Más de la mitad de los españoles cree que heredar será la clave para poder acceder a una vivienda en propiedad.
El fuerte encarecimiento del mercado ha cambiado la percepción de muchas familias, que ya no ven suficiente el ahorro o el salario para comprar una casa y sitúan el patrimonio familiar como la principal vía para conseguirlo.
Así lo refleja el último informe elaborado por Raisin, que revela que el 56% de los españoles considera que la herencia será determinante para que su generación pueda acceder a una vivienda en propiedad.
Asimismo, el 53% cree que depende mucho más de las herencias que las generaciones anteriores para poder comprar una casa.
El cambio responde al deterioro de la accesibilidad a la vivienda. Los precios llevan años creciendo muy por encima de los salarios y los hogares han llegado al límite de su capacidad económica.
Según explican los expertos consultados por EL ESPAÑOL-Invertia, el esfuerzo para comprar una vivienda es cada vez mayor y muchas familias ya no pueden destinar más ingresos al pago de una hipoteca.
Una situación que empieza a apreciarse también en el alquiler, donde el margen para asumir nuevas subidas prácticamente ha desaparecido.
Ante esta situación, la herencia ha dejado de percibirse únicamente como un apoyo económico futuro y empieza a convertirse en un elemento central de la planificación financiera.
De hecho, el 46% de los españoles considera que la futura herencia ya forma parte de su patrimonio personal, aunque todavía no la haya recibido.
La expectativa de heredar también está condicionando decisiones presentes. Según la encuesta, el 16% reconoce haber retrasado decisiones importantes, como comprar una vivienda o independizarse, mientras espera recibir una herencia.
Sin embargo, Marta Pinedo, directora de Raisin España, advierte de que esa estrategia puede generar riesgos.
"Una herencia puede ayudar a dar un paso importante, como acceder a una vivienda, pero no debería convertirse en el único plan. Cuando una persona organiza su futuro financiero alrededor de algo que todavía no ha recibido, asume un riesgo que muchas veces no se ve hasta demasiado tarde. Incluso cuando existe una expectativa de heredar, el ahorro propio y la planificación siguen siendo fundamentales", reflexiona Pinedo.
Desde el sector inmobiliario consideran que este fenómeno es la consecuencia directa de la evolución del mercado residencial.
La presidenta de la Asociación Madrileña de Empresas Inmobiliarias (Amadei), Ana Solozábal, recuerda a EL ESPAÑOL-Invertia que el precio de la vivienda en los últimos cinco años "se ha encarecido entre un 30% y un 35%" y sólo en 2025 aumentó un 12,7%, el mayor incremento desde 2007.
A esa escalada se suma el deterioro de la capacidad económica de los hogares. El esfuerzo para comprar una vivienda ya supera el 37,8% del salario y un joven que vive solo destina el 98,7% de su sueldo neto al alquiler.
"Ni comprar ni alquilar deja margen para ahorrar", resume Solozábal. A su juicio, esa falta de capacidad de ahorro explica que una parte creciente de la población sólo contemple acceder a una vivienda mediante una herencia o una donación familiar.
Los datos del mercado reflejan ese cambio. Según explica la experta, entre el 21% y el 23% de la oferta de compraventa corresponde ya a viviendas heredadas.
Además, el 18,4% de las transmisiones realizadas el año pasado fueron por herencia y las donaciones de padres a hijos marcaron un máximo histórico.
El subdirector general de donpiso, Emiliano Bermúdez, coincide en el diagnóstico. Explica que los elevados precios han expulsado a una parte de la demanda, especialmente en las grandes ciudades y áreas metropolitanas, donde la vivienda resulta más inaccesible.
"Muchas personas ya no tienen la expectativa de poder comprar una vivienda con sus niveles actuales de renta. Para ellas, la única posibilidad real de acceder a una vivienda en propiedad pasa por heredar la de sus padres o familiares más cercanos", señala a este periódico.
Bermúdez añade que esta situación también está modificando el comportamiento de muchos propietarios.
Cada vez hay más familias que descartan vender su vivienda porque prefieren conservarla para que sus hijos la hereden, conscientes de las dificultades que estos encuentran para emanciparse y acceder al mercado inmobiliario.
El resultado es un cambio de fondo en el acceso a un mercado de la vivienda que, además de saturado, exige un esfuerzo económico que muchas familias ya no pueden asumir.
Para una parte creciente de los españoles, la posibilidad de comprar una casa depende cada vez menos de su capacidad de ahorro y cada vez más del patrimonio familiar.
La herencia deja así de ser un apoyo extraordinario para convertirse, a ojos de muchos, en la única vía real para acceder a una vivienda en propiedad.
