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Las claves

El Ayuntamiento de Málaga, a través de Promálaga, ha puesto en marcha la consulta preliminar de mercado del futuro Auditorio de la Música, un paso previo a la licitación de una de las infraestructuras culturales más ambiciosas de la ciudad, con un presupuesto base de 202,6 millones de euros y un plazo de ejecución estimado de 48 meses.

Antes de publicar el concurso, el Consistorio ha optado por dirigirse directamente al sector con un cuestionario de trece preguntas clave que buscan medir la capacidad real del mercado para asumir un proyecto de alta complejidad técnica, financiera y constructiva.

La primera cuestión que plantea el Ayuntamiento se refiere a la propia forma de concurrir a la obra: si las empresas prevén presentarse en solitario o mediante una unión temporal de empresas (UTE), una opción que parece inevitable dada la magnitud del proyecto y la diversidad de especialidades que requiere.

A partir de ahí, Promálaga entra en el terreno de la solvencia y la experiencia, preguntando si las compañías cuentan con trayectoria acreditada en la ejecución de grandes edificios de uso cultural o de espectáculos, especialmente aquellos con presupuestos superiores a los 30 millones de euros, y solicitando referencias concretas.

La capacidad financiera del mercado es otro de los ejes centrales de la consulta. El Ayuntamiento pregunta directamente si el sector puede absorber un contrato de estas dimensiones durante cuatro años y qué condiciones serían necesarias para facilitar la participación, desde sistemas de certificación hasta posibles anticipos o garantías.

El diseño del propio contrato también se somete a debate. Una de las trece preguntas plantea si es más adecuado licitar la obra como un único contrato global o dividirla en varios lotes —por ejemplo, separando edificio, aparcamiento y urbanización—, una decisión que puede influir tanto en la competencia como en la coordinación de los trabajos.

El calendario de ejecución, fijado en 48 meses, es igualmente cuestionado. El Consistorio pide al sector que valore si el plazo es suficiente y qué hitos intermedios deberían considerarse críticos, especialmente en fases sensibles como estructura, instalaciones o la compleja maquinaria escénica.

Este último apartado concentra buena parte de la atención técnica del proyecto. Con más de 20 millones de euros previstos para sistemas escénicos —varas, fosos, iluminación, sonido y audiovisuales—, el Ayuntamiento pregunta por la experiencia del sector, la disponibilidad de proveedores especializados y los posibles riesgos de suministro o de plazo.

Singularidad de la fachada

Otra de las cuestiones aborda la fachada del edificio, de geometría singular y materiales específicos, preguntando por la experiencia en soluciones similares y por la necesidad de medios auxiliares no previstos inicialmente en el proyecto.

El emplazamiento elegido, la explanada de San Andrés sobre suelo de origen portuario, introduce además incertidumbres geotécnicas que el propio documento reconoce. Por ello, el Ayuntamiento consulta al mercado sobre los riesgos constructivos asociados y las medidas que deberían adoptarse para su gestión.

La consulta incorpora también la dimensión medioambiental, preguntando por medidas de sostenibilidad, eficiencia energética y certificaciones como BREEAM o LEED que podrían integrarse en la futura licitación.

La acústica, uno de los elementos más críticos del auditorio, ocupa igualmente un bloque específico de la consulta. El Consistorio pide al sector que detalle cómo garantizar la calidad acústica en todas las fases del proyecto y cómo integrar este requisito en el proceso constructivo.

El impacto en la movilidad urbana durante los cuatro años de obra es otro de los aspectos sobre los que se pide opinión, incluyendo posibles afecciones a vías clave del entorno y al tráfico de la ciudad.

Finalmente, el Ayuntamiento abre el debate sobre los criterios de adjudicación, más allá del precio, preguntando qué peso deberían tener factores como la planificación de obra, los medios humanos y técnicos, la gestión de riesgos o la metodología BIM. La última pregunta, de carácter abierto, invita además a proponer mejoras o identificar riesgos no contemplados en el documento.

La consulta permanecerá abierta durante 30 días y sus conclusiones servirán para ajustar los pliegos de la futura licitación, que marcará el siguiente paso en uno de los grandes proyectos culturales previstos en Málaga para las próximas décadas.