Publicada
Las claves

El precio de la vivienda vuelve a batir récords en pleno verano. Comprar un piso medio en España cuesta ya más de 250.000 euros, unos 35.000 más que hace apenas un año.

La escalada no da tregua y el mes de julio confirma que acceder a una vivienda en propiedad es cada vez más caro pese al enfriamiento de las compraventas.

El mercado residencial mantiene una tendencia que parecía difícil de sostener después de varios años de fuertes subidas. Sin embargo, julio ha vuelto a cerrar con precios récord.

La falta de vivienda disponible continúa empujando al alza el mercado. La demanda resiste y lo peor es que la oferta sigue sin crecer al mismo ritmo.

Los dos principales portales inmobiliarios coinciden en el diagnóstico. Tanto Fotocasa como Idealista sitúan el precio de la vivienda en máximos históricos y descartan, por ahora, un cambio de tendencia.

Detrás de esta escalada, los analistas sitúan el mismo problema de fondo. La oferta sigue siendo insuficiente para atender una demanda que se mantiene sólida.

Esa combinación continúa sosteniendo las subidas pese a que cada vez más compradores se acercan al límite de su capacidad financiera.

Según Fotocasa, el precio medio de la vivienda de segunda mano alcanzó en julio los 3.154 euros por metro cuadrado, un 16,2% más que hace un año y un 0,7% por encima del registrado en junio.

Ese incremento supone que una vivienda tipo de 80 metros cuadrados ha pasado de costar 217.214 euros en julio de 2025 a 252.308 euros un año después.

Unas cifras que, a día de hoy, demuestran que comprar el mismo inmueble supone ahora un desembolso adicional de 35.094 euros.

Idealista llega a una conclusión similar. Su índice sitúa el precio medio en 2.933 euros por metro cuadrado, tras aumentar un 13,1% en los últimos doce meses y un 3,3% en el último trimestre. El nivel más alto desde que el portal elabora esta estadística.

Las diferencias entre ambos informes responden a la metodología utilizada. El diagnóstico, sin embargo, es el mismo.

La vivienda sigue encareciéndose en prácticamente todo el país y no muestra señales de una corrección generalizada.

"El precio de una vivienda media en España ya supera por primera vez los 250.000 euros, y cada año se encarece más de 30.000 euros, esto supone un importante deterioro de la accesibilidad y obliga a muchas familias a posponer su decisión de compra o a buscar vivienda en mercados periféricos con precios más asequibles", explica María Matos, directora de Estudios de Fotocasa.

Subidas generalizadas

La subida se extiende de forma generalizada. Fotocasa detecta aumentos interanuales en 48 de las 50 provincias analizadas y en 29 de ellas el incremento supera el 10%.

Murcia lidera las alzas con un 26,2%, seguida de Ávila (25,3%) y León (25,2%). Sólo Huelva y Teruel registran descensos.

Idealista también refleja una evolución prácticamente uniforme. Todas las comunidades autónomas presentan precios superiores a los de hace un año.

Cantabria encabeza el crecimiento, con un 18,2%, seguida de Castilla-La Mancha, Asturias, Aragón y Murcia, todas con incrementos superiores al 14%.

Los mayores precios continúan concentrándose en los grandes mercados. Según Idealista, Madrid alcanza los 6.547 euros por metro cuadrado y Barcelona los 5.449 euros.

San Sebastián se mantiene como la capital más cara de España, con 6.590 euros por metro cuadrado.

El encarecimiento también alcanza a las capitales de provincia. Fotocasa detecta subidas interanuales en 46 de las 47 capitales analizadas.

León lidera los incrementos con un 25,6%, seguida de Ávila y Ciudad Real, ambas con un 19,8%. Sólo Santa Cruz de Tenerife registra un descenso respecto a hace un año.

El resultado es un mercado que continúa alejándose de la capacidad de compra de muchas familias.

El precio medio ya ronda los 3.000 euros por metro cuadrado y sigue creciendo a un ritmo muy superior al ahorro de los hogares.

Los expertos creen que el mercado seguirá tensionado mientras no aumente la oferta. Sin embargo, el principal riesgo ya no es sólo el encarecimiento de la vivienda. También lo es el deterioro de la accesibilidad.

Así, mientras la oferta de vivienda siga siendo insuficiente para absorber la demanda, según concluyen los expertos, el mercado no va a encontrar motivos para dejar de marcar nuevos máximos.