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Las claves

Ser piloto por un día, o al menos un rato ya es posible y en pleno centro de Madrid.

El hotel Novotel Madrid Center amplía su oferta de servicios con un simulador de vuelo DUO SIM MEG, con instrumentación y controles que replican el comportamiento de un avión real, en este caso un Beechcraft Baron G58.

La experiencia es accesible a cualquier persona mayor de 10 años y no es requisito estar alojado en el hotel.

Vista panorámica desde el simulador Cedida

Tampoco se exigen conocimientos previos de aviación y, luego de un briefing de 5 minutos, la experiencia inmersiva es más cercana a la simulación real que a un videojuego, con acompañamiento constante de instructores o pilotos profesionales.

Pero, ¿qué cuesta ser piloto por un rato? Según los precios publicados en la web del hotel, la experiencia cuesta 65 € los 30 minutos.

En una réplica de un Beechcraft Baron G58, aeronave bimotor de prestaciones reconocidas en el mundo de la aviación general, los ‘comandantes’ podrán disfrutar de la sensación de estar al mando por un rato.

Casi real

El simulador, según los responsables del proyecto, no es un ejercicio de entretenimiento superficial: el panel de instrumentos es completamente funcional, el sistema de sonido reproduce con exactitud la acústica de cabina, las vibraciones recrean la sensación dinámica del vuelo y la vista panorámica envuelve al usuario en un entorno visual de alta fidelidad.

El ocupante del simulador puede elegir entre dos modalidades: un circuito aeroportuario estructurado, que incluye dos despegues y aterrizajes, o bien un vuelo libre en el que el propio participante traza su ruta.

En ambos casos, un piloto profesional acompaña la sesión, garantizando tanto la seguridad del ejercicio como la calidad técnica de la experiencia.

La incorporación de este simulador responde, según sus creadores, a una tendencia consolidada en la hotelería de vanguardia: la demanda de experiencias irrepetibles que trasciendan el alojamiento convencional.

Cabina del simulador Cedida

La cabina, diseñada para ser completamente inmersiva, concentra la atención del participante en el entorno de vuelo.

No hay distracciones externas: solo el horizonte simulado, la respuesta de los mandos y la guía tranquila de un profesional experimentado.