Las claves
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La tranquilidad que caracteriza a la calle Oropéndola, en el barrio de Puerta Bonita de Carabanchel, se rompió durante la jornada del lunes y todos los vecinos tenían la mirada puesta en el portal número 22. En una habitación del segundo piso, Jonathan D., venezolano de 20 años, asfixió hasta la muerte a Sara S., española de 31, su compañera de piso.
Según relata una de las vecinas del inmueble, Jonathan y Sara "compartían piso", pero no eran "casera e inquilino" como se dijo en un principio.
"En ese piso viven cuatro personas que pagan el alquiler a una inmobiliaria. Hay mucho movimiento de inquilinos y muchos no se conocen entre sí, solo se saludan cuando se ven en las zonas comunes", explica una vecina que conoce el piso en el que ha tenido lugar el crimen.
Según cuentan estas fuentes, Jonathan trabajaba de rider en Madrid: "Guardaba en su habitación la mochila y la bicicleta que usaba".
Pero lo cierto es que Jonathan y Sara no eran muy conocidos en las calles del barrio, ya que muchos vecinos no sabían quiénes eran después del crimen.
"En esos pisos hay mucho movimiento y los inquilinos cambian con mucha rapidez. Cada vez es más normal que las inmobiliarias alquilen habitaciones separadas y no la casa entera", explica una vecina de la zona.
Durante la mañana del lunes, se produjo una fuerte discusión entre Jonathan y Sara y él la asfixió hasta la muerte en su habitación.
Una vez cometido el presunto crimen, Jonathan fue a la comisaría de Carabanchel donde confesó su crimen a los agentes.
Los sanitarios del 112 también se trasladaron hasta el lugar de los hechos, pero tan solo pudieron confirmar la muerte de Sara.
Ahora, según informan fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, el Grupo VI de Homicidios mantiene una investigación abierta con el objetivo de esclarecer por qué Jonathan mató a Sara.
Según fuentes del 112 de la Comunidad de Madrid, este no se trata de un caso de violencia de género, sino de una discusión entre compañeros de piso que ha terminado en tragedia.
Por otro lado, durante la mañana del lunes, los vecinos que se arremolinaban en torno a la casa en la que ha sucedido el crimen destacaban que se trata "de una zona tranquila" en la que "nunca había pasado algo así", pero confirman que hay "muchos pisos compartidos" en los que hay "mucho trasiego de gente".
El asesinato de Sara es el sexto homicidio registrado en Madrid en lo que llevamos de 2026. El anterior tuvo lugar hace menos de dos semanas, cuando Petronila B. murió a manos de su expareja en el piso que tenían okupado en la calle López de Hoyos 385, en el distrito de Hortaleza.
