tu vida y la del socorrista. Se trata de escuchar y hacer caso”, concluye.
