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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto cifras al embudo actual que sufre el grado universitario de Enfermería: en España la demanda supera con creces a la oferta real de plazas.

Entre 2020 y 2024 (datos más recientes) 37.744 personas solicitaron ingresar a este grado, sin embargo, más de la mitad se quedaron fuera.

En concreto, de esa cifra sólo 18.741 candidatos fueron admitidos (superando la capacidad oficial inicial de 9.478 plazas que había en 2020). Pero por diversas circunstancias, finalmente 13.809 personas llegaron a matricularse. Así lo alerta la OMS en un reciente análisis del mercado de la formación en enfermería de varios países europeos.

España registra una de las demandas más altas del Viejo Continente, situándose en unos 3 a 4 solicitantes por cada plaza disponible.

Se ubica a la cabeza, muy por encima de países como Italia, Suecia, Eslovenia, Irlanda, Polonia o Hungría (donde la cifra oscila entre 1 y 2 candidatos por plaza) y sólo por detrás de Lituania y Estonia.

Demanda de aspirantes al grado de Enfermería. OMS

Pero, si hablamos de la oferta la situación varía y mucho. En 2025 (datos más recientes), contaba con 2,1 plazas por cada 10.000 habitantes. Estas cifras la sitúan en la parte baja-media de la escala europea. Supera a Hungría, Bulgaria, Lituania, Chipre, Portugal y Letonia.

Y queda notablemente muy por detrás de Francia, Estonia, Malta o Polonia y, sobre todo, de países nórdicos como Noruega, Suecia y Finlandia, que superan las 10-15 plazas por cada 10.000 habitantes.

Oferta de plazas de enfermería en las universidades españolas por cada 10.000 habitantes. OMS

En cuanto a la tasa de abandono, la OMS recoge que en España el porcentaje de estudiantes que no finalizaron el grado fue de 17,3% en 2024 (últimos datos).

Se trata de una tasa intermedia: es superior a la de países vecinos como Francia o Irlanda pero mejor que la de Noruega, Países Bajos, Hungría o Italia, que superan el 30%–40%.

Mercado laboral

También hay resultados positivos. El estudio de la OMS refleja que la transición de la universidad al mercado laboral de la enfermería española es una de las más rápidas del sistema de educación superior, con una tasa de empleo casi del 100%.

La mayoría encuentra trabajo tan sólo unos años después de la graduación.

Además de unas sólidas perspectivas profesionales, la enfermería ofrece dos vías principales de especialización en España: el programa de residencia de enfermería (el EIR) y la formación de posgrado a nivel de máster.

Además, España es uno de los pocos países europeos en los que el interés de los estudiantes por la enfermería aumentó entre 2018 y 2022 (últimos datos que recoge el estudio), en contraste con el descenso generalizado observado en la mayoría de países de la UE.

Pese a alta empleabilidad, un reciente informe elaborado por el Ministerio de Sanidad en coordinación con el Instituto de Salud Carlos III, analiza la situación de las enfermeras en los próximos 10 años y no recoge conclusiones muy esperanzadoras: refleja que el 40% de estas profesionales se plantea abandonar la profesión.

Entre las principales causas está la falta de estabilidad laboral, el poco reconocimiento profesional y un salario insuficiente.

Además, el informe recoge que el 55,2 % consideraba que los niveles de dotación de personal eran insuficientes para prestar una atención de calidad.

La principal prioridad señalada por las enfermeras (71,4 %) fue la implantación de un modelo de competencias respaldado por un plan de formación estandarizado en todo el Sistema Nacional de Salud (SNS).

Ante estas cifras, el Ministerio ha sacado adelante el Marco Estratégico para los Cuidados de Enfermería (MECE) que se aprobó en el Consejo Interterritorial de hace unos meses.

La estrategia se elaboró mediante un proceso colaborativo en el que intervinieron los gobiernos autonómicos, los profesionales sanitarios, las asociaciones, las sociedades científicas y los sindicatos, así como representantes de los pacientes.

A ello se suma la Proposición de Ley sobre ratios de enfermeras para garantizar la seguridad del paciente en centros sanitarios y otros ámbitos. Sin embargo, esta norma todavía sigue bloqueada en las Cortes después de tres legislaturas.