Maricarmen, hace un año, cuando este periódico fue a su casa, era autosuficiente. No necesitaba a nadie para hacer la compra, cocinar cada día o dar un paseo por el barrio.
Estaba ya luchando por evitar el desahucio, pero su tristeza la maquillaba con la esperanza de quedarse en la casa donde llevaba viviendo más de siete décadas. “Yo me quedo aquí”, esgrimía sin cortapisas.
“Ella estaba convencida entonces de que no la iban a echar”, mantienen desde el Sindicato de Inquilinas. Pero el tiempo le quitó la razón y también empezó a mermar su salud poco a poco. Aquella mujer fortachona, alegre y testaruda —siempre en el buen sentido de la palabra— empezó a sufrir las secuelas de su lucha.
“En los últimos meses antes del desahucio sufrió un bajón”, explican desde el Sindicato. Pasó de ser autónoma a quedarse en silla de ruedas y ser dependiente al 50%. “Nosotros la ayudábamos a hacer las cosas, pero...”.
La realidad es que cada vez se encontraba peor. Y el día del desahucio se vino abajo.
Salió de su casa en una camilla y directa a la ambulancia, que la llevó hasta el Hospital Gregorio Marañón. Pero desde entonces su “deterioro” empezó a ser “progresivo”, tal y como explicó su primo Vicente a las puertas del centro médico hace unos días. “Tiene que llevar a cabo un tratamiento y quizá lo tenga que hacer ingresada”, explicaba.
Pero Maricarmen no ha conseguido ganarle la partida al cansancio y el estrés acumulados durante los días previos. Ni siquiera el anuncio de que podría volver a su casa sirvió para que su estado de salud fuera a mejor. “Una situación de estrés muy intenso puede tener consecuencias físicas importantes en una persona de 87 años”, explican fuentes médicas a EL ESPAÑOL.
“Cuando alguien sufre un episodio de miedo, angustia o tensión extrema, el organismo reacciona liberando hormonas como la adrenalina. El corazón late más rápido, aumenta la tensión arterial y todo el sistema cardiovascular se ve sometido a un esfuerzo mayor de lo habitual”, prosiguen.
Ese estrés y esa angustia pueden desencadenar en infartos, arritmias graves o ictus. “También existe el llamado síndrome del corazón roto, una alteración del corazón relacionada con situaciones de estrés extremo y que se da con más frecuencia en mujeres de edad avanzada”, cuentan a este periódico las mismas fuentes.
Maricarmen junto a su primo Vicente antes de ser desahuciada.
¿Es esto la causa? “No significa automáticamente que lo haya sido”. Para llegar a esa conclusión se necesitaría conocer la causa médica del fallecimiento y sus antecedentes de salud.
Un proceso “torturante”
El Sindicato de Inquilinas, que ha estado a su lado durante todo el proceso, lamentó en el comunicado de su fallecimiento que la “solución” de volver a su casa llegara “demasiado tarde” para Maricarmen. “Ha sido una situación absolutamente evitable tras un proceso torturante”
“Los acontecimientos desencadenados ante la injusticia de su desahucio sin duda suponen un antes y un después en la historia de este país: manifestaciones multitudinarias, acampadas en las plazas, adelanto electoral y convocatoria de una huelga general. El debate de la vivienda está en el centro, pero el coste para llegar hasta aquí ha sido demasiado alto”, reconocen desde el Sindicato.
Y lo cierto es que en estos últimos 14 días en el Hospital Gregorio Marañón, desde donde envió varios mensajes a todos los acampados en Sol, Maricarmen ha ido apagándose poco a poco. “No come”, lamentaba Vicente, su primo, en declaraciones a LaSexta.
Sus 14 días de lucha
Maricarmen comenzó la recta final de su lucha el pasado 22 de septiembre, el día previo a su desalojo. Sin embargo, ni ella ni las 400 personas que se agolparon frente a su portal para evitar que entraran los antidisturbios pudieron evitarlo. Entre todos ellos, algunos rostros reconocibles del mundo de la cultura como Carlos Bardem, Marwan o Ana Belén.
La comisión judicial, por la mañana, ejecutó el lanzamiento. Y a las 13:00 horas, Maricarmen salió de su casa en una camilla para entrar en una ambulancia que la llevó hasta el Gregorio Marañón, donde ha estado ingresada durante 14 días.
Esto desencadenó una ola de protestas y en la acampada de Sol, que todavía sigue cuando se van a cumplir 15 días desde el desahucio. Desde entonces, manifestaciones, actos multitudinarios y protestas han llenado las calles para pedir justicia y luchar por el ‘decreto Maricarmen’.
Mientras tanto, Urbagestión y el Ayuntamiento de Madrid llegaron a un acuerdo para que la octogenaria pudiera volver a su casa en El Retiro con un contrato de 8 años con una renta no superior al 30% de sus ingresos netos. Es decir, alrededor de 500 euros, como venía pagando Maricarmen fruto de un contrato de renta antigua.
Algunos de los acampados en Sol.
A raíz de eso, el Consejo de Ministros aprobó dos decretos que luego no fueron convalidados por el Congreso de los diputados. De ahí que Pedro Sánchez convocara elecciones el pasado lunes para el 29 de noviembre y que vaya a tratar de aprobar esos dos decretos en la Diputación Permanente.
Este mismo miércoles, el Sindicato de Inquilinas llegó a un acuerdo con UGT y CCOO para convocar una huelga general el próximo 11 de noviembre.
Pero por el camino la lucha ha perdido a su referente. “Nos quedamos con su ejemplo y el legado que ha dejado. Y, sobre todo, cumpliremos lo que ella siempre nos pedía: “Luchad, seguid luchando por lo vuestro”, finalizan el comunicado desde el Sindicato de Inquilinas.
