La Unión Europea está empezando a aplicar una nueva directiva que representa uno de los mayores cambios en el mundo de la alimentación.
Se trata de la directiva de la UE 2024/1438 que modifica otras directivas previas del año 2001 y que se conoce de manera coloquial como "la directiva del desayuno".
España pudo preparar la norma española con un real decreto en noviembre y pudo aplicarse de manera definitiva el 14 de junio.
Esta normativa exige nuevas responsabilidades a los supermercados a la hora de vender mieles, zumos, mermeladas y leche en polvo.
Los cambios
Esta directiva establece que la calidad de las mieles, zumos, mermeladas y leche en polvo tiene que cambiar y aclarar ciertos aspectos de su composición a los consumidores.
En el caso de los zumos envasados, ahora deberán tener etiquetas que mostrarán a los clientes de forma clara si los zumos tienen poca azúcar.
Sobre las confituras, mermeladas y jalea hay varias explicaciones. Por ejemplo, la confitura será la mezcla "con la consistencia gelificada apropiada" de azúcares, pulpa o puré de una o varias frutas y agua.
Hasta ahora, bastaba con incorporar 350 gramos de fruta de kilo para comercializar la mermelada. Sin embargo, hay una distinción clara: la cantidad de puré o de pulpa no podrá ser de menos 450 gramos por cada kilo de producto.
Además, también habrá nuevas reglas para la leche en polvo o deshidratada.
Sobre los zumos
En el caso de los zumos, se busca acabar con la confusión de los zumos de naranja que sean 100% exprimidos y los néctares. Es por ello que la etiqueta contendrá la frase "Los zumos de frutas contienen únicamente azúcares naturalmente presentes".
De esta manera , Bruselas establece que habrá tres categorías: zumos de fruta concentrados con bajo contenido en azúcar, zumos de frutas con bajo contenido en azúcar, zumos de fruta con bajo contenido en azúcar a partir de concentrado.
Las mieles
Hasta ahora, muchas mieles contenían en su recipiente "mezcla de mieles de la UE y de fuera de la UE", sin llegar a saber del todo su procedencia real.
Por último, en cuanto a las mieles, la Unión Europea obliga a indicar en la etiqueta los países de los que vengan el origen del néctar, ordenando los países de mayor a menor, dependiendo del porcentaje de proporción que haya en la mezcla.
Tienen el objetivo de combatir el fraude habitual y que se sepa con claridad el país de procedencia del alimento.
