Málaga

Tomás Pérez Benz es una de las personas que mejor conoce la realidad de Málaga desde muchos puntos de vista. Su padre, Pepe Pérez Palmis, fue uno de los impulsores del parque tecnológico y, por tanto, ha vivido en primera persona todo el desarrollo tecnológico de esta provincia. 

Por otra parte, ha sido el alma mater de ASIT, una ONG que lleva más de 20 años haciendo una gran labor de inserción sociolaboral en la barriada de Palma-Palmilla con colectivos en exclusión social.

Se define a sí mismo como emprendedor social y en esa labor está, promoviendo todo tipo de iniciativas que permitan que haya una sociedad más justa en la que todos los ciudadanos, independientemente de su condición económica, raza o religión, puedan tener un futuro prometedor. 

¿Le ha sorprendido la mayoría absoluta de De la Torre en Málaga?

Entraba en los cálculos de mucha gente. Pensaba que no iba a sacar mayoría absoluta, pero está claro que la ciudad de Málaga ha validado su gestión de una forma inapelable.

Se ve que hay más personas en contra de varios proyectos como el hotel del puerto o las torres en Repsol en redes sociales que realmente en la calle.

El votante no ha notado ese tipo de polémicas. El ciudadano de a pie no ha entrado en eso. Otra cosa es que cuando las vea construidas le parezca bien o mal. Cada vez que hay una polémica en redes, cuando no son bots, son unas 30 personas las que entran ahí. En una ciudad vive muchísima más gente y, además, no todo el mundo está todo el día en Twitter ni nada por el estilo.

¿A usted, personalmente, le gusta el proyecto del hotel en el puerto?

Es un debate importante. El modelo de torres me gusta si son sostenibles. En el caso concreto de la que se plantea en el puerto no me gusta, pero no es tanto por el uso, que me parece bien, sino por el edificio en sí. Pero, en cualquier caso, hay que hacer hincapié en otro aspecto. Hay una empresa que está planteando una inversión de muchos millones de euros en la ciudad y que lleva ya varios años moviendo papeles sin haber podido poner aún ni una piedra. Creo que cuando hay proyectos de este tipo, tanto si se aprueban como si se rechazan, hay que ser mucho más ágiles.

¿Y en Repsol?

Sería deseable que hubiera un parque en esa zona de la ciudad porque Málaga necesita además otros polos de disfrute ciudadano. Parece que están primando otros criterios de tipo de económico y parece que van a seguir adelante. Personalmente prefiero un bosque, pero me remito a lo dicho anteriormente. Si se van a hacer torres, que se le dé agilidad al inversor.

A la espera de ver qué ocurre con la Expo, que será determinante y de lo que nos enteraremos el 21 de junio, ¿qué considera que debería hacer Málaga en estos cuatro próximos años?

La Expo debe ser un símbolo de la ciudad que queremos cuando se habla de sostenibilidad. Pero, aparte de eso, la ciudad tiene que crecer por otras vías, hay más vida y la gente tiene su día a día. Creo que es muy importante que la ciudad vuelva a integrar a todos los ciudadanos que han sido excluidos, trabajar con la gente joven y que puedan formar parte de los grandes proyectos que hay.

¿Qué proyectos considera más importantes para la ciudad?

Más que un proyecto emblemático, pienso que hay que crear una muy buena red de movilidad. Es fundamental. Málaga tiene que mejorar mucho su movilidad si quiere poder asimilar el éxito de todos estos años y poder seguir creciendo. Es un proyecto estratégico. Por otra parte, creo que hay dotar a Málaga de espacios verdes de calidad y, por supuesto, la vivienda, para que el ciudadano no se vea alejado de su espacio vital. Tengo compañeros que han tenido que alquilar una casa en Villanueva del Trabuco porque no encontraban aquí.

Tomás Pérez Benz posa en el puerto de Málaga. Amparo García

Cuando habla de movilidad, ¿cómo lo haría? ¿llevaría el Metro a toda la ciudad?

El Metro, cuando llega a una ciudad, es para crecer. En cualquier ciudad del mundo pasa. Y en Málaga hay muchos sitios para hacerlo. Siempre se ha hablado de su crecimiento hacia el Este y su posterior enlace con algún tipo de tren con la Axarquía. También se ha hablado del crecimiento hacia el norte y creo además que es muy importante el enlace con el parque tecnológico. Y sería deseable poder llevar el Metro también a los polígonos. Pero lamentablemente creo que estos proyectos no los veremos nosotros, o veremos muy pocos.

Usted ha trabajado muchos años en Asit, una ONG que ayuda a colectivos desfavorecidos en La Palmilla. ¿Cree que hay una mayor brecha social ahora que antes?

No creo que haya más, pero sigue manteniéndose, es grande y el problema no se acaba de solucionar. No se acaba de buscar una integración total de los distintos colectivos y de las distintas zonas. La Palmilla lleva así décadas, como otras zonas, y no se arregla. Hay que afrontar la situación. Con la pandemia hubo zonas en las que podía haberse producido todavía una mayor exclusión y parece que eso se ha contenido, pero hay que apostar muy fuerte por revertir esa situación. Mucho más de lo que se está haciendo.

¿Cuál debería ser esa apuesta?

Decía Napoleón que para ganar una guerra hacían falta tres cosas: dinero, dinero y dinero. Ha habido una parada total de recursos económicos para los programas de transformación social en zonas desfavorecidas, ha habido una reducción de trabajadores sociales y, además, haría falta fortalecer esas zonas poniendo, por ejemplo, una gran biblioteca o espacio cultural en Palma-Palmilla, o buscar terrenos para crear centros de formación que permitan que los jóvenes puedan formarse en los oficios tecnológicos o medioambientales que están aterrizando en Málaga y que necesitan a gente cualificada. Eso podría ayudar a la integración de esas zonas en la ciudad.

¿Están asustados los vecinos de Palma-Palmilla por el uso cada vez más frecuente de armas?

Parece que el tema se ha tranquilizado un poco, posiblemente por el ruido que se ha generado en las últimas semanas. Además de asustados, los vecinos están preocupados y cabreados. Es un tema recurrente. Hay que hacer un cambio de estrategia total e ir al fondo de la cuestión.

¿Cuál es ese fondo?

Erradicar cualquier arma que no sea legal en el barrio. Y luego entrar en otras políticas sociales como, insisto, en la educación y en el empleo, así como mejorar los criterios de asistencia social que se han venido abajo.

Tomás Pérez Benz. Amparo García

Volviendo al tema de la vivienda, el precio está por las nubes en toda Málaga y es difícil acceder a ellas en compra o alquiler para jóvenes y personas de clase media. ¿Lo ve muy preocupante?

Sí. Es un problema no solo de Málaga sino europeo, pero en Málaga se ha agudizado. He estado esta semana en una reunión con empresarios alemanes y me contaban que en Berlín y otras ciudades alemanas la situación es la misma. Pero a nosotros lo que nos ocupa es Málaga y hay que buscar el equilibrio que se ha roto, es decir, entre la Málaga que da la bienvenida al visitante y al turista, la Málaga que da la bienvenida al trabajador cualificado que viene de fuera y la Málaga para el malagueño. Está clarísimo que hay que construir nuevas viviendas.

Se está demonizando al sector de las viviendas turísticas por restar una buena parte de la oferta en alquiler o venta. ¿Qué opina usted?

El dueño de una vivienda, mientras cumpla la ley, si le saca rentabilidad es lo que hay. Pero está claro que ha generado una tensión importante porque son espacios que se han ido transformando y han echado a gente de bloques en los que ha vivido toda su vida una familia. Hay personas que finalmente se han visto obligadas a cambiar de barrio o incluso de ciudad. Hay que actuar de alguna manera, aunque por supuesto respetando siempre al propietario de la vivienda.

La nueva Ley de Vivienda habla de limitar el precio del alquiler y ha recibido muchas críticas.

Bueno, hecha la ley, hecha la trampa. Ya se empiezan a escuchar trucos con acuerdos bajo mano en los que, al margen de lo que diga la ley, si el inquilino no paga lo que quiere el dueño no le realquilan el piso. Es muy difícil vigilar eso. Está bien tener iniciativas legislativas pero soy escéptico sobre su funcionamiento.

La falta de vivienda, en parte, es efecto de la Málaga tecnológica, que está atrayendo a más personas con poder adquisitivo alto. ¿Qué futuro cree que tendrá Málaga en este segmento?

En el caso de la Málaga tecnológica ha habido una eclosión de un trabajo que se lleva haciendo desde hace muchísimos años. Me parece magnífico y que venga personal cualificado a vivir en nuestra ciudad es una noticia de primer orden. Es deseable que se creen estructuras de formación, especialmente públicas, que permitan que los jóvenes de Málaga puedan formar parte de esos grupos de trabajo y puedan ser personal altamente cualificado y remunerado. Ahí se está generando un poco de exclusión porque hay muchos malagueños que no pueden permitirse acceder a centros privados de formación y no hay suficientes plazas públicas. Se necesitan muchos años de formación.

¿Cree que la Málaga tecnológica es una moda o es algo a largo plazo?

Yo creo que está consolidada. Pero tenemos que tener cuidado porque a ver si después del atracón viene la indigestión. Hay que digerir bien el éxito de la Málaga tecnológica y sentar las bases para que ese crecimiento siga.

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