Málaga

Internet es una puerta abierta a un universo casi infinito de conocimiento; a una biblioteca de contenido sin fin en la que cualquiera puede cribar miles de documentos con apenas teclear unos caracteres. Una herramienta convertida en fuente inagotable de la que beben investigadores, estudiantes y profesionales de múltiples disciplinas.

Pero esta misma fortaleza adquiere la condición de tentación para aquellos que optan por el camino fácil y por hacer un uso inadecuado de esa información. Son muchos los que rompen cualquier protocolo ético y se apropian parcial o íntegramente de las creaciones de otros para componer sus proyectos académicos.

En 2018, tres programas anticopia concluyeron que la tesis del ahora presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, estaba libre de plagios. El empleo de los mismos viene siendo fundamental desde hace años en numerosas instituciones académicas. Y la Universidad de Málaga, con sus casi 36.000 alumnos, en la que se mueven miles y miles de trabajos académicos, no es una excepción

La institución malagueña viene aplicando cortafuegos y herramientas avanzadas con las que desenmascarar a quienes copian en la elaboración de sus trabajos desde el curso 2017-2018. EL ESPAÑOL de Málaga ha hablado con el director del Servicio de Apoyo Tecnológico a la Docencia de la UMA, Juan José Ortega Daza, para que explique cómo funciona y por qué se tomó la decisión.

Ortega Daza justifica la compra de software especializado en la necesidad de dotar al profesorado de herramientas que le permitan "agilizar el proceso de calificación en las actividades evaluables". Y ello en el marco de una sociedad "donde encontrar información de cualquier tema es cuestión de varios clics". "Hay que fomentar el pensamiento crítico, propio y de retroalimentación del estudiantado mediante tareas de autoría propia y evitar la tentación del trabajo simple copiar y pegar", apostilla.

Desde ese momento, "se han analizado más de 650.000 documentos en más de 7.100 asignaturas que lo han utilizado". "Este software detecta fragmentos de obras ajenas, comparando los documentos entregados por el alumnado con diversas fuentes de Internet, material publicado en la web, material publicado en otras Instituciones o material de otros usuarios de la Universidad", destaca.

Pero pese a lo sofisticado de los instrumentos disponibles, la realidad es que como admite este experto, "poner fin al plagio es imposible al 100%". Entre otras razones porque los programas empleados indican las similitudes del trabajo entregado con trabajos ya existentes previamente, "pero el evaluador es, en todo caso, el encargado de determinar finalmente si un trabajo es un plagio de otro o no". 

"Podemos encontrar documentos con un alto porcentaje de coincidencias que no son realmente plagio y otros con un porcentaje bajo que representan más plagio", aclara. Y pone un ejemplo: "Un documento subido por un estudiante en la Universidad puede indicar un 90% de coincidencias con un trabajo realizado por un estudiante de otra institución. Si nos quedamos únicamente con el porcentaje diremos que es plagio sin duda alguna, pero si consultamos el informe de similitud (que es donde aparecen las coincidencias con el resto de documentos), veremos el origen de esas coincidencias y podemos encontrar coincidencias desde citas mal referenciadas, coincidencias de grupos pequeños de palabras o coincidencias en la numeración de las líneas del documento, que posiblemente disminuyan bastante ese porcentaje original".

Esto hace que, según precisa, el porcentaje de coincidencias de entrada "no debe entenderse como un indicador fiable de plagio y es necesaria la revisión del informe de similitud para comprobarlo".

Sea como fuere, las estadísticas de la UMA están ahí. Atendiendo sólo a los porcentajes de similitud y haciendo una agrupación de los documentos entregados durante el curso académico 2020-21, se observa que hay un 65% que tiene una similitud menor o igual al 20%; hay otro 14% con una similitud mayor al 20% y menor al 40%. En el extremo más elevado hay un 7% de documentos con una similitud superior al 80%.

Pese a sus debilidades, la UMA va a seguir trabajando en la línea iniciada años atrás. Es por ello por lo que semanas atrás formalizó la adjudicación a Turnitin LLC del suministro por tres años de 20.000 licencias de software para la detección de plagio en el Campus Virtual. El valor es de 88.776 euros (sin IVA).

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