España necesita más viviendas. La creación de hogares avanza por encima de la construcción de nuevas casas y la falta de oferta se ha convertido en uno de los principales problemas del mercado. Los precios siguen tensionados y encontrar una vivienda asequible resulta cada vez más complicado.
Pedro Sánchez lleva tiempo señalando a los grandes propietarios y a los "especuladores" como parte del problema. Sin embargo, ahora el Gobierno recurrirá al mercado privado para ampliar su nuevo parque público.
El Estado ha reservado 100 millones de euros para comprar viviendas a empresas y particulares y convertirlas en alquiler público asequible a través de su proyecto CASA47.
Este lunes, Pedro Sánchez ha insistido en la necesidad de "impulsar la construcción de viviendas asequibles" en un mercado "roto" y "dislocado" y ha situado la nueva Entidad Estatal de Vivienda como una de las herramientas para intentar corregir esta situación.
Sin embargo, la mayor parte de ese crecimiento no llegará de la construcción de nuevas casas. El Gobierno aumentará su parque público con viviendas que ya existen y que comprará a particulares y empresas.
Es decir, el Estado recurrirá a ese mercado privado sobre el que Sánchez ha cargado en tantas ocasiones para poder alimentar su propia oferta pública de alquiler.
La licitación, publicada por CASA47, ya ha recibido 131 propuestas de venta de inmuebles en su primera fase. El 88% procede de empresas y el 12% restante, de particulares, según los datos presentados este lunes por el Ministerio de Vivienda.
La realidad es que esta fórmula permitirá engordar el parque público de forma más rápida, pero no pondrá una sola vivienda nueva en el mapa.
El piso que compra el Estado ya existe. Antes estaba en manos privadas y en los próximos meses pasará a estar en manos públicas.
Por tanto, esta vía aumenta la oferta pública de alquiler, pero la escasez total de casas seguirá siendo la misma.
El problema es que España necesita precisamente aumentar esa oferta. La creación de nuevos hogares lleva años avanzando por encima de la construcción y esa diferencia ha ido acumulando un déficit de vivienda que presiona los precios.
Levantar más casas requiere tiempo, suelo disponible, permisos y capacidad suficiente por parte del sector para ejecutar las promociones.
Y, por ahora, el Ejecutivo de Sánchez no lo hace realidad. La vivienda nueva tiene un peso muy limitado dentro del despliegue de CASA47.
Según los datos presentados por el Ministerio, la entidad ha licitado la construcción de 2.490 viviendas. El Gobierno asegura que esa cifra crecerá y que cuenta con grandes proyectos para hacerlo, como el Nuevo Barrio de Campamento, en Madrid, donde están previstas 10.700 casas.
Asimismo, el Ejecutivo asegura que CASA47 también se está nutriendo de viviendas y terrenos que ya estaban en manos del Estado.
El mayor paquete procede de Sareb, con 40.000 viviendas y 2.400 suelos con capacidad para levantar otras 55.000 casas. A ellos se suman terrenos e inmuebles de Defensa para movilizar unas 20.000 viviendas.
La entidad también ha recibido patrimonio de Hacienda y ocho infraestructuras y terrenos penitenciarios de Interior. En estos últimos está prevista la construcción de 1.332 viviendas protegidas y asequibles.
Sin embargo, disponer de viviendas o suelo no significa que todo ese parque esté listo para llegar al mercado.
Fuentes del Ministerio de Vivienda confirman que, de las 40.000 viviendas procedentes de Sareb, por ahora solo 800 están disponibles para ser alquiladas. El resto se irá incorporando cuando reúna las condiciones necesarias para ser habitado, aunque sin fecha estimada.
Algo parecido ocurre con los terrenos. Los miles de suelos anunciados ofrecen capacidad para construir en el futuro, pero antes tienen que desarrollarse, tramitarse los proyectos y ejecutarse las obras.
Es decir, todavía queda mucho tiempo para que buena parte de las grandes cifras que maneja el Gobierno se traduzcan en nuevas viviendas disponibles, por mucho que las prometan.
Y es precisamente ahí donde España seguirá teniendo uno de sus mayores problemas.
El parque público puede crecer, pero mientras no se construyan más casas, la oferta seguirá siendo insuficiente para cubrir una demanda que no deja de aumentar en un mercado tan tensionado.
