Desde entonces, la compañía ha apostado por un modelo que combina cercanía y tecnología. Fernández explica que se apoyan en el factor humano, pero con la intención de "profesionalizar, digitalizarlo y trabajar en procedimientos en los que el cliente tuviera todo el servicio a su alcance", en un sector donde, a su juicio, todavía existe margen de mejora.
De hecho, subraya que herramientas como la inteligencia artificial ya están permitiendo optimizar procesos en un negocio tradicionalmente poco digitalizado.
El crecimiento de la empresa ha estado muy ligado a Madrid, donde se fijaron como objetivo inicial liderar el mercado.
"Como estábamos en Madrid, nos pusimos el objetivo de ser líderes en la ciudad", recuerda, aunque pronto entendieron que debían expandirse: "cuando vimos que superábamos el 15 por ciento de cuota de mercado, vimos que había que emprender planes fuera de Madrid".
Así, fueron llegando a ciudades como Valencia, Zaragoza o Barcelona, aunque reconoce que en esta última "todavía no nos hemos expandido como hemos querido".
En cuanto a su propuesta de valor, el CEO insiste en que la diferencia radica en el acompañamiento al cliente a lo largo de todo el proceso. "Damos un servicio integral. El comprador, una vez que entra en la oficina, se le asesora", señala, para detallar a continuación cómo intervienen distintos departamentos en aspectos como la financiación, los seguros o las reformas.
Vista panorámica de la ciudad de Madrid.
Noelia Pellejero
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Comprar una vivienda, recuerda, implica muchos pasos, desde la hipoteca hasta el cambio de suministros, y ahí es donde buscan aportar valor. Esa cercanía se apoya también en el conocimiento del territorio: cada oficina maneja un volumen elevado de viviendas y cuenta con comerciales especializados en su zona.
Según explica, esto permite ofrecer un asesoramiento más ajustado a las necesidades del cliente en un momento clave, ya que "normalmente, la gente compra una o dos viviendas en su vida" y se trata de una inversión muy elevada que debe hacerse con seguridad.
5.352 operaciones en Madrid
El análisis del mercado madrileño ocupa buena parte de su discurso. Fernández describe una ciudad "que atrae a mucha gente" y donde confluyen distintos mercados inmobiliarios.
Destaca especialmente el peso de la demanda internacional: "tenemos mucha demanda de personas extranjeras" y, en barrios como Salamanca, más del 70 % de las compras proceden de compradores de países como Venezuela, Chile, Argentina o México, mientras que en zonas como Universidad-Justicia predominan los estadounidenses.
Esta presión se refleja directamente en los precios. Tal y como apunta, en algunas zonas "comprar por debajo de 150.000 es muy difícil y por debajo de los 200.000 también", lo que limita el acceso a amplias capas de la población.
Aun así, la actividad sigue siendo intensa: solo en 2025, Redpiso cerró 5.352 operaciones en Madrid, con más de mil viviendas publicadas y un volumen adicional —en torno al 28 %— pendiente de salir al mercado. En España, el grupo hizo 6.032 operaciones de compraventa y alquiler y superó los 1.000 millones de euros en valor total de inmuebles intermediados
En un mercado tensionado, la falta de oferta es clave. "En Madrid se vende todo. Hay problema de escasez de vivienda", afirma, describiendo un escenario en el que muchas operaciones se cierran incluso antes de que el inmueble se publique.
Durante los primeros días de exclusividad, añade, algunas viviendas cambian de manos sin llegar a anunciarse, lo que contribuye a esa sensación de que hay menos producto disponible del que realmente se vende. No en vano, asegura que "se venden más de los que se publican".
El perfil del comprador también ha cambiado. Predominan las parejas con buenos ingresos y, en muchos casos, con apoyo familiar.
"Ha subido tanto la vivienda que los ahorros no dan", resume, al tiempo que señala que muchos compradores venden previamente su vivienda para poder acceder a otra mejor. Los jóvenes, por su parte, dependen en gran medida de la ayuda de sus padres para afrontar unos gastos iniciales cada vez más elevados.
De cara al futuro, Fernández no prevé cambios inmediatos y lo explica con claridad: "para que cambie tiene que aumentar la oferta y aunque salga suelo a la venta hay que construir y eso tarda tiempo".
Aun así, sí detecta una ligera desaceleración: cuesta más vender y los plazos se alargan, aunque insiste en que "se vende todo, pero tarda más".
También advierte de un fenómeno que, a su juicio, distorsiona el mercado: muchos propietarios tienden a sobrevalorar sus viviendas. "Lo que está en Internet y no se ha vendido es que está caro. Si fuera buen precio, ya se habría vendido", señala, apuntando a una cierta tendencia a la especulación que encarece artificialmente algunos inmuebles.
En determinadas zonas, además, el acceso queda restringido a perfiles con gran capacidad económica. "Hay zonas en Madrid que solo pueden comprar extranjeros", afirma, poniendo como ejemplo el barrio de Salamanca, donde la mayoría de las operaciones se realizan al contado y donde algunas oficinas llevan años sin cerrar una venta financiada.