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Las claves

La Policía Nacional ha desplegado desde primera hora de este martes una amplia operación en las provincias de Sevilla y Málaga contra los presuntos responsables del tiroteo ocurrido en Isla Mayor el pasado mes de noviembre, un suceso que dejó varios agentes heridos y destapó la actividad de una presunta organización criminal vinculada al narcotráfico.

En el dispositivo participan más de 250 agentes de unidades especializadas, entre ellas la UDYCO Central, el Grupo Especial de Operaciones (GEO), los GOES y GOIT, la Unidad Aérea, Guías Caninos, así como efectivos de la Policía Científica y de la Policía Judicial de Sevilla y Dos Hermanas. La actuación incluye entradas y registros simultáneos en distintos puntos de ambas provincias.

Hasta el momento, la operación se ha saldado con diez personas detenidas, aunque no se descartan nuevas detenciones ni otras actuaciones conforme avance el operativo, que continúa abierto.

Entre los detenidos en las localidades de Mijas y Marbella se encuentran los presuntos autores de los disparos contra los agentes, según han indicado desde la Policía Nacional. 

Además, se han llevado a cabo 13 registros en distintas localidades de las provincias de Sevilla y Málaga, en los que se han intervenido cuatro armas cortas, 70 kilos de cocaína y 15.000 euros en efectivo.

Los hechos que han dado origen a esta investigación se remontan al 8 de noviembre de 2025, cuando agentes de la Policía Nacional desarrollaban un dispositivo contra el narcotráfico en una nave industrial situada en el término municipal de Isla Mayor, en las inmediaciones del río Guadalquivir.

Durante la intervención, los agentes fueron sorprendidos por un grupo de individuos que, presuntamente, abrieron fuego contra los policías con armas de gran calibre. El intercambio de disparos provocó que varios agentes resultaran heridos, uno de ellos de gravedad, tras recibir impactos que llegaron a atravesar su chaleco antibalas, lo que obligó a su traslado urgente a un centro hospitalario.

Según las investigaciones, la nave industrial estaba siendo utilizada como una supuesta “guardería” de droga, un punto de almacenamiento de estupefacientes antes de su distribución. El tiroteo generó una notable alarma social y evidenció el alto nivel de violencia y armamento empleado por las organizaciones criminales que operan en la zona.