Publicada

Hablar de ciencia no siempre es hablar de laboratorios, análisis o batas blancas. En ocasiones supone hablar de acompañar, de escuchar y de hacerse preguntas difíciles sobre el final de la vida, el cuidado, el tiempo, la culpa o la conciliación. Además, hablar de ciencia también significa hablar de mujeres como Marie Curie, Margarita Salas, Cicely Saunders o Joan Hunt, especialista en los cuidados paliativos.

Al unir la celebración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia de este 11 de febrero y la investigación en cuidados paliativos aparece la Fundación Cudeca, donde la investigación nace de la mano de la práctica diaria, en las personas y en la necesidad de hacerlo mejor.

Entre sus filas se encuentran las investigadoras Pilar Barnestein, Eva Víbora, María Jesús de la Ossa, Inmaculada Ruiz y Victoria Callejón que han hecho y están haciendo sus tesis entre jornadas laborales, maternidades, cuidados y fines de semana, pero también con mucha convicción.

Para estas científicas, la figura de la mujer en la ciencia es clave, ya que aporta valores como “perseverancia, paciencia y trabajo” y también prefieren el “pico y pala” constante a la competición. Además, inciden en que las investigadoras tienen “esa inquietud por querer descubrir, por querer avanzar, entiendo que está en todas las profesiones”.

Pensando en las jóvenes investigadoras todas coinciden en que si quieren seguir ese camino que lo sigan “sin mirar atrás, sin arrepentimiento y sin culpa”. Las dudas existirán, pero recuerdan que “somos las peores para boicotearnos a nosotras mismas”.

Pilar Barnestein, bióloga

La bióloga Pilar Barnestein comenzó su carrera en un entorno muy masculinizado y con pocos referentes femeninos que hicieron que se planteara abandonar la profesión, pero se mantuvo al pie del cañón, sobre todo cuando llegó a su vida otra mujer investigadora.

Ella marcó un antes y un después en su camino, permitiéndole descubrir otra forma de investigar y llegar a cumplir uno de sus sueños que era secuenciar ADN. “Lo hice como se hacía antes a mano y con radioisótopos. Aquello era delicado, pero lo disfruté mucho”, añade.

Pilar Barnestein, bióloga. Paula Tejada

Durante su trayectoria se ha dedicado a la ciencia básica, la clínica, empresa y cuidados paliativos. Gracias a esto ha visto “la ciencia desde todos los puntos de vista. Desde lo más básico a lo que es traslacional directamente”.

Así fue escalando hasta llegar a dirigir proyectos nacionales e internacionales, desde los que ha podido observar como hombres y mujeres aportan miradas complementarias y que “en combinación es mucho más enriquecedor”. En cuidados paliativos destaca un ambiente menos competitivo y más colaborativo, alineado con una vocación centrada en ayudar.

Eva Víbora, psicóloga

Eva Víbora, psicóloga de profesión, mientras estudiaba la carrera nunca tuvo en mente dedicarse a la investigación, pero todo cambió cuando aterrizó en Cudeca y conoció lo que era en realidad.

“Llegué para un proyecto de investigación de empezar un programa de voluntariado en un hospital público. Y vi que la investigación no es tal y como te la enseñan en la universidad que lo que nos muestran son los números. Allí les pones cara”, sostiene.

Eva Víbora, psicóloga. Paula Tejada

Actualmente, su trabajo se centra en los cuidados paliativos, un ámbito que sigue siendo tabú para gran parte de la sociedad. Para Víbora, hablar del final de la vida es esencial porque “facilita mucho el proceso”, ya que considera que hablarlo y prepararlo evita sufrimiento añadido.

Asimismo añade que la investigación no es un campo fácil para las mujeres porque “te quitas tiempo de descanso, de ocio y de pasar tiempo con la familia” y, en ocasiones, pospones cosas como la maternidad “y ahí una se da cuenta de que te vas poniendo una meta que te está metiendo en la presión”. Eso sí, remarca que “lo que tú decidas está bien porque a veces no pasa nada por priorizar en algún momento de tu vida tu carrera laboral”.

María Jesús de la Ossa, enfermera

La investigación siempre está abierta para todo el mundo, sin importar la edad. Ejemplo de ello es la enfermera María Jesús de la Ossa que desde hace más de 20 años trabaja como coordinadora en la Fundación Cudeca.

Chus, como la conocen todos, decidió comenzar su tesis doctoral hace unos años y recuerda que se animó gracias a sus compañeros que veían en ella un potencial que ella misma no reconocía.

María Jesús de la Ossa, enfermera. Paula Tejada

En esta etapa final de su carrera profesional, lo que más valora de investigar es ver la utilidad real de lo que hace. “Ver que todo lo que estudias tiene práctica en la vida real” y que repercute directamente en la atención a pacientes y familias es profundamente gratificante.

La otra cara de la investigación es la frustración de no publicar y descubrir que “eres un granito de arena en la playa”, en un mundo de conocimiento infinito.

Para ella no hay edad límite para investigar. Solo hacen falta ganas, tiempo y apoyo, algo que considera que deben tener en cuenta las mujeres porque desde su experiencia “siempre hay posibilidad”.

Inmaculada Ruiz, psicóloga

La psicóloga Inmaculada Ruiz llegó a Cudeca con el objetivo de dar respuesta a una pregunta que tenía: la falta de evidencia científica sobre el voluntariado en cuidados paliativos.

Durante su investigación se ha dado cuenta de que “por una parte fuera de aquí no hay nada y aquí yo creo que puedo tener suficientes recursos como para ayudar a construir el desarrollo investigador del voluntariado en final de vida”.

De su trabajo destaca la urgencia de generar conocimiento que sirva de guía y también la respuesta de quienes conocen su estudio que le aseguran que “es muy necesario”. Para Ruiz eso evidencia una realidad compartida compuesta por la presencia del voluntariado en cuidados paliativos que crece, pero que “no tiene nada a lo que agarrarse para que te oriente por dónde trabajar”, lo que refuerza la importancia de investigar este ámbito.

Inmaculada Ruiz, psicóloga. Paula Tejada

Compaginar la tesis con el trabajo y la maternidad no ha sido fácil y asume que sus tiempos son “mucho más lentos”, pero lo vive desde una adaptación constante porque “o aprendes a surfear o te comes la ola”.

Pese a todo, hace hincapié en una idea que siempre la ha acompañado y es que “el conocimiento nos hace más libres”, especialmente pensando en sus hijas, a quienes desea “libres, sin límite y que sepan elegir”.

Victoria Callejón, médico

Victoria Callejón es médico, pero también investigadora. Hasta ahora ha trabajado en diferentes campos de la Medicina, llegando incluso a estar en Oriente Medio con un proyecto de cooperación internacional.

Victoria Callejón, médico. Paula Tejada

Actualmente está haciendo su tesis doctoral que consiste en “una guía para ayudar a los profesionales sanitarios a que entiendan mejor a sus pacientes y a las personas enfermas que no solo quieren hablar de tratamientos sino de lo que es importante para ellos en la vida”.

En cuanto a la investigación, señala que “aunque pueda ser difícil en algunos momentos, será siempre una satisfacción hacer que el mundo vaya un poquito mejor”.