Los datos de violencia de género suman un aumento tras otro, pese a que solo reflejan lo que se denuncia, los casos de los que llegan a tener constancia las instituciones y que, según los expertos, son una ínfima parte de la realidad.

En los dos primeros meses del año, más de medio millar de personas han contactado con el 016. En enero, el teléfono de atención a las víctimas de violencia machista recibió 293 llamadas, un 22,1% más que en el mismo periodo del año anterior; en febrero, fueron 262, un 14,9% más. En la mayoría de los casos (un 70% en enero y un 64% en febrero) son las propias víctimas quienes descuelgan el teléfono.

Durante este tiempo ha aumentado también el número de casos activos en el Sistema de Seguimiento Integral de Violencia de Género (VioGén), lo que supone un paso porque implica que hay una denuncia (no necesariamente de la víctima).

A finales de febrero, último dato disponible en el boletín del Ministerio de Igualdad, en la provincia de Málaga había 3.779 casos activos, 295 más que un año antes y 14 más que el mes anterior. 1.185 de estas mujeres tienen nacionalidad extranjera y 1.844 tienen menores a cargo. Por edades, 43 de ellas tienen menos de 18 años (cuatro más que en enero), 965 mujeres tienen entre 18 y 30, 1.712 entre 31 y 45 años, 986 entre 46 y 64 y 73 tienen 65 años o más.

Este sistema cuenta con cinco niveles de riesgo en función de los cuales se ponen en marcha las medidas de protección necesarias. En la provincia, 390 mujeres se encuentran en grado medio, 59 en grado alto y una en grado extremo, lo que implica vigilancia policial las 24 horas del día.

Bajo el control de las fuerzas y cuerpos de seguridad también se encuentran aquellos casos que cuentan con el sistema de seguimiento telemático de las medidas de alejamiento. En la provincia hay 126 dispositivos instalados, 22,3% más que hace un año. En febrero se produjeron 13 instalaciones y en enero, 15 más. Este sistema monitorea continuamente la ubicación de los maltratadores y de las víctimas y genera una alarma cuando la distancia entre ambos es inferior a la fijada por el órgano judicial en la medida de alejamiento impuesta.

El Servicio Telefónico de Atención y Protección para víctimas de la violencia de género (ATENPRO), por su parte, da atención a otras 375 mujeres. En este grupo se encuentran aquellas que no conviven con su maltratador, ya que el canal, además de proporcionarle asistencia en cualquier momento, contacta con ellas periódicamente para hacerles un seguimiento permanente.

A estas cifras hay que sumar una mujer asesinada en lo que va de años. En 2022 fueron tres. Desde que empezaron a contabilizarse los datos en 2003, son 48, además de 14 menores que se han quedado huérfanos y tres que han fallecido (desde 2013) por violencia de género.

LA DIFICULTAD DE DAR EL PASO

El aumento de los casos de violencia de género lo constatan estas cifras y lo corrobora Remedios Cueto, responsable del Instituto Andaluz de la Mujer en Málaga (IAM), que apunta a un último trimestre de 2022 “catastrófico” y a un inicio de 2023 en la misma dinámica.

Pese a todo, estas son solo las cifras de los casos que llegan a las administraciones, algo que Cueto resalta porque “dar el paso no es fácil”. “Poner una denuncia es muy complicado, hay que estar muy empoderada para tener esa fuerza. Muchas mujeres se preguntan cómo van a denunciar al padre de sus hijos, cómo sus hijos le van a perdonar que vaya a denunciar a su padre. Pero hay que denunciar, no hay otra salida”, apunta.

Remedios Cueto, responsable del IAM en Málaga.

De ahí la importancia que tiene la sociedad porque, según subraya, “no podemos dejar caer toda la responsabilidad en la víctima”. “Cuando ves que una pareja discutiendo, tienes que llamar a la Policía. Cuando escuchas a tu vecino gritar, tienes que llamar. Por mucha prevención o muchas campañas que hagamos, la sociedad no puede mirar para un lado”, asegura.

Esto adquiere más importancia si cabe en un momento en el que, según apunta, los más jóvenes se están posicionando como un espectro de especial vulnerabilidad. Según una investigación del Centro Reina Sofía, más del 15% de los chicos de entre 15 a 29 años y más del 8% de las chicas niegan la existencia de la violencia de género y el 18,1% de ellos y el 12,7% de ellas consideran normal mirar el móvil de su pareja.

“El problema son las redes, la ciberviolencia. Los menores ven porno desde los 10 años y acaban llevando las relaciones sexuales a un extremo descontrolado”, asegura Cueto. Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2021 hubo 439 menores condenados por delitos sexuales, un 12,6% más que el año anterior.

“La sociedad va tan rápido que no llegamos”, asegura la responsable del IAM, que también apunta a la normalidad con la que estos chicos jóvenes consumen prostitución. A su juicio, en la actualidad confluyen “dos picos”: el de mujeres que pasados los 50, después de soportando, han dicho basta, y el de jóvenes que minimizan la violencia.

“Es igual que la tercera ola del feminismo, cuando parecía que se daba un paso hacia adelante y después otro atrás. Tiene que haber un punto de inflexión total y establecer un conocimiento nuevo porque no sé si no hasta dónde podemos llegar”, afirma Cueto.

Desde el IAM ya han puesto en marcha programas específicos para las jóvenes de 18 a 25 años y trabajan desde la prevención y, sobre todo, la coeducación en todos los institutos de la provincia.

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