Tyler Cowen es uno de los economistas más influyentes del mundo. Y uno de los gurús a los que todavía escucha Silicon Valley. Por eso, no es extraño que, cada vez que escribe un artículo o formula una tesis se propague casi a la velocidad del sonido.
Así ha ocurrido con una especie de guía que el norteamericano preparó para aquellas personas –no pocas– que sienten temor ante el creciente protagonismo de la inteligencia artificial.
La pregunta que se hacen hoy millones de profesionales es sencilla: ¿cómo puedo proteger mi empleo? Para Tyler Cowen, la respuesta es tan simple como contundente: no hay que luchar contra la IA, hay que situarse allí donde la IA necesita de los humanos.
Es una diferencia fundamental. La historia demuestra que quienes intentan preservar artificialmente modelos de trabajo obsoletos suelen perder la batalla. En cambio, quienes aprenden a utilizar las nuevas herramientas suelen convertirse en los grandes ganadores de cada revolución tecnológica.
Uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que la inteligencia artificial sustituirá profesiones completas. Lo que está ocurriendo, en realidad, es que sustituye tareas concretas. La consecuencia es que el valor ya no estará en ejecutar esas tareas, sino en coordinar, supervisar, interpretar y decidir qué hacer con los resultados obtenidos.
Cowen identifica siete vías para reducir el riesgo de sustitución por IA:
- Apostar por trabajos “desordenados” o complejos
Los empleos más protegidos son los que combinan muchas tareas, juicio humano, adaptación, gestión de personas, improvisación y resolución de problemas no estandarizados. La IA sustituye mejor las tareas repetitivas que los trabajos con contexto, ambigüedad y responsabilidad. - No desaparecer del entorno físico de trabajo
Cowen advierte contra una excesiva dependencia del teletrabajo, especialmente para jóvenes y perfiles más junior. Estar presente ayuda a ser visible, generar confianza, aprender informalmente y demostrar capacidades que no se miden solo por tareas digitales. - Dominar las herramientas de IA
La mejor defensa no es resistirse a la IA, sino usarla. El trabajador que sabe integrar IA en procesos reales será más productivo y valioso. Cowen subraya que esto no exige ser técnico: también un profesional sénior, con conocimiento institucional, puede liderar la adopción de IA. - Trabajar en el sector biomédico y sanitario
La IA generará nuevas hipótesis, tratamientos, medicamentos y dispositivos, pero harán falta personas que los prueben, validen, expliquen, regulen y asuman responsabilidad. Es decir, crecerá la demanda de trabajo humano alrededor de la experimentación, la salud y la regulación. - Convertirse en experimentador
La IA producirá muchas ideas, pero alguien tendrá que probarlas en el mundo real: en educación, energía, salud, industria, medio ambiente o políticas públicas. La capacidad de testar, medir y aprender será una competencia central. - Recoger y estructurar datos
La IA necesita datos de calidad. Habrá una enorme demanda de personas y organizaciones capaces de recopilar, ordenar y contextualizar datos en empresas, administraciones, agricultura, salud, educación, seguridad laboral o infraestructuras. - Entrar en sectores físicos vinculados a la energía
La IA necesita computación, y la computación necesita energía. Por ello, Cowen ve oportunidades en campos como las redes eléctricas, el mantenimiento de campo, la construcción de infraestructuras energéticas y los asuntos regulatorios.
Lectura política para España
La idea principal es que la IA no provocará necesariamente desempleo masivo, pero sí cambiará profundamente el contenido de la mayoría de los trabajos y el valor relativo de muchas habilidades. El riesgo principal para un trabajador es quedarse anclado en tareas que la IA puede realizar mejor y más barato.
Y es precisamente en estos casos, donde buena parte de la población está desorientada y confusa, donde las administraciones públicas deben servir de guía o liderazgo. La política pública tiene hoy una nueva prioridad: preparar a los ciudadanos para los empleos complementarios a la IA. Trabajos con criterio humano, presencia física, experimentación, datos, regulación, energía, salud e industria.
La inteligencia artificial no tiene por qué destruir empleo si España se prepara bien. El riesgo no está en la tecnología, sino en llegar tarde: tarde a la formación, tarde a los datos, tarde a la energía, tarde a la modernización de la Administración y tarde a la adaptación de nuestras empresas.
*** Alicia Richart es Socia en IBM Consulting.
