Tiendas de campaña en Sol a las 2:00 am.

Tiendas de campaña en Sol a las 2:00 am. M.B

Madrid Capital

El desahucio de Maricarmen lleva a 'okupar' Sol 15 años después del 15-M: "Dónde está el Gobierno progresista"

Las tiendas empezaron a ocupar la plaza después de la manifestación por la vivienda y el desahucio de Maricarmen.

Más información: La marcha que exige el 'decreto Maricarmen' pone en la picota a los propietarios y desemboca en una acampada en Sol: "O cae el rentismo o cae el Gobierno"

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Las claves
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La protesta por el desahucio de Maricarmen ha llevado a cientos de personas a acampar en la Puerta del Sol, quince años después del 15-M.

El Sindicato de Inquilinas exige al Gobierno la aprobación del "decreto Maricarmen" para proteger a los inquilinos y frenar los desahucios.

La acampada en Sol se centra en reclamar soluciones al problema del acceso a la vivienda y denuncia la falta de respuesta suficiente por parte del Gobierno.

Los manifestantes critican la pasividad institucional y advierten que la falta de medidas puede alimentar el descontento social.

La manifestación convocada por el Sindicato de Inquilinas terminó frente al Congreso de los Diputados a los gritos de: "¿Dónde está el Gobierno progresista?". Minutos después, el mismo Sindicato, a las 21:00 horas, pidió acampar en Sol. Y su llamada surtió efecto.

Poco a poco, las decenas de miles de personas que habían recorrido Madrid manifestándose por el desahucio de Maricarmen y la situación de la vivienda volvieron a la Puerta del Sol. Pero, esta vez, para quedarse.

En apenas 30 minutos, las tiendas de campaña empezaron a levantarse, 15 años después del 15-M. Y alrededor de las once de la noche ya había una veintena.

En la plaza, ya 'okupada', una tienda naranja del Sindicato de Inquilinas sirve como punto de referencia, como cuartel general del movimiento, rodeada por otras tiendas que van apareciendo a su alrededor. No hay una hora de final prevista. Tampoco parece haber demasiada prisa por marcharse.

La escena recuerda inevitablemente a otra noche en Sol, aunque hayan pasado quince años. En mayo de 2011, después de la manifestación del 15-M, un grupo de personas decidió permanecer en la plaza y levantó una acampada que acabaría convirtiéndose en uno de los símbolos de aquel movimiento.

Personas llegando a la acampada de Sol.

Personas llegando a la acampada de Sol. M.B

Esta noche también hay tiendas, gente sentada en el suelo y grupos que se organizan para pasar allí las horas. La diferencia es que ahora la protesta tiene un nombre y un conflicto concreto: la vivienda.

A medianoche, las tiendas rondan ya las 40 y siguen llegando personas. Algunos se encuentran con amigos, otros se acercan simplemente para ver qué está pasando. Hay grupos que han llevado comida, otros compran algo en los alrededores.

Se bebe cerveza, se juega a las cartas y se conversa; todos, sentados en el suelo. Por momentos, parece una reunión entre amigos que se ha trasladado al centro de Madrid. Pero cuando las portavoces del Sindicato de Inquilinas toman la palabra, la plaza cambia.

La gente se levanta y empiezan los cánticos. "¿Dónde está el Gobierno progresista?", gritan algunos. También se escucha "Madrid será la tumba del rentismo" y "una okupación; un desahucio". Las voces se mezclan con la música de algunos grupos y con las conversaciones de quienes preparan la noche. La protesta tiene momentos de reivindicación y otros de espera.

Una pancarta en la acampada.

Una pancarta en la acampada. M.B

Marta tiene 23 años y ha llegado sin tienda de campaña. Aun así, ya está pensando en pasar allí la noche. "Estoy mentalizada para dormir aquí", dice a sus amigos. Vive con sus padres y ya trabaja, pero asegura que no puede permitirse independizarse. "No puedo pagar un alquiler porque es eso o comer y esto no tiene sentido". Para ella, lo ocurrido con Maricarmen ha sido "inhumano", pero cree que su desahucio también ha servido para poner el problema de la vivienda en el centro. "Por lo menos está sirviendo de algo".

La conversación se repite entre quienes se han quedado. Javier tiene 35 años y comparte piso con amigos en Lavapiés. Antes vivía con una sola persona en la misma zona, pero una subida del alquiler les obligó a buscar otra vivienda y añadir a un tercer compañero. "Antes pagábamos 350 euros cada uno cuando éramos dos. Ahora pagamos 500 cada uno y somos tres", cuenta.

Personas en la acampada.

Personas en la acampada. M.B

Julia, de 30 años, ha acudido con su pareja. Habla de Maricarmen y de lo ocurrido esta semana como un punto de inflexión para ella. "Yo de la derecha obviamente no espero nada, pero de la izquierda, que está en el Gobierno y que en teoría es progresista, sí esperaba cosas que no han hecho", explica.

Considera que la respuesta institucional al desahucio ha sido una decepción. "Se quedaron de brazos cruzados frente al desahucio de Maricarmen y eso es horrible. Eso no es lo que debería pasar con un Gobierno que en teoría iba a arreglar la vivienda".

La comparación con aquella Puerta del Sol de 2011 aparece también entre los propios acampados. Entonces, una manifestación terminó convirtiéndose en una permanencia que duró semanas. Las tiendas transformaron la plaza en un lugar de reunión, debate y organización. La protesta por Maricarmen acaba de empezar y todavía no se sabe cuánto durará.

Tampoco las reivindicaciones son exactamente las mismas. El 15-M reunió demandas muy diversas relacionadas con la situación económica, política y social de aquellos años. La acampada actual tiene un foco mucho más concreto: el acceso a la vivienda y, en particular, las condiciones de los inquilinos y las alternativas frente a los desahucios.

El Sindicato de Inquilinas reclama, entre otras medidas, el denominado "decreto Maricarmen", con contratos renovables de forma indefinida, congelación de rentas, medidas contra los usos fraudulentos del alquiler temporal y por habitaciones y una moratoria de los desahucios sin alternativa habitacional.

Pero hay algo que sí se parece. Quienes están en Sol no quieren limitar la protesta a unas horas. Han llevado tiendas para quedarse. A las dos de la madrugada, algunos estiran antes de meterse en los sacos de dormir. Otros siguen conversando fuera. Hay música en una zona de la plaza y grupos que continúan sentados alrededor de las tiendas.

Tiendas de campaña en Sol.

Tiendas de campaña en Sol. M.B

Entonces pasa un coche de policía. Algunos de los presentes empiezan a gritar: "¡Vergüenza me daría ser policía!". El vehículo continúa su recorrido y la plaza recupera poco después su ruido habitual.

A las tres de la mañana, la acampada ya no parece una concentración improvisada de unas horas. Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas, explica a EL ESPAÑOL que la respuesta "ha superado las expectativas que teníamos para el día de hoy", asegura.

Según Racu, el sindicato sabía que existía "una indignación grande" después del desahucio de Maricarmen, pero no esperaba una respuesta de esta dimensión.

La portavoz sitúa el origen de la movilización en la reacción al desahucio del miércoles y en la manifestación convocada con pocas horas de margen. Ahora, asegura, son "cientos de personas" las que se preparan para dormir en Sol. "Esto va a marcar un antes y un después", sostiene.

Para Racu, la acampada demuestra que "existe una parte de la población que ya no acepta el argumento de que "no se puede hacer nada" ante el problema de la vivienda.

El Sindicato de Inquilinas quiere mantener la protesta durante los próximos días. "Esta noche seguro y mañana seguramente también", explica Racu, que apunta incluso a la posibilidad de permanecer hasta el martes, coincidiendo con el Consejo de Ministros. La organización quiere utilizar esos días para reclamar al Gobierno que apruebe el denominado "decreto Maricarmen", que considera que ya está sobre la mesa.

"Tenemos que ver de qué lado se pone el Gobierno, si del lado de la gente o del lado de los especuladores", afirma. La portavoz insiste en que el sindicato no plantea, según sus palabras, una negociación sobre el contenido de su propuesta: "Es lo único que tienen que hacer, sin cambiarle una coma".

Uno de los lemas que se ha repetido durante la noche resume, según la portavoz, esa identificación con la mujer de 87 años: "Todas somos Maricarmen". Racu lo relaciona con la sensación de inseguridad que, a su juicio, existe entre los inquilinos. "Estamos más cerca de que nos desahucien a creernos que podemos vivir tranquilas en nuestra casa", asegura.

Personas montando tiendas de campaña en Sol.

Personas montando tiendas de campaña en Sol. P.L

La comparación con el 15-M vuelve entonces a cobrar fuerza. No solo por las tiendas o porque la protesta vuelva a ocupar Sol durante la noche, sino por la intención de convertir una movilización puntual en una presencia que continúe más allá de la manifestación. En 2011 fueron semanas de asambleas y organización.

Ahora, apenas unos días después del desahucio de Maricarmen, todavía está por ver si la acampada consigue adquirir una dimensión semejante.

Personas en Sol.

Personas en Sol. M.B

Racu eleva, sin embargo, el tono político de la protesta. "El cuento de que viene el lobo no nos vale", afirma. A su juicio, la falta de respuesta ante la vivienda puede alimentar el crecimiento de la extrema derecha. "De la derecha no esperamos nada, pero de la izquierda sí esperamos que sean valientes con esto", sostiene.

Su mensaje final para el Gobierno es tajante: "O cae el rentismo o cae el Gobierno". Una frase que se escucha mientras, a pocos metros, algunas personas siguen jugando a las cartas y otras preparan sus sacos para dormir.

Quince años después del 15-M, las tiendas han vuelto a Sol. Aún no se sabe si estarán allí una noche, varios días o hasta el martes, como plantea el Sindicato de Inquilinas. Tampoco si esta acampada acabará teniendo alguna de las consecuencias que tuvo aquella de 2011.

Por ahora, lo que sí ha cambiado es la noche de la plaza: donde hace unas horas empezaba una manifestación, ahora hay decenas de tiendas y cientos de personas dispuestas a pasar allí la noche por una misma causa: que la situación de la vivienda cambie.