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Las claves

Cobrar el salario mínimo (SMI) no te deja necesariamente fuera del mercado de la vivienda, pero obliga a hacer números. Y las cuentas cambian mucho entre comprar y alquilar.

Con un único SMI, alquilar una vivienda media en solitario ya no entra en las cuentas en ninguna provincia española. Sin embargo, comprar todavía es posible.

Eso sí, el comprador necesita tener ahorros, debe limitar su presupuesto a alrededor de 100.000 euros y tiene que alejar la búsqueda de los mercados más caros.

El SMI alcanza los 17.094 euros brutos anuales. El Observatorio del Alquiler estima que con un sueldo neto de 1.331,91 euros mensuales en 12 pagas, el presupuesto destinado a la vivienda debería rondar entre 400 y 466 euros al mes. El equivalente a entre el 30% y el 35% del salario.

Y ahí empiezan los problemas. Con ese presupuesto no se puede alquilar una vivienda media en solitario en ninguna provincia de España.

Ni siquiera dedicando 532 euros al mes, el 40% del sueldo, sería suficiente, según detalla la entidad.

El alquiler medio más barato está en Teruel y cuesta 558 euros al mes. Es decir, hasta en la provincia más económica habría que gastar más de cuatro de cada diez euros que se cobran.

El alquiler "no es una alternativa para una persona sola que cobra el SMI", explica Miguel Ángel Gómez Huecas, presidente de la Federación de Asociaciones de Empresas Inmobiliarias (FADEI).

Situación que, tal y como asegura, es lo que obliga a "compartir vivienda, alquilar habitaciones, vivir en pareja o desplazarse a municipios más alejados".

La compra da tregua

Sin embargo, el escenario cambia al pasar del casero al banco. Cobrar el SMI no impide por sí solo conseguir una hipoteca.

El límite está en el precio de la vivienda y, sobre todo, en los ahorros.

Miguel Ángel Gómez Huecas sitúa el presupuesto orientativo entre 90.000 y 120.000 euros. Pero en ese rango, el abanico se estrecha.

"Lo que normalmente va a encontrar este perfil dentro de su capacidad económica será vivienda de segunda mano, pisos de menor superficie, viviendas que puedan necesitar alguna actualización o inmuebles situados fuera de los principales núcleos urbanos", señala.

Por su parte, Ricardo Gulias, asesor financiero y CEO de RN Tu Solución Hipotecaria, estrecha algo más la horquilla. Con sus cálculos, detalla a EL ESPAÑOL-Invertia que con una cuota de unos 425 euros podría permitir comprar una vivienda cercana a los 106.000 euros.

El experto asegura que "la banca no está cerrada a esos perfiles en absoluto". Gulias señala que los bancos financian entre el 90% y el 95% en estas operaciones. Y con una financiación del 90%, calcula una aportación cercana a 21.000 euros.

Así, la hipoteca puede cuadrar, pero llegar hasta ella es otra historia. Gómez Huecas recuerda que "una persona puede ser capaz de asumir una cuota hipotecaria de 350 o 400 euros mensuales y, sin embargo, no disponer de 20.000, 25.000 o 30.000 euros" para cubrir la parte no financiada y los gastos.

Por tanto, ese ahorro inicial se convierte así en el primer gran filtro para acceder a la compra. Sin embargo, no es el único.

Superada esa barrera, las posibilidades cambian mucho en función del lugar en el que se busque vivienda.

Y es que los precios abren algunas puertas en los municipios más baratos, donde el coste de comprar se aleja mucho de las cifras de las grandes ciudades.

Es ahí donde el mapa también juega un papel clave. Fuente Obejuna (Córdoba) es el municipio más barato para comprar, con 369 euros por metro cuadrado.

Pedro Muñoz (Ciudad Real) se sitúa en 377 euros. Bembibre (León), Vilamarín (Ourense) y Espinosa de los Monteros (Burgos) tampoco alcanzan los 500 euros, según Idealista.

Gulias apunta a Ciudad Real, Jaén, Teruel y Cuenca como mercados donde todavía existen viviendas en torno a esos importes.

No obstante, explica que en ciudades más caras también puede aparecer alguna oportunidad, pero que el problema es encontrarla. "Hay muy poca oferta, mucha demanda y hay que volar", advierte. Además, lo más probable es que esas viviendas tengan que necesitar una reforma.

Así, las capitales de provincia y los mercados tradicionalmente más caros quedan, por supuesto, fuera de esa ecuación. Y es que con un solo SMI, la compra obliga a alejarse de las zonas con mayor presión sobre los precios y a buscar en municipios más asequibles. Es ahí donde todavía quedaría algo de margen.

Cobrar el salario mínimo, por tanto, no expulsa por completo de la compra, pero sí cambia el código postal. Para alquilar solo, las cuentas no salen con los precios medios que baraja actualmente el mercado.

La condición es llegar con ahorros y buscar allí donde todavía quedan viviendas asequibles al precio en que coinciden los expertos, pese a no ser el lugar que se desea.