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Hay muchas historias interesantes ocurridas en alta mar y una de las últimas la ejecutó a la perfección la madrugada del 7 de enero el GEO de la Policía Nacional a más de 300 millas al oeste de las Islas Canarias.

Se abordó un buque mercante, casi un fantasma que navegaba por el Atlántico, del año 1975. Se trataba del United S, un carguero con bandera de Camerún que llevaba seguido bastante tiempo por distintas policías del mundo porque ya era conocido por Vigilancia Aduanera tras incautarle, con otro nombre, 18 toneladas de hachís en el mar de Alborán en 2013.

Se intervino en el barco porque se pensaba que estaba involucrado en un caso importante de tráfico de cocaína. Y estaban en lo cierto. Transportaba cerca de 10 toneladas de cocaína convirtiéndolo en el alijo más importante localizado en alta mar por la policía española. Una noticia que dio la vuelta al mundo porque la operación fue un éxito.

Este alijo representa la nueva realidad del narcotráfico en España en el que toda esa droga estaba prevista que se cargaran en narcolanchas en alta mar para introducirla en la costa andaluza por las playas o ríos habituales.

Este barco estaba cargado de cocaína.

Tanto el Guadiana, como el río Guadalquivir, o playas conocidas de Cádiz y Huelva, lugares ya habituales de alijos de cocaína importantes. Una muestra más de la importancia que tienen los antiguos clanes que sólo introducían hachís en Andalucía y que ahora están en contactos con las mayores organizaciones criminales de Europa.

Una parte fundamental de esta operación de narcotráfico es la tripulación del United S. que estaba compuesta por 7 ciudadanos indios, que se encuentran ahora desamparados y a los que se les debía bastante sueldo, y a ellos se le añadían 4 turcos, y un húngaro y un serbio.

Los turcos y los serbios se encuentran en prisión provisional y se entiende que eran los responsables de custodiar todo el alijo que se escondía en una montaña de sal. La contratación de los indios se entiende que era para simular una operación comercial, ya que es habitual que haya indios o pakistaníes.

Como cada gran alijo de cocaína que se pretenda introducir en Europa tiene alguna relación con la Costa del Sol, el del United S. no iba a ser para menos. Los lazos de este alijo multimillonario unen a Colombia, Brasil, Honduras, Serbia, Turquía, y España.

Colombia por ser la productora de la droga, Brasil desde donde se envió al barco, Honduras por ser el país donde tenía la sede la empresa fantasma que supuestamente era propietaria del buque intervenido, Serbia porque un clan de ese país tenía parte de la droga, Turquía porque compartía propiedad un clan de la Mafia Turca con los serbios y España por donde se iba a introducir toda la droga.

Y la Costa del Sol ha tenido un papel crucial para el crecimiento de estas organizaciones criminales con base en Europa, tanto las serbias como las turcas.

De estos últimas hay dos nombres propios en la operación: Çetin Gören y Mehmet Murat Buldanlıoğlu. Los dos son narcotraficantes con cuentas pendientes en Europa, pero en Turquía vivían libres hasta hace unos días que acabaron arrestados de nuevo por la supuesta implicación en este alijo del United S.

Se unieron a ellos otros 8 turcos detenidos por la fiscalía turca. Se sospecha de la reutilización de buques que deberían estar desguazados, pero que los clanes de narcotráfico le ofrecen dar un último viaje.

A Goren le une la Costa del Sol porque, según la Policía neerlandesa, fue socio de Samir “Scarface” Bouyakhrichan, miembro destacado de la Mocro Maffia asesinado a tiros en un All-1 Café en Benahavís el 28 de agosto de 2014.

Les puede sonar el nombre, es hermano de Karim Bouyakhrichan que se fugó de la justicia española en 2024. Aún se espera que comparezca por blanquear dinero aquí, temía por su vida y no se sabe nada de él.

Goren conocía a Samir porque estuvieron involucrados en un alijo de 8.000 kilos de cocaína que se iba a introducir por Amberes en 2012. A Goren le cayeron 12 años por esto, y luego otra condena en Brasil por un alijo distinto, por lo que es un actor de alto nivel internacional.

A Mehmet Murat Buldanlıoğlu le queda pendiente una condena de 30 años de cárcel en Francia por ser el cerebro de la operación de 2,3 toneladas de cocaína que partieron en el carguero Carib Palm en diciembre de 2015 desde República Dominicana.

Fue interceptado por las autoridades francesas en el Paso de Calais, y aquello derivó en un juicio del que se libró el turco. Esa operación de narcotráfico fue parecida a la de ahora, utilización de un buque antiguo del año 77, con bandera moldava y una tripulación que parte sabía a lo que iba y otra no.

Este golpe al narcotráfico ha hecho perder mucho dinero a organizaciones criminales potentísimas y habrá asesinatos repartidos en todo el mundo en los próximos meses tras no cobrar las deudas que están relacionadas con el alijo.

Estos clanes llegan a pagar 500.000 euros a los pilotos de narcolanchas que realizan el último traslado a tierra, como en Casares el último verano. Y a nadie le gusta perder pasta.