Las últimas proyecciones oficiales sobre el agua en las cuencas mediterráneas andaluzas dibujan un escenario que amenaza de lleno al modelo turístico de la Costa del Sol y la Costa Tropical.
El Esquema Provisional de Temas Importantes (EPTI) 2028–2033 de la Demarcación Hidrográfica de las Cuencas Mediterráneas Andaluzas advierte de recortes muy significativos en lluvia, escorrentía y recarga de acuíferos hacia el año 2045 en una región donde el turismo de sol y playa, los campos de golf y la agricultura de regadío son pilares económicos.
Estas cifras proceden de la última nota técnica del Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX, remitida en 2025 a la Dirección General del Agua para actualizar la incorporación del cambio climático en los planes hidrológicos del cuarto ciclo.
El documento recalcula, para el horizonte 2045, los cambios en precipitación, escorrentía, evapotranspiración y recarga en toda la Demarcación Hidrográfica de las Cuencas Mediterráneas Andaluzas, a la que pertenecen las cuencas que abastecen a la Costa del Sol y al resto del litoral turístico oriental andaluz.
Según el informe oficial de la Junta, estas proyecciones muestran que hacia 2045 ya se alcanzan reducciones de precipitación y escorrentía que en el estudio de 2017 se situaban entre mediados y finales de siglo, lo que supone un adelantamiento en el tiempo de los impactos hidrológicos asociados al cambio climático.
En particular, las nuevas estimaciones de escorrentía resultan equivalentes o incluso más intensas que las que en 2017 se reservaban para el horizonte 2070–2100, evidenciando una aceleración de la tendencia descendente de los recursos hídricos.
El documento recuerda que Andalucía se sitúa dentro de un "triángulo" de peligro, exposición y vulnerabilidad frente al cambio climático identificado por el IPCC, con especial incidencia en su fachada mediterránea.
En este contexto, el estudio europeo ESPON Climate sitúa la Costa del Sol y la Costa Tropical entre las zonas más vulnerables del litoral mediterráneo español por la combinación de fuerte reducción de recursos hídricos, elevada dependencia del turismo costero y menor capacidad adaptativa por renta en comparación con otros destinos como Cataluña o Baleares.
El EPTI subraya que esta fuerte dependencia de servicios y regadíos —ambos muy sensibles al clima y al agua— incrementa la exposición del territorio a los impactos del calentamiento global, especialmente en comarcas como la Costa del Sol, donde el turismo concentra empleo e inversión.
Menos agua en plena
Los estudios hidrológicos incorporados al EPTI muestran reducciones muy relevantes de los recursos disponibles hacia 2045 en la demarcación mediterránea andaluza.
Para el conjunto de la demarcación se estiman caídas medias de la escorrentía anual del 22% en un escenario climático intermedio (SSP245) y del 26% en el más severo (SSP585), con descensos mínimos que, según los distintos modelos, pueden llegar a situarse entre el 51% y el 63%.
La recarga de los acuíferos, pieza clave para el suministro en muchas zonas litorales, también se ve fuertemente afectada: el CEDEX calcula descensos medios del 20% en el escenario SSP245 y del 25% en el SSP585, con valores mínimos que alcanzan el 43% y el 53% respectivamente.
El EPTI concluye que esta disminución del almacenamiento subterráneo compromete la sostenibilidad de los sistemas acuíferos en el medio y largo plazo, especialmente en aquellas subzonas donde ya existe sobreexplotación y elevada demanda urbana y turística.
En paralelo, el abastecimiento urbano —muy condicionado por la población estacional vinculada al turismo— consume actualmente 356,8 hm³/año, el 26,9% de toda el agua demandada, dando servicio a 3,2 millones de habitantes equivalentes.
El Plan Hidrológico 2022‑2027 preveía alcanzar los 373,8 hm³/año de demanda urbana en 2039, pero los datos de seguimiento sitúan ya el consumo en 379,1 hm³ en 2024/2025, por encima de las previsiones, lo que obliga a revisar al alza las necesidades en un contexto de menor disponibilidad de recursos.
Golf y agricultura
En este escenario, la pugna por el agua entre turismo y agricultura se intensifica. El EPTI recuerda que casi siete de cada diez hectómetros cúbicos demandados en la demarcación se destinan al regadío: 912,6 hm³/año, el 68,9% del total, para una superficie regable de 171.916 hectáreas concentrada en Guadalhorce, Axarquía oriental, Costa Tropical y varias comarcas de Almería.
El propio Plan Hidrológico asume que no hay margen para nuevas transformaciones de regadío debido a la delicada situación de la mayoría de subsistemas y masas de agua potencialmente disponibles.
Con menor peso volumétrico, el riego de campos de golf suma 30,1 hm³/año, un 2,3% de la demanda total.
La demarcación alberga 74 campos de golf y 1.380 hoyos, de los que 49 se localizan en la Costa del Sol Occidental, que el documento describe como una de las mayores concentraciones de campos de golf del mundo.
El PH 2022‑2027 contempla incluso incrementos de demanda para golf e industria dentro de las estrategias de diversificación y mejora de la competitividad del tejido socioeconómico de la demarcación, pese a que el balance global ya presenta un déficit de 183,1 hm³/año incluso contando con recursos no convencionales (aguas regeneradas y desaladas) y trasvases.
